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Encuentran diferencias de precio de hasta el 31 por ciento en un mismo juguete

El consumidor tiene derecho a informarse sobre las características, los accesorios incluidos o las condiciones de pago

Pamplona-Iruña, 7 de diciembre de 2018

El mismo juguete puede ser hasta un 31% más caro según el establecimiento donde se compre. Así lo ha comprobado la Asociación de Consumidores de Navarra Irache mediante un estudio sobre la oferta juguetera para Navidad. En el trabajo se han analizado más de 150 juguetes en diferentes establecimientos de la Comarca de Pamplona como Carrefour, los hipermercados Eroski y E.Leclerc, El Corte Inglés, Juguettos, Toy Planet, Hipercor y Toys’r’us.

Al comparar precios entre diferentes establecimientos se pueden encontrar diferencias de hasta el 31%. Es el caso de Dieselnauta, de la colección Lego Ninjago, que se vende en un establecimiento a 79,40 euros y en otro a 116 euros. Eso sí, la oferta de precio más económico solo es válida hasta el 9 de diciembre.

Otros productos con importantes diferencias son, por ejemplo, el Caza Estelar X-Wing de Lego, que se vende en un comercio a 79,99 euros y en otro a 109 euros. El Camión Monstruo de Lego se puede encontrar en una tienda por 14,43 euros y en otra por 19,99 euros, lo que supone un 27% de diferencia de precio.

Como puede verse, las mayores diferencias de precio se dan en los juegos de construcción. En el resto de juguetes las diferencias de precio son notablemente inferiores. De hecho, la mayor parte de los precios son muy similares y las diferencias de precio no suelen superar los dos euros de diferencia ni el 5% del coste, con algunas excepciones.

Promociones que se publicitan como descuentos. Algunos catálogos publicitan descuentos de hasta el 25%. Sin embargo, el término no es preciso ya que no suelen ser porcentajes que se descuenten en el precio a pagar, sino que sea aplica a otras compras posteriores que se hagan en el establecimiento. Además, las compras para aplicar el descuento suelen tener una validez limitada. El problema es que la forma de publicitarlo puede ser engañosa ya que destacan un precio que no es el que se va a cobrar al consumidor por el producto. Dan a entender que van a descontar el porcentaje sobre el precio cuando no es así. Generalmente, en la letra pequeña suele explicarse pero la información visual da lugar a confusión.

Validez de los catálogos. Es importante fijarse en la validez del catálogo. Algunos son válidos hasta el 24 de diciembre, otros hasta fin de año y algunos incluso en enero. Además, algunos de los mayores descuentos se dan en promociones con una validez limitada a unos días. Por eso, programar las compras con antelación muchas veces tiene premio.

Publicidad vinculante. El consumidor debe saber que la publicidad es vinculante y que, por tanto, si en un catálogo se ofrece un juguete a un precio y en el establecimiento lo cobran más caro, usted, siempre que cumpla las condiciones del catálogo, puede exigir el precio que consta en éste. Además, conviene consultar los catálogos porque algunos establecimientos no han podido cambiar las etiquetas de los precios y fijarnos solo en ellas durante estos días puede llevar a engaño.

Gastos de envío. Parte de las ofertas jugueteras se hacen solo para compras online. Si es así, debe indicarlo y también debe informar sobre los gastos de envío, algo que no siempre se hace. Es muy importante ya que para compras de importes no muy altos estos costes pueden atenuar mucho la ventaja de precio encontrada. De hecho, los costes cambian generalmente si compramos online y lo recogemos en el establecimiento o si nos lo llevan a casa, caso en el que el coste del envío varía en función del tiempo de espera e incluso puede llegar a ser gratis.

Edades indicadas diferentes. La mayor parte de los catálogos te informan sobre la edad para la que el juguete está recomendado. En la mayor parte de los casos, las edades recomendadas coinciden, si bien puede variar algún año o ser más amplia la horquilla de edades que se indican.

Hay algún caso aislado en el que no consta la información sobre la edad recomendada, tan importante a la hora de que los juguetes seleccionados sean adecuados para el niño.

Información sobre accesorios. Hay catálogos que son muy rigurosos y especifican los accesorios que van con el juguete, pero otros no. Es muy importante valorar no sólo el precio, sino también las prestaciones que ofrece cada producto. También es muy importante tener en cuenta el tamaño, que en ocasiones no se puede apreciar en el catálogo y es un valor importante a la hora de calibrar el precio. Evidentemente, no es lo mismo contar con esta información para poder valorar el producto en su justa medida.

Atención a las condiciones de financiación. Algunos establecimientos ofrecen financiar las compras. Generalmente esta financiación está sujeta a la aprobación de la entidad financiera o sólo se ofrece si se pagan importes mínimos. En cualquier caso, antes de aceptarla es fundamental que el consumidor lea detenidamente las condiciones y se asegure de que no existen intereses o condiciones que no le convencen, ya que aunque se promocionan como un simple adelanto del dinero, suele conllevar intereses.

Ofertas limitadas. Sigue habiendo ofertas de algunos productos que son limitadas a un número de unidades. En estos casos, conviene que al consumidor le confirmen por escrito la disponibilidad.

OTRAS CUESTIONES SOBRE LOS JUGUETES

Como consumidor, tiene derecho a que se le informe suficientemente sobre las verdaderas características de los productos que se ofrecen, también de los juguetes. El fabricante deberá indicar las advertencias “de manera claramente visible, legible, comprensible y precisa”, en una etiqueta pegada, en el embalaje o en las instrucciones que acompañen al juguete, indica la normativa.

Las normas de seguridad deben garantizar ciertos aspectos: que un juguete destinado a un menor de tres años no tiene partes separables que se puedan tragar; las fijaciones deben ser resistentes; no deben presentar riesgo de estrangulamiento; los juguetes de movilidad deben llevar un sistema de freno adecuado; no deben tener más de 24 voltios de tensión; no pueden contener materiales tóxicos, inflamables o explosivos, entre otras cuestiones.

El etiquetado de un juguete debe incluir la marca CE, que significa que cumple las normas de seguridad de la Unión Europea, el nombre y marca del producto, la dirección del fabricante, su potencia máxima y consumo energético y las instrucciones y advertencias de uso. Algunos fabricantes utilizan sellos de calidad propios de la marca, con la pretensión de dar un valor añadido de productos y pueden informar sobre el proceso de fabricación o los materiales utilizados, por ejemplo.

Algunas personas confunden el marcado CE (que tiene que ser al menos de 5 mm, con la altura y la anchura de las letras iguales, y si se continuase su forma se formarían dos círculos perfectos), con otros marcados parecidos (como por ejemplo, el de China Export, CE, que si se continuase su forma se generaría un óvalo).

Es importante tener en cuenta que el juguete es un medio por el cual el niño se relaciona con su entorno. Conviene tener en cuenta sus necesidades y el momento evolutivo en el que se encuentra.

Los educadores recomiendan que un juguete tenga variedad de posibilidades, sea de fácil comprensión y manejo, sólido y duradero o posibilite la utilización colectiva. También opinan que la sobreabundancia de juguetes no es recomendable.

La publicidad tiene el objetivo primordial de vender por lo que no es conveniente tenerla como principal criterio a la hora de elegir un juguete para el niño.

Los videojuegos cuentan con el sistema Pegi que indica la edad recomendada en función del contenido que se ofrece en el producto -no de la dificultad o jugabilidad-.

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