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Buscan millennials para una investigación sobre el efecto del uso de Facebook en el cerebro

El estudio puede contribuir a tener un mayor conocimiento del cerebro en sus áreas relacionadas con la intimidad y la identidad

Pamplona, 31 de mayo de 2017

Una investigación de la Universidad de Navarra busca voluntarios para conocer el efecto que tiene ser usuario de redes sociales en el cerebro y qué rasgos de la personalidad se asocian con un mayor o menor uso.

Para participar se deben cumplir tres requisitos: tener entre 20 y 30 años, disponer de perfil en Facebook y no tener claustrofobia.

El estudio se enmarca en la tesis doctoral de Silvia Zarraluqui, que realiza su doctorado en la Facultad de Educación y Psicología, en colaboración con el Grupo ‘Mente-cerebro’ del Instituto Cultura y Sociedad (ICS). “El punto de partida es conocer por qué la gente comparte su intimidad en las redes sociales: ¿Por placer, por imitación, por las normas sociales implícitas?…”, explica.

“Se buscan millennials porque desde la mayoría de edad han estado expuestos a las redes y ya tienen una personalidad lo suficientemente formada como para poder ser estudiada”, detalla la investigadora.

Según añade, es importante “comprender un cambio social que se está dando desde hace pocos años pero de forma muy intensa ya que generalmente pasamos en las redes más de dos horas diarias”.

El objetivo final es descubrir si las redes sociales pueden cambiar nuestro criterio de lo privado y si pueden “modificar la intensidad con la que se activan las regiones del cerebro implicadas, en concreto, las relacionadas con los comportamientos adictivos”, ha explicado.

Comprender desde la personalidad hasta las adicciones

El estudio consiste en tres fases. Primero, los voluntarios deben completar un test de personalidad de unos 40 minutos de duración. Después, se realiza una escala de uso de Facebook (horas dedicadas y si prefiere compartir o ver publicaciones) y finalmente una sesión de resonancia magnética funcional (fMRI). En esta última fase, se le pedirá al voluntario que ejecute tareas relacionadas con Facebook para, así, poder observar qué regiones cerebrales se activan con su uso.

Después, la doctoranda analizará los datos obtenidos para ver si hay alguna correlación entre la personalidad y el uso de redes sociales y ver qué tipo de personalidades tienden a utilizar activamente las redes y a compartir más información personal. Se centrará en los cinco grandes rasgos de la personalidad: neuroticismo, extraversión, apertura a la experiencia, amabilidad y responsabilidad.

Según Zarraluqui, este proyecto tiene beneficios sociales ya que, conocer mejor este tipo de actividad cerebral, permitirá “ser más conscientes de la relación entre el comportamiento de los jóvenes en las redes y componentes adictivos registrados en la actividad cerebral”. “Esta información puede ayudar a comprender mejor la evolución de la juventud”, añade.

Además, este trabajo aportará conocimiento neurocientífico sobre personalidad y la actividad cerebral relacionada con la toma de decisiones sociales, la identidad y la teoría de la mente. “Esta información es de gran valor pues permite profundizar en las capacidades cognitivas que intervienen en determinadas enfermedades del neuro-desarrollo”, concluye.

Para participar, escribir a [email protected]

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