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Dos águilas y dos halcones para disuadir a las palomas de la Plaza del Castillo

El Consistorio experimenta un sistema biológico de control de fauna nuevo en la ciudad. Son usos modernos, compatibles con la vida urbana, de un arte declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO

Pamplona-Iruña, 20 de septiembre de 2018

El Ayuntamiento de Pamplona inicia este jueves una experiencia nueva en la ciudad, ya testada por otras instituciones y empresas privadas, que consiste en usar aves rapaces para control de fauna.

En este caso para espantar a las palomas de la Plaza del Castillo. Durante dos meses, septiembre y octubre, en distintos horarios y en una horquilla que va de cinco de la madrugada a ocho de la mañana, se realizarán vuelos con halcones y águilas gracias a una empresa especializada en cetrería.

El objetivo es ahuyentar y dispersar a las palomas de esta zona, de manera, que una vez se suspendan los vuelos las palomas no retornen por miedo a las rapaces.

Este martes , a las 8 horas, se realizará la primera prueba de esta experiencia piloto en la Plaza del Castillo.

Lo previsto es que participen dos águilas de Harris, un halcón peregrino y un halcón sacre, que atienden a los nombres de ‘Derrota’, ‘Furti 0212’, ‘Vent’ y ‘Juevintxo’, respectivamente.

Las aves llegarán a la plaza desde su refugio habitual en Tajonar. Los cetreros Arturo Rodríguez Sola y Vanesa Alonso Ruiz, de la empresa Gestión y Fauna Navarra S.L., los sacarán de sus trasportines y los colocarán en bancos (perchas elevadas) y enjardinados (con capuchas y fijados a las perchas). A partir de ahí se realizará la suelta controlada y tras unos 10 minutos de vuelo, se procederá a su recogida.

Las rapaces que se usarán este jueves son aves cetreras, no de exhibición, todas ellas con experiencia en eventos similares y que se irán adaptando al entorno mediante su introducción controlada en el cielo pamplonés.

Estarán ubicadas en todo momento por medio de dos dispositivos: un GPS referenciado a un móvil o a una tablet y un sistema analógico de radiofrecuencia.

Ellas tratarán de hacer cambiar de hábitos a las palomas de la plaza, tanto en su forma de volar y dormir, como en la de alimentarse, de manera que cataloguen el espacio como ‘no seguro’ y acaben abandonándolo.

La idea no es que cacen, aunque eso pueda suceder en algún caso. El Ayuntamiento de Pamplona ha diseñado esta experiencia tras recibir quejas de la hostelería y personas particulares de la Plaza del Castillo por las molestias que producen las palomas, sobre todo en los horarios de las comidas.

Con frío, poca luz y no demasiado bullicio

Se trata de introducir un predador en el ecosistema urbano. Las rapaces que se emplearán mañana representan a dos tipos de aves, las de bajo vuelo (águilas de Harris) que se posan en el mobiliario urbano de altura, como el kiosko y las farolas, y que tienen un radio de acción de unos 200 metros, y las de alto vuelo (halcones) que no se posan nunca y que desde 200 metros de altura supervisan un área mayor de 2 kilómetros cuadrados.

Las rapaces prefieren para hacer su trabajo la temporada de frío por su metabolismo, ya que entre mayo y septiembre se dedican a la cría y la muda de plumaje.

La previsión es que vuelen en días alternos de septiembre y octubre y en una franja horaria diversa (de 5:00 a 8:00 horas) para evitar que las palomas se acostumbren a su presencia. Será el cetrero en que decida en cada momento si la actividad es adecuada, dependiendo no solo del tiempo y la luz, sino de los eventos que se estén desarrollando en la plaza.

Para irse habituando despacio, las sueltas se producirán de forma progresivas. Por ejemplo, un halcón podría volar inicialmente de 5 a10 minutos, hasta acabar completando periodos de 40 a 60 minutos, una vez habituado.

