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Días de vino y rosas

Brindaban con champán francés y devoraban erario público en obras faraónicas, inservibles en muchos de los casos. La ciudadanía votaba, mayorías absolutas legitimadoras, minorías soberbias que con el apoyo de otros partidos dirigían a su antojo el negocio de cajas y gobiernos.

Hoy nos echamos las manos a la cabeza. Nos culpan indirectamente porque nosotros, la ciudadanía, algunos, han cobrado sueldos de 6.000 euros por ser albañiles, como que deslomarse en una obra sea lo mismo que sentarse durante una hora en un asiento por decidir “cuestiones” de una caja de la cual nadie sabe lo que ha ocurrido ni cómo se ha gestionado.

Tiempos de vino y rosas, de adjudicaciones y obras multimillonarias que lastran y lastrarán nuestro futuro y el de nuestros hijos y nietos. De un aeropuerto que ha costado 45 millones de euros (AENA) y que, hoy, sin aviones ni gorriones tiene que forzar la salida de una serie de trabajadores que sin comerlo ni beberlo tienen que irse, en algunos casos, de Navarra con su vida echa aquí desde hace 20 años, obligados, humillados y derrotados. De unas autovías, funcionales, a todos nos gusta recorrer el trayecto en la mitad de tiempo, pero con qué coste. No se nos pregunta  ya que delegamos….¿igual es tiempo de no delegar tanto y que se nos consulte directamente la toma de cualquier decisión importante?.

Navarra la perfecta, la bonita, la que no tiene un duro para nada. Una caja que proveía y que hoy ni es caja ni es nada. Así nos va, dinero para mantener un circuito y telarañas en el bolsillo para construir un colegio (que lo pregunten en Sarriguren).

No nos hemos quejado hasta ahora. Verdad es. Hemos votado a quienes han tomado decisiones. Ahora vemos que esas decisiones, en muchos casos, no eran las más adecuadas para la viabilidad económica de nuestra comunidad. Somos responsables también. Ese tiempo debiera terminar. Ya no estamos en la misma situación. Quienes han realizado una gestión que no ha sido correcta debieran dejar paso a otros que sí gestionen lo público de manera racional y eficaz.

Es muy fácil gobernar en la abundancia, pero lo que parece que queda claro es que de aquellos polvos estos lodos. Y ahora ¿quién va a administrar la escasez?.  Los días de vino y rosas han terminado.