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Minuto de silencio en Pamplona por el asesinato de Lorena Enebral, delegada de Cruz Roja en Afganistán

La española Lorena Enebral era delegada del CICR en un centro de rehabilitación física en Mazar-e-Sharif. Cruz Roja condena estos ataques recurrentes contra la labor humanitaria, afirmando que “los trabajadores humanitarios no son un objetivo”

Pamplona/Iruña, 12 de septiembre de 2017

Cruz Roja Navarra ha realizado hoy, a las 12.00 horas, un minuto de silencio ante su sede de Pamplona, en recuerdo de Lorena Enebral Pérez, delegada española del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) asesinada ayer en Afganistán.

En la concentración, Cruz Roja ha afirmado que “nos reunimos para condenar de la manera más enérgica posible el ataque sufrido por nuestra compañera, quien ha sido un ejemplo de solidaridad y calidez con las personas vulnerables”. Previamente al minuto de silencio se ha afirmado que “estos ataques recurrentes contra la labor humanitaria hacen que nos reafirmemos cada vez más en nuestro principios y nuestro compromiso con las personas que trabajamos”.

Lorena Enebral Perez, ciudadana española de 38 años de edad, se encontraba en el centro de rehabilitación que el CICR tiene en Mazar-e-Sharif cuando un paciente, aparentemente, disparó contra ella. El trabajo de Lorena consistía en ayudar a infancia, mujeres y hombres que han sufrido una amputación o que padecen alguna otra forma de discapacidad a aprender a caminar nuevamente o a alimentarse por sí solos. Las autoridades afganas han notificado al CICR que el hombre armado ha sido arrestado.

La labor de rehabilitación física del CICR en Afganistán ayuda a las personas que han sufrido una amputación o que padecen alguna otra forma de discapacidad a llevar una vida activa mediante rehabilitación física, educación, empleo y deporte. Los siete centros de rehabilitación fabrican al año más de 19.000 prótesis y otros dispositivos ortopédicos y atienden a cientos de miles de pacientes.

El ataque contra Lorena Enebral se produce siete meses después del que dejó sin vida, en febrero, a seis empleados del CICR en el norte de Afganistán. Otros dos delegados fueron secuestrados en ese ataque. La muerte de Lorena tiene lugar seis días después de la liberación de estas dos personas, que pasaron casi siete meses en cautiverio, y tres días después de que el conductor de un cambión del CICR fuera atacado de muerte en Sudán del Sur.

Esta serie de ataques no solo causa indignación y tristeza a la comunidad del CICR, sino que también deja en evidencia los peligros reales a los que está expuesto nuestro personal en todo el mundo. El personal del CICR son trabajadores humanitarios que solo buscan mejorar la vida de las víctimas de las guerras.

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