Terminada la sesión de vuelo, la recogida se hace mediante un reclamo: exhibiendo el típico guante de cetrero o mediante un señuelo, una figura de cuero con el aspecto de una presa. Las aves, una ver recogidas serán trasladas a Tajonar, donde la empresa posee unos locales de 400 m2 con halconero, oficinas y taller.

El hábitat de la Plaza del Castillo

Esta medida de control se ha adoptado después de recibir quejas de la hostelería y personas particulares sobre las molestias que producen las palomas en la plaza, sobre todo en los horarios de las comidas. Y es que, explican, las aves recogen los restos de alimentos de las terrazas y mesas ocasionando molestias a la clientela, además de dejar excrementos en las terrazas de estos locales.

La idea no es que las rapaces cacen sino, simplemente, que funcionen como amenaza de forma que se consiga la dispersión de la paloma bravía (Columba livia). Esta es una especie no migrante que tiende a concentrarse en grandes bandadas. Se busca la introducción de un depredador natural en la cadena alimentaria de las palomas que las asuste, ya que las palomas se estabilizan en aquellos espacios en donde no los hay y en los que obtienen refugio y alimento.

La utilización de cetrería (aves rapaces), es un método que se ha empleado en muy diversos ámbitos como plazas, cementerios, estadios de fútbol, aeropuertos, playas o vertederos municipales. La cetrería también se aplica para el control de otra fauna urbana como topillos y estorninos.

Los cetreros del siglo XXI

La cetrería se asocia con la caza desde hace milenios, aunque su apogeo tuvo lugar en la Edad Media europea. En 2010 fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y en este siglo XXI ha ampliado horizontes con nuevos usos.

En este caso el responsable de la empresa de las rapaces que va a trabajar en Pamplona, Arturo Rodríguez Sola (Pamplona, 1986) está vinculado por familia a la Bardena. Cazador por afición, se dedicaba profesionalmente al control de plagas como las aves que devastaban los cultivos de girasoles de la Ribera cuando, hace cuatro años, decidió participar en un curso especializado en cetrería en Madrid. Desde entonces, tras haber visto trabajar a un halcón, apostó por esta técnica y realizó diversos cursos en cetrería con expertos nacionales e internacionales.

Su empresa ha trabajado en Navarra en ciudades, fábricas y campos de Tudela, Elorz, Fustiñana o Villafranca. Pero también tiene experiencia fuera de la Comunidad foral, como su trabajo en control de fauna en el Aeropuerto de Barcelona.

Con 19 halcones en propiedad y 9 años de experiencia empresarial, Gestión y Fauna Navarra se dedica a la cría y control de todo tipo de aves, desde gorriones hasta palomas, y también de pequeños mamíferos. También desarrolla labores en el ámbito de la educación ambiental. En Navarra para ser cetrero es necesario tener la licencia de caza.

Las palomas como problema internacional

La tendencia de la Paloma bravía (Columba livia), la más frecuente en las ciudades, es a mantener elevadas concentraciones en lugares concretos.

Esa población suele producir molestias por la suciedad de sus residuos (excrementos, restos de nidos, etc.) que son incluso corrosivos, el ruido que producen los arrullos y los pichones en los nidos situados en las proximidades de las viviendas y, ya directamente en relación con el Patrimonio, el deterioro de la superficie de fachadas antiguas o singulares. Existe también temor a su papel como posibles transmisores de enfermedades.

Son muchas las ciudades que han optado por un método u otro para controlar la población de palomas (hormonas con esterilizantes, utilización de halcones, trampas) o palomares de control de natalidad. La cetrería se ha testado en ciudades como Salamanca, que ha reintroducido el halcón peregrino en la ciudad en colaboración con la Sociedad Española de Ornitología (SEO), o como Segovia, Ávila, Valencia, Madrid, Zaragoza, Jaén o Las Palmas.

En el ámbito internacional este sistema de trabajo con rapaces lleva décadas de andadura y hay experiencias documentadas en Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Argentina, Uruguay y una larga lista de países.

Yo no lo tiro

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