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Dos periodistas navarras firmaron ejemplares en la Feria del Libro de Madrid

Foto: Sonsoles Echavarren y Marialuz Vicondoa, en la caseta de la Feria del Libro de Eunsa

Las periodistas de Diario de Navarra, Sonsoles Echavarren y Marialuz Vicondoa dedicaron sus libros “Mujeres de novela. Quince vidas extraordinarias del siglo XX” y “Una vida dedicada al enfermo. Federico Soto Yarritu. Psiquiatra” a las personas que se acercaron a la caseta 201 de Eunsa (Ediciones Universidad de Navarra)

Dos periodistas navarras, Sonsoles Echavarren y Marialuz Vicondoa, ambas trabajadoras de Diario de Navarra, cumplieron este lunes por la tarde uno de sus sueños, firmar ejemplares de sus nuevos libros en la Feria del Libro de Madrid.

Sonsoles Echavarren explica que le encantó “saludar a muchos amigos que vinieron a verme, me fundí en un abrazo con mi hermana y me emocionó conocer a personas anónimas que sintieron curiosidad por el libro y que conversaron conmigo sobre esas quince vidas de mujeres extraordinarias del siglo XX”.

Junto a Echavarren, Marialuz Vicondoa estuvo firmando ejemplares de su biografía sobre el psiquiatra de Pamplona, Federico Soto, ‘Una vida dedicada al enfermo. Federico Soto Yarritu. Psiquiatra’.

Foto: Sonsoles Echavarren, en la caseta de la Feria del Libro de Eunsa

Mujeres de novela. Quince vidas extraordinarias del siglo XX Sonsoles Echavarren Roselló

¿Crees que tu madre, tu abuela o tu vecina no podrían protagonizar una novela? Pues estás equivocado. A nuestro alrededor hay muchas mujeres extraordinarias que, aunque no hayan ganado un Premio Nobel de Medicina, como Marie Curie, ni escrito un diccionario mientras criaban a sus hijos, como María Moliner, son igualmente excepcionales. Haz la prueba. Observa a tu familia, a las de tus amigos, a esa camarera que te atiende detrás de la barra de un bar o a la mujer, fuerte y decidida que ha cuidado de tus hijos o de tus padres, para que tú puedas seguir tu camino profesional en el hospital, el colegio, la oficina o la fábrica.

Tienes entre manos un libro muy especial, casi tanto como estas quince vidas que son un tratado de historia contemporánea. Y que nos muestran cómo ha sido la otra historia, no la de las guerras y los tratados, sino la del día a día, los amores, los hijos, las enfermedades y las muertes. Por estas páginas transitan modistas que cosieron para la burguesía en la España de la posguerra, emigran-tes intrépidas que no dudaron en subirse a un barco o un avión para encontrar el amor en Londres o en Melbourne (Australia) o alemanas que transitaron por la Segunda Guerra Mundial y desafiaron a los soldados de la RDA en esas fron-teras de alambradas. A todas las conozco. Algunas forman parte de mi familia de mi vida, que viene a ser lo mismo. A otras no tuve la fortuna de conocerlas porque ya murieron. Pero sus hijos o nietos se han prestado a compartir su historia conmigo. ¿Aún sigues creyendo que tu madre, tu abuela o tu vecina no merecerían protagonizar una historia de novela de las de antes?

Foto: Marialuz Vicondoa, en la caseta de la Feria del Libro de Eunsa

Una vida dedicada al enfermo. Federico Soto Yarritu. Psiquiatra. Marialuz Vicondoa Álvarez

Era 1934. El manicomio de Pamplona contaba con 1.300 ingresados. Fue entonces cuando accedió a la dirección del centro por oposición el psiquiatra Federico Soto Yarritu (Santander, 1906; Pamplona, 1989). Mantuvo este cargo hasta su jubilación, en 1976. Con este libro, el lector entrará en un micromundo, el de la vida dentro de este psiquiátrico, donde residían ingresados, la propia familia del director con sus nueve hijos, la del administrador, la de algunos trabajadores, los que iban y venían… que convivían, entre otros, con el capellán y las Hermanas Hospitalarias encargadas del cuidado de los enfermos. Todos ellos tejieron una vida única donde las relaciones personales, de amistad, profesionales, de cariño… se conjugaron con la evolución de la psiquiatría durante los 41 años en los que este cántabro-navarro o navarro-cántabro, qué más da, estuvo al frente del centro. Entonces, decir Federico Soto era decir manicomio y viceversa. Y la frase estás para Soto hablaba por sí sola.

Este neuropsiquiatra, más allá del chascarrillo de si se bajaba por el barandado de las escaleras del chalé donde vivía, que lo hacía, es cierto, incorporó los primeros psicofármacos, eliminó las camisas de fuerza, juntó a los pacientes de pago con los de beneficencia, consiguió reunir a centenares de psicólogos y psiquiatras internacionales en una Pamplona en la que la enfermedad mental fue durante un tiempo la cenicienta de la medicina.
Soto Yarritu fue profesor en la facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, consultor en la Clínica Universidad de Navarra, divulgador de la obra del psiquiatra húngaro Leopold Szondi… Pero si por algo se caracterizó fue por su atención al enfermo, al que dedicó su vida desde su consulta particular y desde el manicomio.

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