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Descubren junto al portal de San Nicolás enterramientos, previsiblemente de época medieval y posiblemente asociados al antiguo convento de San Francisco


El hallazgo se produce en los sondeos arqueológicos previos al proyecto emprendido por el Ayuntamiento para reurbanizar la calle Bosquecillo

En el espacio central de la calle Bosquecillo han aparecido restos pertenecientes, al menos, a seis esqueletos humanos, previsiblemente procedentes de enterramientos del antiguo convento de San Francisco, derribado definitivamente en 1524 y trasladado a la actual plaza del mismo nombre. Son inhumaciones de adultos en fosas simples que se encuentran a unos 90 cm de profundidad, bajo estratigrafía de época moderna. El hallazgo forma parte de los estudios arqueológicos requeridos por la normativa del Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI), de cara a las obras de reurbanización de la calle Bosquecillo, cuyo proyecto está en estos momentos en fase de redacción. Los sondeos arqueológicos los está realizando el Gabinete Trama y la empresa encargada de los trabajos de excavación es Construcciones Lacunza, S.L.

Los restos han aparecido en el sondeo realizado ayer por la mañana en la zona central de la calle, junto al Portal de San Nicolás. Los otros dos sondeos previstos en estos trabajos se han realizado en ambos extremos de la calle, con resultados preliminares negativos. Ahora los expertos profundizarán y estudiaran lo encontrado para conocer la dimensión del hallazgo, algo que se reflejará en el correspondiente informe de conclusiones. El dimensionamiento concreto permitirá delimitar adecuadamente las futuras intervenciones de la reurbanización, unas obras con las que Ayuntamiento busca avanzar en la peatonalización de la calle y que afectarán a la calzada y las aceras.

Según lo previsto en el proyecto de intervención arqueológica y gracias a información aportada por campañas anteriores de excavación, en el centro de la calle Bosquecillo se situaría la iglesia de uno de los conventos radicados antiguamente en la zona (los de la Merced y de San Francisco) por lo que también podrían aparecer próximamente estructuras de las antiguas edificaciones. El informe arqueológico final se remitirá para su estudio a los técnicos de Príncipe de Viana (Gobierno de Navarra).

Un espacio de encuentro de épocas

Los seis enterramientos son inhumaciones de adultos en fosas simples que guardan el ritual cristiano clásico: en posición decúbito supino y orientados al este. Las características de las fosas remiten a un amplio arco cronológico que va de la Baja Edad Media a los albores del siglo XIX y que habrá que precisar mediante su estudio detallado, aunque según los técnicos, con gran probabilidad se trata de parte de la necrópolis asociada al antiguo convento de San Francisco. La institución religiosa ocupó esta zona de la ciudad entre los siglos XII y XVI ya que en las guerras con Castilla (1512 y 1521) fue parcialmente destruido, y finalmente demolido y trasladado al interior de la ciudad hacia 1540. Este contexto situaría los enterramientos encontrados entre los siglos XIII y XVI.

Esta zona de la ciudad ha ido deparando sorpresas a lo largo de los años. La salida hacia el oeste de la urbe desde época romana debió realizarse por un área muy cercana las actuales Salesas y la calle Bosquecillo. En el convento de las MM Salesas de Pamplona se han hallado recientemente dos restos de posibles enterramientos de incineración (probablemente de entre los siglos I a.C. a II d.C.), pendientes de confirmación.

Avanzando sobre época medieval y concretamente en torno al Portal de San Nicolás, en los años 90, ya aparecieron enterramientos de una necrópolis cristiana medieval, al igual que sucedió en la calle Mayor en 1999, con dos enterramientos medievales procedentes del cementerio de la Iglesia de San Cernin. La zona cambia de aspecto en época moderna, una vez que se comienzan las obras de la Ciudadela (1571), ya que se desmantelan las murallas medievales y todas sus obras de refuerzo, y el frente suroeste se desplaza al exterior de la Ciudadela. Destaca la intervención realizada en 2009 con motivo de la instalación de la Recogida Neumática de Basuras en la que apareció la cimentación del Bastión acorazonado de San Llorente/San Lorenzo (del segundo tercio del siglo XVI), una de las primeras estructuras que refuerzan el recinto fortificado pamplonés, siguiendo los nuevos cánones renacentistas adaptados a los avances de la artillería.

Años antes el momento bélico que se inicia en 1512 los regidores habían tomado la decisión de trasladar los conventos intramuros de la ciudad, para evitar espacios de difícil defensa. A partir de entonces el antiguo Campo del Arenal, Llano de Barañáin o Taconera, pasa a convertirse durante casi un siglo en un espacio abierto de la ciudad en el que no se edifica, incluso con prohibición real expresa. En 1665 ya hay noticia de su conversión en un parque ajardinado y en 1678 se instalan ya bancos de madera, oficializando su función.

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