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Mitos y verdades acerca de las intervenciones y los tratamientos para el aumento del miembro masculino

El tamaño del miembro masculino es un tema que suele despertar inseguridades e insatisfacciones en un gran porcentaje de hombres. La industria pornográfica ha impuesto estándares de pene que no corresponden a la realidad. En contraposición a ello, un pene promedio va desde 12 a 15 centímetros de largo y entre 8 a 10 centímetros de diámetro.

Si tu miembro se encuentra por debajo de esta media o simplemente no te sientes satisfecho con tus medidas, probablemente hayas estado buscando en la web algún mágico truco que aumente tus proporciones y, seguramente, encontraste cientos de portales que prometen agrandamientos irracionales con métodos y productos de dudosa procedencia. Es por ello que te contaremos los mitos y verdades con respecto al alargamiento de pene.

Ninguna píldora funciona

Hay cientos de píldoras para aumentar el tamaño del pene en el mercado. A pesar de que muchísimas no tienen efecto alguno, hay unas cuantas que sí son efectivas. A la hora de escoger un tratamiento médico, es fundamental investigar a ciencia cierta cuáles cuentan con permisos sanitarios y están aprobadas por las entidades médicas correspondientes.

Las píldoras para agrandar el pene sólo ayudan con la circulación e irrigación de la sangre por lo que este tipo de tratamiento no ayudará con el largo del miembro pero, en contraposición, sí supondrá una mejoría en cuanto al grosor del mismo.

Los ejercicios no funcionan

Estudios llevados a cabo por el doctor Robert Chartham en la década de los 70, y publicados en obras como Advice to Men (1971, Virgin Books) parecen sugerir que los ejercicios para aumentar el tamaño sí funcionarían. Sin embargo, según webs especializadas como comoagrandarpene.info (que también se hace eco del estudio del doctor Chartham) se requiere una voluntad de acero, constancia diaria y toneladas de paciencia. Los resultados no parecen ser rápidos ni perceptibles a primeras, pero todo indica que se trata de una de las vías más naturales.

Por lo general, estos ejercicios estimulan la elasticidad y la circulación sanguínea dentro del cuerpo cavernoso y esponjoso del pene, lo que provoca –a la larga–una notable expansión del falo. Se debe tener cuidado y no aplicar demasiada presión en las rutinas ni exagerar con las repeticiones.

Entre los más famosos está el jelqing, un método con el que el pene podrá aumentar de 1 a 3 centímetros en un año o más, dependiendo del empeño y esfuerzo que se ponga en la rutina diaria. La obra Advice to Men  (1971, Virgin Books) anteriormente referida es la fuente comúnmente más citada cuando se trata de respaldar estas cifras de aumento.

El Viagra ayuda a aumentar el tamaño

Su uso no supone ninguna mejoría en cuanto al tamaño del miembro viril. Este tratamiento sólo se recomienda a personas que sufran de disfunción eréctil y, si se usa sin mesura, puede causar que el pene se levante únicamente cuando se tome la pastilla azul.

Las bombas de vacío son seguras

Las bombas de vacío estaban pensadas para problemas de impotencia sexual, sin embargo a partir de los años noventa se comenzaron a comercializar como alternativa para agrandar el pene y tuvieron un éxito arrollador. Años después, se comprobó que no eran tan seguras como parecía y hoy en día, están prohibidas en muchos países por sus fatales consecuencias. Severas contusiones, ennegrecimiento del falo, síndrome uretral e incluso impotencia sexual son algunos de los efectos secundarios de esta “bombita”.

A pesar de que los ejercicios con este aparato han demostrado que pueden aumentar el pene de forma moderada, las consecuencias que trae esta práctica hacen que sea inevitable preguntarse, ¿vale realmente la pena usarlas?

La cirugía es el único método viable

Hay una bruma de escepticismo alrededor del agrandamiento de pene y muchos afirman que el único método viable es la cirugía. Esto no es cierto, ya que está comprobado que los ejercicios como jelqs y kegels ayudan con el crecimiento del miembro. Sin embargo, si se desea aumentar considerablemente el largo y diámetro del falo, debe recurrirse a la cirugía de pene, también llamada peneplastia.

Este es un método particularmente costoso y tiene posibles efectos secundarios. Se debe considerar sólo si se padece de condiciones graves como depresión severa por el tamaño del falo, micropene –miembro viril menor a los seis centímetros en erección– o la enfermedad del peyronie, una condición que causa erecciones dolorosas.

Masturbarse constantemente agranda el pene

Este es uno de los mitos más comunes y se trata de una creencia totalmente falsa. Masturbarse es una de las mejores prácticas para liberar estrés y tensión sexual, sin embargo, este hábito no te traerá ninguna mejoría en cuanto al tamaño del pene.

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