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El valor de las plantas urbanas y los árboles viejos para la biodiversidad, eje de conferencias en Civivox Mendillorri

Este jueves  se inician las actividades con un paseo visual por un barrio que dispone de más de 321.000 m2 de zonas verdes y 5.500 árboles

Pamplona/Iruña, 3 de mayo

Este jueves comienza en Civivox Mendillorri un ciclo de conferencias dedicadas a las plantas urbanas y a los llamados árboles viejos, un conjunto de contenidos que pretende que la ciudadanía pueda conocer mejor la diversidad paisajística del entorno más cercano y su importancia en los índices de biodiversidad. La primera charla será este jueves y se centrará en la vegetación urbana del entorno de Mendillorri.

El educador ambiental y guía profesional de naturaleza con más de 20 años de ejercicio, Iñaki Martínez, apoyado en una proyección de fotografías, realizará un itinerario visual por el barrio de Mendillorri, comenzando en la carretera de Badostain y atravesando distintos parajes, parques y jardines. La sesión será a las 19 horas, con entrada libre previa retirada de invitación desde una hora antes.

Las zonas verdes urbanas, arboladas o no, realizan funciones ecológicas como fijar partículas de aire en suspensión, consumir CO2 frenando el efecto invernadero, evitan la erosión del suelo además de mejorar la habitabilidad de los espacios con su sombra y enriquecen el paisaje, aumentando la sensación de bienestar de la ciudadanía.

Las dos siguientes charlas del ciclo serán el 11 y el 18 de mayo y abordarán lo relativo a los árboles viejos, su importancia ecológica y su papel como refugios urbanos y el valor cultural e histórico de los árboles viejos de Pamplona, (en euskera). Ambas sesiones correrán a cargo de representantes de la Asociación Amigos de los árboles viejos – Zihaitz Zaharren Lagunak.

Mendillorri: 321.000 m2 de zonas verdes

Mendillorri es un barrio de relativamente reciente construcción que dispone de amplias zonas ajardinadas con extensas praderas de césped y alineamientos de árboles que rompen la monotonía de las praderas, y las delimitan.

En conjunto son más de 320.000 m2 de zonas verdes en los que la flora herbácea que acompaña a los céspedes convive con 5.500 arbolés. La variedad de especies es enorme. Hay robles, diferentes clases de sauces, variadas especies de coníferas y, en las proximidades del Lago, hasta bambú.

Al mismo tiempo por su ubicación de límite exterior en el término municipal en zonas marginales del barrio queda vegetación natural que lucha por sobrevivir y recuperar el espacio robado por la urbanización. Esas plantas, vulgarmente conocidas como “malas hierbas” son en realidad elementos que favorecen la biodiversidad y soportan ciclos de especies animales como mariposas, insectos o aves, que contribuyen a enriquecer el medioambiente urbano.

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