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Consumidores advierten sobre la obsolescencia programada en móviles y otros aparatos electrónicos

Muchas tiendas ya no ofrecen accesorios o reparaciones para aparatos que se vendían hace solo dos años

Pamplona/Iruña, 8 de junio de 2018

La Asociación de Consumidores de Navarra Irache advierte sobre la obsolescencia programada que se está implantando en la fabricación y comercialización de móviles y otros aparatos electrónicos. Esto hace que muchos consumidores se vean casi obligados a comprar un aparato nuevo ante la imposibilidad de reparar, actualizar o comprar accesorios para productos que compraron hace solo un par de años.

En algunos casos, el consumidor ha ido al comercio donde compró el móvil hace apenas dos años y ha pedido un cargador porque ha perdido el que tenía. En la tienda le han dicho que para ese modelo no quedan ya existencias. Han sucedido casos similares con soportes para tabletas o protectores de pantalla, por ejemplo.

Los comercios señalan que no cuentan con el accesorio. Además, en ocasiones explican al consumidor que éste prácticamente no se comercializa. Que, si hay suerte, quizá lo pueda encontrar en páginas de compraventa entre particulares o en páginas alojadas en terceros países. Si no lo encuentra, tendrá que comprar otro teléfono.

Sistemas operativos que hacen que los móviles queden sin espacio

Algunas marcas de móviles o aparatos electrónicos van sacando al mercado nuevos sistemas operativos que ofrecen más y mejores servicios pero que ocupan más espacio. Además, en ocasiones es necesario instalar estos sistemas para poder acceder a las aplicaciones o programas más habituales.

De esta manera, en aparatos comprados solo unos años atrás, con un espacio menor a los últimos modelos, no hay cabida para estos sistemas operativos, que se hacen necesarios. Así les ha pasado a varios consumidores que han acudido a Irache y que han visto cómo su terminal, adquirido hace solo unos años, ya no es válido para escribir y recibir mensajes o entrar en alguna red social. Por ello, en la mayor parte de los casos se han visto abocados a comprar un modelo nuevo.

Reparaciones con un coste desproporcionado

También hay muchos problemas para realizar reparaciones a móviles, tabletas u otros aparatos. Así, a Luis se le fastidió la cámara de su teléfono móvil. Lo llevó a la tienda en la que lo había comprado para que lo reparasen. Sin embargo, le explicaron que esa tarjeta gráfica ya no se vendía y que repararla podía superar los 150 euros. Ante esa tesitura, Luis ha optado por comprarse un nuevo terminal. Lo mismo les ha sucedido a otros muchos consumidores con sus teléfonos, tabletas u otros productos electrónicos.

Se dan igualmente bastantes quejas por parte de propietarios de móviles que ven cómo progresivamente la batería se va desgastando, va ofreciendo menos tiempo de uso y en apenas unos meses ha quedado inutilizada.

Decisiones deliberadas de las empresas

Esta disminución de la vida útil de los aparatos obliga al consumidor a comprar otro modelo nuevo en unos pocos años. Esta reducción del tiempo de uso de los aparatos parece que se debe más a decisiones corporativas deliberadas para aumentar el ritmo de compra y consumo que a imposibilidades técnicas, sobre todo por parte de empresas con recursos económicos suficientes. Es la llamada obsolescencia programada.

Irache considera que debería combatirse la obsolescencia programada con firmeza. Además de suponer un fraude para el consumidor, también tiene un importante coste medioambiental. Al ritmo actual de consumo, algunas voces dicen que en 2030 la humanidad consumirá el doble de recursos naturales que el planeta puede producir.

Irache propone medidas para controlar la obsolescencia programada

Entre otras propuestas para acabar con estas prácticas, podrían estar:

  • Controlar que en los procesos de elaboración y comercialización no se implementan deliberadamente medidas para acortar la vida útil de los productos o para imposibilitar su reparación.
  • Que el fabricante tenga que informar en el etiquetado del tiempo de duración del producto, sus posibilidades de reparación y las excepciones.
  • Ampliar el plazo de garantía de los productos hasta su vida útil y que sea la empresa quien tenga que demostrar que ha habido mal uso del aparato.
  • Controlar que los servicios técnicos oficiales cobran el coste real de la reparación y no obstaculizan el trabajo de talleres independientes.

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