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Disfruta de la Navarra romana y sumérgete en sus vestigios romanos de ‘Imperium et Libertas’

Fotografías cedidas por el Archivo de Turismo 'Reyno de Navarra' ((www.turismo.navarra.es)

Los restos arqueológicos de las Musas de Arellano, integrados en la Red de Villas romanas de Hispania, y las ruinas de Liédena dan testimonio de la huella romana en la comunidad. La época de mayor esplendor del Imperio Romano regresa a Navarra con la XII Semana Romana de Cascante y con el Festival Romano de Andelos, en Mendigorría.

 Pamplona/Iruña, 16 de junio

Navarra cuenta con importantes vestigios de su pasado romano, como demuestran los restos arqueológicos hallados en distintas localidades como Aracilus (Araquil), Pompaelo (Pamplona), Iturissa (Espinal), Ilumberri (Lumbier), Cara (Santacara) o Liédena, que conformó una población rural considerable a orillas del Irati. Además poblados romanizados como las Eretas constituyen hoy un ejemplo reconstruido de la vida de aquella época.

Así también, las grandes obras de ingeniería que contribuyeron a enaltecer el imperio como el Acueducto de Lodosa-Alcanadre o el sistema hidráulico de Andelos, la  Calzada y el Puente Romano de Cirauqui, son hoy un importante atractivo turístico. La importancia del paso del Imperio Romano por Navarra se refleja también en los escritos de Plinio el Viejo donde aparecen citadas tanto Civitatis como Cara, o en los monumentos homenaje como la Torre Urkulu, ubicada en las cercanías de Roncesvalles. Además Fitero, Cascantum o Andelos son buenos ejemplos del papel fundamental de las Termas o Baños públicos en el tiempo de ocio de los romanos.

Desde 2013 la Comunidad foral, a través de la Dirección General de Turismo, está presente en la Asociación Red de Cooperación Villas Romanas de Hispania, de la que forma parte la villa de las Musas de Arellano. Esta red, que aglutina diez yacimientos arqueológicos y villas romanas declaradas Bien de Interés Cultural, tiene como objetivo la defensa, conservación y difusión del legado histórico romano en España. Busca además promocionar las villas romanas desde el punto de vista cultural y del turismo arqueológico.

Las villas romanas de Arellano y Liédena

La villa romana de las Musas, en Arellano, a pocos kilómetros de Estella/Lizarra, constituye el último templo de la religión de Attis-Cibeles. La villa debe su nombre al espectacular mosaico policromado de teselas que sacaron a la luz las excavaciones arqueológicas y que muestra a unas musas acompañadas de sus maestros. Arellano guarda una minuciosa réplica de ese mosaico ya que el original se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional desde 1945. Además, los restos de una lujosa residencia de campo construida entre los siglos I y V d.C., y también pruebas de las tareas agrícolas que aquí se realizaban, principalmente relacionadas con el mundo del vino: el Torculariumo sala de prensas; el Laci o lagar; el Fumarium, donde se envejecía el vino; y la cella vinaria, o bodega, donde se almacenaba en grandes tinajas, y que constituye la bodega más antigua mejor conservada de Europa.

Cerca de Lumbier, el yacimiento arqueológico de la villa romana de Liédena da fe que en este lugar se levantó una magna villa rural entre los siglos II y IV. Entre las más de 50 dependencias con las que contaba la villa se encontraban un trujal, un lagar, un estanque, termas, la vivienda señorial y la de los sirvientes, todo ello situado en torno a un patio central. El Museo de Navarra acoge hoy en día mosaicos de Liédena y diversos hallazgos de la época. Tanto el yacimiento de las Musas como el de Liédena pueden visitarse los fines de semana (de viernes a domingo) y con visita guiada concertada todos los días de la semana.

El yacimiento de la ciudad romana de Santa Criz, declarado Bien de Interés Cultural en 2016, está ubicado frente a la localidad de Eslava en la Zona Media oriental de Navarra. En su interior se recogen los restos de una ciudad romana que vivió su máximo esplendor entre los  siglos I y II. Se puede realizar un recorrido por un sendero interpretativo con paneles informativos que lo ilustran.

 Viaje al pasado romano de Navarra

Hasta el 18 de junio, la localidad ribera de Cascante acoge la duodécima edición de la Semana Romana bajo el título ‘Divtvrnae et Intermotvae Civitates’, en la que se abordan temas como la inestabilidad, el cambio, las alteraciones y transformaciones en el ideal romano de ciudad y su plasmación en la Hispania romana. El programa de la se completa con charlas, conferencias, montajes teatrales, cuentacuentos infantiles, visitas guiadas teatralizadas y exposiciones arqueológicas.

Por su parte, Mendigorría celebra el Festival Romano de Andelos, que recrea la vida en esta ciudad. Durante los días 24 y 25 de junio se podrá disfrutar de desfiles, teatros, exhibiciones y gladiadores que recrearán la vida cotidiana de la urbe en su máximo esplendor, retrocediendo así 2.000 años. También se ofrecerán conciertos de música antigua y las curiosidades que brindan un mercado y un típico banquete romanos.

Además, se presentará la historia de la ciudad romana de Andelos, declarada Bien de Interés Cultural en 1995, y la oportunidad de veruno de los yacimientos arqueológicos romanos más importantes de la Península. Para ello se programarán visitas guiadas a las ruinas de la antigua ciudad y a su museo donde los visitantes podrán conocer sus creencias, modo de vida y urbanismo; destacando entre todo su excepcional sistema de abastecimiento de aguas, único en el mundo y uno de los mejores conservados de aquella época.

Merece la pena visitar el cardo o calle porticada donde contemplar las bases de los arcos del acueducto que llevaba el agua desde la presa, de 20.000 m3 de capacidad y 150 m de longitud, hasta la ciudad tras recorrer 3,5 kilómetros. También la calle principal que acogía la zona residencial y los baños donde se situaban la lavandería-tintorería, la casa del patio porticado con pozo (peristilo), la Casa de Bacus y la fuente.

El legado de Roma en la Ribera navarra

La Vía del Norte, que atravesaba la Ribera navarra y unía Astorga con Tarragona, dejó también un importante legado a su paso por la margen derecha del Ebro. Cascante, sembrado de restos romanos como la Presa de la Estanca y la Casa de Duplá (antiguo Palacio del Gobernador romano), acoge también en el Valle de Queiles, una de las antiguas mansiones romanas, destinada a proporcionar ayuda y descanso a los viajeros.

Otras vías secundarias unían núcleos de población de menor entidad con las grandes rutas, como la que partía de Fitero, que aún conserva termas romanas, y llegaba hasta Milagro y Azagra pasando por Corella.

La otra vía secundaria partía de Cascante, pasando por Tudela, donde encontramos la Villa de Ramalete, una rica y refinada explotación agrícola que conservaba varios de los mejores mosaicos romanos de la época y que pueden ser visitados en el Museo de Navarra. Además enCarcastillo permanece un miliario tallado del 252d.C., y Santacara, ciudad romana asentada sobre una terraza del río Aragón, conserva en sus afueras un notable yacimiento arqueológico (Ruinas de Cara).

La vía sigue hacia Falces, donde se han encontrado restos de industrias agrícolas en las excavaciones de dos villas romanas, junto al río y al casco urbano. Llega después a Peralta y se encamina a Funes, que fue un importante establecimiento industrial romano dedicado a la elaboración del vino.

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