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Pamplona deberá pagar 4.515 euros por un accidente provocado por barro en una rotonda

La sentencia recuerda que “la empresa adjudicataria de limpieza era perfectamente consciente de que en la zona había tránsito continuo de vehículos pesados procedentes de las obras con el consiguiente riesgo de vertidos, y, sin embargo, la limpieza de la zona se realizaba únicamente una vez al mes”

Pamplona, 28 de noviembre

El Juzgado de lo Contencioso Administrativo nº 1 de Pamplona ha estimado la reclamación de una ciudadana que recurrió en los tribunales la desestimación de una indemnización de 4.515 euros por un accidente que tuvo en la rotonda junto al Sadar debido a los charcos de barro provocados por los camiones que ejecutaban las obras de urbanización en Arrosadía-Lezkairu.

La ciudadana reclamaba la cuantía de 4.515,30 euros (349,83 euros por los daños materiales sufridos en el ciclomotor, 42 euros por los gastos de grúa, y, 4.123,47 euros por 1 día de estancia hospitalaria, 65 días impeditivos, y, 10% en concepto de factor de corrección) por los daños materiales y personales sufridos sobre la base de un sinistro producido el día 21 de marzo de 2.012, a las 12:25 horas, aproximadamente, cuando circulaba con su ciclomotor, por la C/ Adela Bazo y en la rotonda que regula el tráfico entre las C/ Adela Bazo, Monte Mendaur y Sadar, perdió el control como consecuencia de la presencia de barro existente en la calzada, considerando que existe responsabilidad de la Administración municipal por el deficiente estado de la calzada y por la ausencia de señalización en

En la sentencia se recuerda la existencia de la declaración de una testigo del accidente “cuyo testimonio es imparcial por la ausencia de relación con la recurrente y por la falta de interés en el resultado del pleito, resulta coincidente con la de la víctima, cuya versión se hamantenido persistente y sin fisuras durante todo el procedimiento administrativo y judicial.”

 A ello debemos añadir que al lugar de los hechos acudió una patrulla de Policía Local que extendió atestado y que, tras examinar la zona y el resultado producido, hizo constar como forma probable del accidente que la conductora perdió el control del vehículo, , debido a la suciedad de la calzada, cayendo a la calzada y chocando contra un árbol situado sobre la acera. El atestado resulta, pues, coincidente con el modo de producción del siniestro referido por la implicada y por la testigo debiendo reseñarse que si los agentes no hicieron constar otras causas que pudieron intervenir en los hechos, como velocidad excesiva o falta de adecuación de la conducción al estado de la calzada, sería porque no lo consideraron oportuno y porque, a la vista de los daños en la moto y de las lesiones de la implicada, la dinámica referida era perfectamente creíble”.

Dice la sentencia que según “consta en el Informe emitido por la sociedad adjudicataria del servicio público de limpieza urbana y otros servicios afines, se trata de una zona de nueva urbanización y que se estaban desarrollando constantes obras con el consiguiente movimiento de vehículos pesados procedentes de dichas obras y que para esa zona de reciente urbanización el servicio de limpieza tenía asignado un barrido mecánico de calzadas en turno de noche con una frecuencia de una vez al mes siendo ésta el primer mes de cada mes”.

Prosigue la sentencia que “de lo expuesto se desprende sin demasiada dificultad que la empresa adjudicataria de limpieza era perfectamente consciente de que en la zona había tránsito continuo de vehículos pesados procedentes de las obras con el consiguiente riesgo de vertidos, y, sin embargo, la limpieza de la zona se realizaba únicamente una vez al mes. La limpieza ordinaria mensual era claramente insuficiente para una zona en urbanización”.

Junto a ello, la sentencia recuerda además que “el propio Ayuntamiento de Pamplona reconoció en el informe emitido por el Ingeniero Municipal de Proyectos y Conservación Urbana que desde el servicio de limpieza viaria se habían realizado peticiones para que se controlase y vigilase la circulación de vehículos que dejaban gran cantidadde suciedad en la vía pública”.

“Estamos, pues, ante un supuesto en que había deficiencias en el servicio de conservación y limpieza de la vía, en que tales deficiencias eran conocidas por la administración y en que, pese a ello, no se adoptaron medidas tendentes a subsanarlas bien reforzando la limpieza de las vías o bien impartiendo instrucciones a las empresas que estaban urbanizando la zona para evitar residuos o para encargarse personalmente de su limpieza. En esta tesitura la administración sí que resulta reponsable de los daños causados pues siendo consciente del problema de vertidos por parte de los vehículos pesados que transitaban la zona no adoptó ninguna medida específica para evitar siniestros como el presente siendo de resaltar que ni siquiera consta que colocara señales que advirtieran de la presencia de obras en la zona o de gravilla en la calzada a fin de que los conductores adecuaran la conducción a las circunstancias del tráfico”, concluye la sentencia

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