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9 meses de prisión para dos padres por irse de copas dejando solo en casa a su hijo de 2 años

Se trata de dos vecinos de Barañáin, de nacionalidad colombiana que alegaron en el juicio que su intención al salir del domicilio era tomar un poco de aire tras una discusión ya que estaban «arreglando sus problemas de pareja»

Pamplona, 30 de octubre

La titular del Juzgado de lo Penal número 3 de Pamplona ha condenado a 9 meses de prisión por delito de abandono temporal de menor a unos padres que se fueron de copas dejando a su hijo de 2 años solo en casa. La sentencia puede ser recurrida.

La sentencia que se ha conocido este jueves considera probado que los acusados C.D.S.V. y E.V.G., ambos de nacionalidad colombiana y con residencia legal en España, sobre las 1,30 horas del 21 de septiembre de 2013, ambos a pesar de tener a su cargo y encontrarse en su domicilio con ellos, sito en en un piso de Barañáin, a su hijo dos años, se fueron y estuvieron de copas, dejando al menor dormido en su cama y completamente solo, un rato más tarde sobre la 1,55 horas el menor se despertó y abrió la puerta, bajando al portal del inmueble descalzo donde fue visto por un vecino que avisó a la Policía Municipal que acudió al lugar haciéndose cargo del menor.

El menor fue ingresado en el chalet Argaray al no aparecer, ni poder ser localizados los padres. Los padres volvieron a casa y se pusieron en contacto con la policía a las 8 horas por teléfono acudiendo a la comisaría a las 9 horas.

Para la magistrada-juez estos hechos son constitutivos del delito de abandono temporal «ya que ambos reconocieron que discutieron y para calmarse se salieron de la casa dejando al menor dormido en su cama, pero esa  situación, aunque extraña de discutir o tratar sus problemas de pareja fuera  de la presencia del menor que en modo alguno justifica salir del domicilio,  pudieron ir a otra habitación, y no levantar mucho la voz, no hubiera  supuesto delito si se hubieran quedado junto al domicilio, en la escalera, con posibilidad de oír al menor si se despertaba, pero en modo alguno  puede tener justificación para abandonar el domicilio, y menos aún en este caso en que, además de que no se acredita aquello de que estaban arreglando sus problemas de pareja, se fueron, con los problemas por lo visto ya arreglados, a tomar copas junto con unos amigos con los que habían quedado y durante bastantes horas ya que al menos dejaron al menor solo desde las 1,30 horas hasta que llaman a la policía las ocho de la mañana».

La juez prosiguen que los ahora condenados  «si bien con animo exculpatorio ambos dicen que volvieron a casa a las cuatro esto resulta imposible ya que a las cuatro y media la policía foral lleva a cabo el traslado del menor desde el domicilio donde seguía con la policía municipal y a donde los padres aun no habían regresado y los agentes dejan una nota en la puerta visible ya que tiene además un color verde fosforito como pusieron de manifiesta los agentes que depusieron en el acto de juicio oral, y por otro lado tampoco coincide  con las manifestaciones de los acusados en comisaría donde manifestaron que dejaron el domicilio a las cuatro y regresaron a él a las seis de la  mañana, extremo que es imposible ya que desde antes de la 1,55 un  vecino había encontrado al menor en el portal descalzo y en pijama y llamó a dicha hora a la policía».

La sentencia asegura que los padres » no llamaron por teléfono sino a las ocho de la mañana y el letrero era visible y no es comprensible que no vieran o tardan dos horas desde la seis que dicen en comisaría, en juicio vuelven a cambiar la hora de llegada a casa, por lo que tampoco resultan creíbles sus manifestaciones a dicho respecto y percatarse de que su hijo no estaba en casa en la cama ya que según declararon el niño dormía con ellos no resultando sin mas convincente su manifestación de quedarse parado al no ver al hijo en casa no compareciendo en comisaría hasta las nueve acudiendo además aun bajo el efecto del alcohol, ya que como consta en el atestado y declararon los agentes les hicieron ante sus incongruencias una prueba de etilometria arrojando un resultado a las 9,30 de 0,50 el acusado y 0,30 la acusada».

«El hecho de que no le haya ocurrido un mal mayor, que su situación temporal de desamparo y peligro abstracto, al menor porque tuvo la suerte de encontrarse con un vecino que le vio a esas horas descalzo y llorando en el portal, no implica que no exista tipo delictivo ya que no es necesario que se hubiera producido o un concreto peligro ni un resultado lesivo de su integridad física o moral efectivo para que el delito de abandono se de», señala la sentencia en un tono de reproche hacia los padres.

La juez acusa a ambos progenitores de «dejación de las mas elementales obligaciones para con su persona por  parte de quien tiene la obligación legal de prestársela como son sus  padres, que pese a saber y ser conscientes de que quedaba solo en casa  lo dejaron sólo durante largas horas para irse de juerga, donde bebieron  alcohol y no se preocuparon lo mas mínimo por su situación hasta el extremo de estar ilocalizables, colocándose además en esa situación ya que hasta dejaron en casa los teléfonos móviles y pese a intentar los agentes localizarlos llamando a todos los teléfonos que por todos los medios incluso llamando y acudiendo a fichas de hospital y pediatra, pudieron encontrar no pudieron dar ni con los padres ni con nadie, familiar o amigo, que se hiciera cargo del menor o diera razón de donde estaban los padres».

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