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Irache advierte sobre empresas de reparación que se anuncian con la marca del fabricante sin ser servicio oficial

En ocasiones, el consumidor ha pagado más de trescientos euros por reparaciones defectuosas, pago que no ha podido recuperar

Pamplona/Iruña, 9 de junio de 2017

La Asociación de Consumidores de Navarra Irache advierte sobre empresas de reparación de electrodomésticos que se anuncian con la marca del fabricante y dan apariencia de servicio oficial de marca sin serlo. Algunas personas han acudido a la Asociación, contrariadas porque al surgir problemas la compañía no ha respondido adecuadamente y se han dado cuenta de que no se trataba de un establecimiento autorizado por el fabricante. En ocasiones, estos imprevistos han supuesto gastos añadidos de más de cien euros.

Utilizan la marca o logotipo del fabricante

Ya son varias las consultas que se están recibiendo en los últimos meses en esta Asociación por estos casos. Al consumidor se le avería un electrodoméstico y acude a la guía telefónica o a internet para buscar una empresa que se lo repare.

En la búsqueda, al teclear en el buscador el nombre de la marca aparece una empresa -o varias- que incluso a veces se anuncia con el nombre de la marca del electrodoméstico en mayúsculas o que exhibe el logotipo del fabricante. En consecuencia, entiende que se trata del servicio técnico oficial de la marca. Sin embargo, posteriormente, y en general tras tener algún problema en la reparación que ya ha pagado -generalmente más de cien euros pero en ocasiones incluso superan los trescientos-, comprueba que es una compañía independiente que no tiene nada que ver con el fabricante del electrodoméstico.

“Prohibida la ostentación de referencias a marcas”

La forma de anunciarse la empresa da lugar a equivocación. De hecho, el Real Decreto 58/88 sobre servicios de reparación de aparatos de uso doméstico prohíbe a las empresas que no sean el servicio técnico oficial de la marca “la ostentación de referencias a marcas, que pueda inducir a confusión o error al usuario”. Los servicios de asistencia técnica oficial cuentan con una autorización del fabricante y además están obligados a reparar los electrodomésticos de la marca en cuestión.

Paga un servicio para tener que llamar finalmente al servicio oficial

A un asociado de Irache se le estropeó la lavadora, buscó por internet y llamó al primer sitio en el que aparecía el logotipo de la pieza del electrodoméstico, ya que pensaba que se trataba del servicio oficial de marca. Acudió un técnico y le cobró por cambiar una pieza 150 euros. No se solucionó por lo que a los dos días llamó a la misma empresa, que se desentendió del tema. Finalmente tuvo que llamar al fabricante, preguntar por el servicio técnico oficial y ponerse en contacto con él, que se encargó de reparar definitivamente el aparato, lo que supuso un nuevo gasto de 120 euros al consumidor.

Reparaciones defectuosas

Además de la confusión con el servicio oficial, buena parte de los problemas relacionados con estos servicios a domicilio tienen que ver con las reparaciones defectuosas. Pese a que los trabajos tienen una garantía de tres meses, en muchas ocasiones las empresas se reafirman en que su intervención fue correcta por lo que, o bien no acuden en una segunda ocasión para solucionar la avería, o bien acuden y cobran también este segundo trabajo.

Así, a una familia se le averió el frigorífico que expedía un fuerte olor a gas. Llamaron a una empresa de reparaciones, acudió un técnico y rellenó de gas el depósito porque dijo que estaba vacío y le facturó por ello 120 euros. Dos días después, el aparato volvía a no funcionar bien. Volvió el mismo técnico y les dijo que había que hacer una reparación importante para solventar la fuga del circuito y le cobró por ella 200 euros. Desde Irache se medió y se consiguió que se devolviese la mitad del importe de la primera reparación, que resultó infructuosa.

Los consumidores consideran las tarifas excesivas

Otras veces, el desacuerdo se debe a las tarifas. Aunque el consumidor tiene derecho a pedir presupuesto, lo más habitual es que se solicite el servicio por teléfono sin pedir más explicaciones. Algunos consumidores acuden a Irache alarmados por las tarifas que les han cobrado por el desplazamiento o la mano de obra, que creen desproporcionadas. Aunque en ocasiones al mediar se consigue una rebaja del coste, sin un presupuesto previo esta tarea no es sencilla.

Es curioso el caso de un asociado que había comprado años atrás una secadora en una superficie comercial. El aparato, pese a estar ya fuera del periodo de garantía legal, había dado numerosos problemas. Por ello, ante la última avería, la vendedora ofreció al cliente hacerse cargo del desplazamiento y de la mano de obra de la reparación. Así pues, acudió un técnico que le cobró por una resistencia setenta euros, una pieza cuyo coste no debía superar los veinte. Cuando el consumidor se alarmó por el coste, el técnico le dijo que era su tarifa y no atendió a la reclamación.

En estos casos, los precios de las piezas deben corresponder con los precios de venta al público, las piezas de recambio deben ser nuevas a no ser que el consumidor acepte que no sea así y éste tiene derecho a que le entreguen las piezas defectuosas.

Valorar contratar la garantía adicional

Aunque siempre pueden surgir problemas, hay una serie de pautas que pueden minimizar los riesgos. Una de las posibilidades es que al comprar un electrodoméstico se contrate también una garantía comercial. Eso sí, antes de hacerlo es fundamental estudiar las condiciones con detenimiento, ver qué supuestos o averías estarían cubiertas y bajo qué requisitos y calibrarlo con el coste que puede suponer esta garantía adicional. Si la contrata, conserve la documentación.

Otra medida conveniente puede ser, antes de comprar, asegurarse que la marca cuenta con un servicio técnico oficial en la localidad o a poca distancia para, ante cualquier problema, poder acudir a ella.

Derecho a presupuesto previo

En estos servicios de reparación de un electrodoméstico, el consumidor tiene derecho a que le hagan un presupuesto previo, que tendrá una validez mínima de treinta días. Sólo se pagará por hacer el presupuesto si el consumidor no lo acepta.

Una vez realizado el trabajo, deberá facilitar al cliente una factura con los importes de las operaciones, las piezas utilizadas, la mano de obra y el desplazamiento. Este último concepto podrá facturarse una sola vez por servicio, aun cuando la reparación afecte a varios aparatos. Estos trabajos están en garantía, al menos, durante tres meses.

Las marcas que comercializan aparatos de uso doméstico tienen la obligación de contar con un servicio de asistencia técnica que asuma la reparación, conservación y mantenimiento de los aparatos, y el suministro de piezas de repuesto durante, al menos siete años para las funcionales -cinco años para precios inferiores a 60 euros- y dos años para las estéticas a partir del cese de fabricación del modelo.

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