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Un nuevo puente de madera vuelve a unir los baluartes de Labrit y el del Redín

La nueva infraestructura es un punto de conexión entre los frentes amurallados de Francia y de la Magdalena y reproduce el antiguo sistema de paso en la fortificación que quedó reflejado en los planos del ingeniero Antonio Hurtado en 1794

Pamplona/Iruña, 11 de enero

El Ayuntamiento de Pamplona ha concluido la construcción del puente que une el final del camino del Frente de Magdalena con Baluarte del Redín, a través del baluarte bajo de Guadalupe. Este elemento, según los planos del ingeniero Antonio Hurtado de 1794, salvaba la distancia entre el final del camino extramuros al que se sale por la caserna del Labrit –un paso extraoficial de la muralla- y la zona más pegada a la muralla del baluarte bajo, permitiendo que los soldados que se hallaban en los fosos del Portal de Francia, en caso de ataque, pudieran acceder también esta zona, la más baja del baluarte del Redín.

El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, y los miembros de la comisión y la Gerencia de Urbanismo han podido inspeccionar hoy esta infraestructura cuyo coste ha sido de 43.995 euros, IVA incluido. Los trabajos de ejecución del elemento han estado a cargo de la empresa construcciones Zubillaga sobre un proyecto realizado por personal técnico del Ayuntamiento de Pamplona en colaboración con los arquitectos Marta y Miguel Monreal Vidal.

El diseño responde a un sistema de “vigas en vuelo”, único en el recinto amurallado de Pamplona. El tablero se tiende sobre una estructura formada por la contraposición de dos elementos que forman una cuadrícula: tres escuadras que se encajan en el lienzo amurallado (sujetos con tornapuntas) y, sobre ellas, vigas colocadas longitudinamente entre los dos estribos del puente.

Todo el elemento está realizado en madera de roble. Como remate se ha colocado a lo largo de todo el tendido una barandilla de este material similar al diseñado para la Puerta del Socorro de la Ciudadela y dos pequeñas puertas que servirán para franquear o cerrar el paso a sus extremos.

Este elemento contribuirá, además, a mejorar la accesibilidad a la parte antigua de la ciudad, desde la entrada del Camino de Santiago, conciliando los usos del patrimonio fortificado con el entorno de Arga, zona de interés paisajístico.

Tras el importante esfuerzo de restauración patrimonial del recinto fortificado realizado por a ciudad, y el trabajo actual de conservación y mantenimiento de lo restaurado y de generar usos ciudadanos de las murallas, los próximos pasos del Consistorio irían en la línea de actuar sobre la integración paisajística para generar un diálogo fluido entre el recinto fortificado y su entorno.

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