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Pamplona pondrá en marcha un nuevo modelo de atención en las unidades de barrio

Foto: Ayto. de Pamplona

Este año comenzará con experiencias piloto en Chantrea y Milagrosa, y contará con el apoyo de profesionales de la UPNA

Pamplona/Iruña, 17 de marzo de 2017

El Ayuntamiento de Pamplona va a poner en marcha un nuevo modelo de atención en las unidades de barrio, que incide en la mejora de la atención a la ciudadanía, que se hará de una forma más global, adaptando los servicios que se prestan a las necesidades que se presentan en los diferentes barrios de Pamplona.

Se trata de poner en el centro del sistema a las persona, poner el foco en ella, reorganizando los recursos en torno a equipos multidisciplinares estables en cada unidad de barrio, para permitir la acogida, responder a las demandas planteadas y desarrollar una intervención integral y personalizada en aquellas situaciones que lo requieran. El nuevo sistema permitirá flexibilizar y agilizar tanto la atención como la gestión de prestaciones, ofreciendo una respuesta más rápida y adaptando los tiempos y las intervenciones que se ofrecen a las necesidades de cada persona o familia.

La iniciativa ha sido presentada esta mañana en rueda de prensa por la concejala delegada de Acción Social y Desarrollo Comunitario, Edurne Eguino; la directora, Marisol de la Nava y el equipo de responsables de esta área municipal, Ana Fernández, Mª José Galar, Maite García y Txus Labarga; así como Lucía Martínez, profesora titular del departamento de Trabajo Social de la Universidad Pública de Navarra.

Unidades de barrio: más de 40.000 atenciones al año

Las unidades de barrio son la puerta de entrada al sistema público de servicios sociales, y tienen por objeto acoger a la ciudadanía y recoger sus demandas, ofreciendo una primera respuesta a sus dificultades y favoreciendo, cuando sea necesario, el acceso a los diferentes sistemas de protección social. Pamplona cuenta actualmente con doce unidades de barrio, que ofrecieron un total de 43.391 atenciones el pasado año 2016.

En las unidades de barrio se garantiza la prestación de los cuatro programas de atención primaria que exige la Cartera de Servicios Sociales de Navarra: el primero, el de acogida y orientación social; el segundo, el de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia; el tercero, de incorporación social; y el cuarto, el de atención a la infancia y a la familia.

Evaluación de los y las profesionales

Este proceso de cambio se ha iniciado con una evaluación de la implantación de estos cuatro programas de atención primaria, que en Pamplona se produjo a finales de 2010. La evaluación era una demanda de los y las profesionales del Área de Acción Social y Desarrollo Comunitario y se ha llevado a cabo con la participación directa de todas las unidades de barrio.

Como resultado de la evaluación se ha valorado positivamente la cercanía de los programas de atención primaria a la realidad de las personas y las familias así como el mayor potencial que la descentralización de los programas trajo, para atender sus demandas.

Sin embargo, se trata de un modelo de atención primaria concebido en años anteriores, cuyos antecedentes se remontan a los años setenta y ochenta, cuando la mayoría de las familias contaba con empleos estables (cercanas al pleno empleo), eran mayoritariamente familias tradicionales que garantizaban el cuidado de sus miembros más vulnerables (personas mayores, menores, con discapacidad…) y el número de personas dependientes era más limitado. Este modelo, a pesar de sus continuas reordenaciones, no ha conseguido adaptarse al contexto socioeconómico actual, de forma que sus potencialidades no han logrado hacerse efectivas.

La atención primaria se está desarrollando por programas como ‘departamentos estancos’, con profesionales que se distribuyeron por los barrios sin garantizar su presencia continuada en los mismos, lo que ha generado dificultades por falta de tiempo y de espacios para la coordinación, disparidad de criterios sobre las situaciones a atender por cada programa y ausencia de una visión global de las personas y las familias para la prestación de un mejor servicio.

Además, el modelo ha generado disfunciones, intervenciones aisladas y cargas de trabajo descompensadas. La diferenciación en los ámbitos o perfiles de intervención entre algunos programas resulta artificial, rígida y en ocasiones, confusa.

Nuevo modelo centrado en la persona y su barrio

El nuevo modelo, centrado en la persona, permitirá configurar los programas de una forma más flexible con el objetivo de agilizar la atención a la población, reducir al máximo las listas de espera y dotar a sus profesionales de espacios y recursos para profundizar en la intervención social cuando sea necesario.

Con esta nueva organización se introduce una nueva ‘cultura de servicio’ en las unidades de barrio que ofrecerán un servicio de acogida prestado por todos y todas las profesionales, para las primeras atenciones y facilitar el acceso a prestaciones, completado con intervenciones planificadas en el resto de programas de atención primaria (infancia, incorporación y autonomía personal). Los y las profesionales de acogida se integrarán en los tres programas para poder atender de manera personalizada y con mayor intensidad las situaciones que así lo requieran.

Nueva organización en equipo

Una de las claves del nuevo modelo es la configuración de equipos estables en las unidades de barrio (profesionales que no circulan de barrio en barrio), lo que permitirá mejorar la calidad del trabajo interno que realizan y una mejor distribución de sus cargas porque esto incide directamente en la atención que prestan a la ciudadanía. Se prevén espacios para el trabajo conjunto en el servicio lo que posibilitará compartir información, revisar casos, coordinarse y colaborar en las intervenciones, planificar y diseñar el trabajo del servicio estableciendo objetivos comunes, además de recibir formación para su actualización y adecuación a las necesidades.

La flexibilidad y globalidad que el nuevo modelo quiere ofrecer a las unidades de barrio permitirá que cada equipo de trabajo vaya adaptando su acción social y comunitaria a las necesidades y características de la población y del entorno en el que viven, imbricándose en los barrios como un recurso municipal al servicio del propio barrio, que participa y promueve las redes sociales del mismo.

Además permitirá a las unidades de barrio abordar procesos de diagnósticos sociocomunitarios que generen objetivos comunes de servicio y nuevas actuaciones específicas en torno a estos, como trabajos grupales con personas que presentan situaciones, demandas o necesidades similares, o trabajo comunitario con la población en general y con asociaciones vecinales, para trabajar temas específicos en los barrios (pobreza y exclusión, dependencia, envejecimiento activo, educación a padres y madres, etc.)

Desarrollo e implementación con la UPNA

La puesta en marcha del nuevo modelo, que se iniciará el 2 de mayo y se desarrollará a lo largo de este año 2017, se basa en una experiencia piloto en las unidades de barrio de Chantrea y Milagrosa, dos de los centros que ya cuentan con mayor estabilidad en sus equipos profesionales, a quienes se facilitará la formación necesaria antes del inicio del nuevo modelo.

Durante estas experiencias piloto se efectuará una recogida de datos sobre el desarrollo del nuevo modelo, se desarrollarán y aplicarán indicadores de evaluación para analizar su efectividad, se recogerán propuestas de modificación y se realizará un estudio de las personas atendidas en los respectivos barrios para establecer prioridades de intervención.

Todo ello de cara a valorar la necesidad de introducir ajustes en el mismo que servirán para su incorporación al modelo definitivo antes de la puesta en marcha en el resto de Unidades de Barrio. El equipo de responsables del Área de Acción Social y Desarrollo Comunitario y el equipo profesional designado por la Universidad Pública de Navarra realizarán labores de acompañamiento y apoyo a estas unidades de barrio mientras dure la experiencia.

Durante la fase piloto se recogerá asimismo la opinión de las personas usuarias y de la población del barrio, que será de utilidad para la mejora del sistema.

 

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