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A oscuras en Sarriguren

Foto: Nazareth Bernhardt

Cae la noche y la calle principal de la segunda fase de Sarriguren, Reino de Navarra, permanece a oscuras hasta pasadas las 23.00 horas. Solo los semáforos de este tramo, la única marquesina de la zona, los rótulos luminosos de las farmacias y los portales iluminan vagamente unos pocos metros de los alrededor de 450 que van desde el paso de cebra del supermercado Día hasta la última rotonda que pone fin a la urbanización. Una historia que se repite cada día desde hace unas diez, cuando una tormenta provocó una avería en la centralita encargada de encender el alumbrado público que esta última semana empieza a funcionar cuando casi ningún vecino recorre las calles. Esta es la versión que se da desde el Ayuntamiento del Valle de Egüés, que depura responsabilidades aduciendo que la competencia de solventar este fallo recae en la empresa externa encargada del mantenimiento de esta ecociudad.

Sarriguren, 31 de julio

Foto: Nazareth Bernhardt
Foto: Nazareth Bernhardt

Este fallo eléctrico también está afectando a las calles de los bloques ubicados entre la avenida Reino de Navarra y la calle Ibia, la que discurre por detrás del supermercado BM. Según explicó ayer jueves un responsable del Consistorio, una tormenta “desconfiguró la centralita; se ha cambiado su hora y el alumbrado se enciende, pero más tarde”. Si bien se había señalado que estaba previsto que anoche el problema estuviese solucionado, el incidente volvió a tener lugar ayer. Desde la empresa encargada del mantenimiento han indicado que no les consta algún aviso de incidencia.

Pese a que la Policía Local patrulla por las calles de Sarriguren a todas horas, ayer apuntaron desde el Ayuntamiento que “la primera notificación de que esto ocurría llegó ayer a la noche (por el martes), con la llamada de un vecino a la Policía”. Entonces, y siempre según la versión municipal, se dio aviso a la empresa para intentar solventar el problema, tras el que los técnicos habrían empezado a trabajar “para que se encienda a su hora habitual, a la programada”, con la idea de que “para esta noche (por ayer) pueda estar solucionado”. Una cuestión que, en la puerta del fin de semana, aún no está reparado y que genera ciertos temores entre los vecinos. Ayer por la noche, adolescentes y algunas mujeres eran esperados por familiares o parejas en la última parada para hacer más seguro el viaje de vuelta a casa entre la oscuridad.

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