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Fórmulas alternativas a la tradicional compra de propiedades o bienes

Desde el estallido de la crisis económica, oficialmente situado en el año 2008, el panorama social ha variado con arrollador impacto, trastocando no pocas de las costumbres sobre las que se erigía el mercado de los contratos relativos a la adquisición de inmuebles o de bienes muebles. Así pues, el modelo que, desde hace bastantes años, más popularidad tenía en este terreno ha visto, con evidente preocupación, una posible sustitución de su liderazgo por otras propuestas, como las nuevas tendencias en materia de alquiler, que tan bien representa esta empresa de alquileres Punta del Este en Bloom Rentals.

Una nueva mentalidad

Pese a que en el 2014 se consideró terminado el decadente período referido, sus efectos todavía perduran hasta nuestros días. En este contexto de incertidumbre y penuria, han sido frecuentes los casos de personas que han adquirido una nueva perspectiva de afrontar la vida, en general, y la gestión de sus recursos monetarios, en particular.

Y es que, ciertamente, las circunstancias han cambiado en muchos aspectos. Especialmente, entre la población joven, que tiene que soportar una tasa de paro indudablemente superior a la general de la población. No es de extrañar, por tanto, que, en la actualidad, este colectivo social muestre visibles y firmes reticencias a la posibilidad de, por ejemplo, firmar un contrato de hipoteca, no solo por el justificado temor a no poder pagar la totalidad del préstamo en los años venideros (suelen tener salarios muy bajos que, en la gran mayoría de situaciones, hacen completamente inviable una transacción de esta superlativa envergadura), sino también por la desesperante sensación de no saber a ciencia cierta en qué ciudad concreta se encontrarán viviendo el día de mañana (otro rasgo característico de la inestabilidad laboral coetánea).

Lo mismo puede decirse de aquellos bienes que, aún siendo muebles, su utilización conlleva un desembolso de gran envergadura, para un ciudadano medio: vehículo de ciclomotor, electrodomésticos indispensables en las tareas cotidianas de un hogar común…

Por el contrario, la opción del alquiler parece estar ganando cada vez más seguidores, en gran medida por la mayor flexibilización que supone en los elementos ya mencionados. Sin embargo, conviene recordar que el concepto de arrendamiento es muy amplio y abarca varias modalidades que, aunque tengan en común un mismo sistema de funcionamiento, presentan numerosas e importantes diferencias, por lo que interesa explicar con mayor detenimiento, al menos, algunas de ellas que pueden resultar muy beneficiosas para aquellos  que tienen unos sueldos de escasa entidad.

Renting

Se trata de una modalidad de alquiler que está teniendo un gran éxito desde hace unos cuantos años, como demuestra la popularidad del renting del Mini Countryman en AutoLease. Esta modalidad contractual se  acuerda por un plazo superior a un año de duración (y, normalmente, inferior al lustro) por la que se permite el uso de un bien mueble, a cambio de pagar una cuota periódica a la persona que lo cede. Esta figura mercantil ofrece numerosas ventajas; una de ellas, muy importante, es que es admisible tanto para empresas, como para particulares. También es destacable que la cantidad abonada incluye una serie de servicios adicionales al propio alquiler, como el mantenimiento, labores administrativas, seguro completo (de gran relevancia si se contrata para supuestos de hurto/robo), reparaciones no originadas por un mal uso del bien (esto ocurre cuando se ha obrado de un modo doloso o con negligencia).

Solo falta ya la entrega de espléndidos regalos, como los contenidos en esta sección de kits de cerveza artesanal, para terminar de hacer atractiva esta alternativa.

Además, si se es una empresa o un autónomo, y puede demostrarse que el trayecto realizado con el coche es necesario para el desarrollo de su actividad profesional, pueden experimentarse considerables deducciones en el Impuesto de Sociedades y en el Régimen de Estimación Directa del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

Leasing

No menos conocida que la anterior, es esta forma de alquiler denominada Leasing. De entrada, hay que precisar que esta fórmula está permitida sólo a quienes manejan actividades económicas, por lo que un particular no puede acogerse a ella. Sin embargo, si se maneja una PYME, algo por otro lado muy común, se podrá disfrutar de un extenso abanico de ventajas, como unas cuotas mensuales inferiores a las del Renting y deducciones fiscales en el Impuesto de Sociedades y el IRPF como leemos aquí.. Asimismo, una vez finalizado el período de duración del contrato, normalmente superior a los veinticuatro meses e inferior a los setenta y dos, se tendrá la opción de adquirir el bien en propiedad, con el único requisito de pagar el valor residual convencionalmente pactado.

Como puede verse, aún quedan estimulantes oportunidades, incluso en un contexto de estancamiento económico. Solo hace falta la implantación de inteligentes estrategias de fidelización.

Yo no lo tiro

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