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Instalan una treintena de cajas-nido para aves en el campus de Arrosadía

Algunas de las cajas-nido ya empiezan a estar ocupadas, como las seis cajas para agateador común, las ocho para páridos (carboneros y herrerillos), otras tantas para petirrojo europeo y lavandera blanca, una para cernícalo vulgar, dos para abubilla y otro par para autillo europeo

Pamplona-Iruña, 30 de junio de 2019

La Universidad Pública de Navarra (UPNA) ha instalado un total de 31 cajas-nido para acoger diferentes especies de aves en el campus de Arrosadia de Pamplona. Esta actuación, que forma parte de un proyecto más amplio para preservar el entorno natural de este afluente del Elorz, ha sido financiada parcialmente por la Fundación Bancaria Caja Navarra. En ella, ha colaborado la Fundación Ilundáin Haritz Berri, de cuyo patronato forma parte la institución académica y, en concreto, con su grupo Aterpeak, que desarrolla diversas iniciativas medioambientales.

Algunas de las cajas-nido ya empiezan a estar ocupadas, como las seis cajas para agateador común, las ocho para páridos (carboneros y herrerillos), otras tantas para petirrojo europeo y lavandera blanca, una para cernícalo vulgar, dos para abubilla y otro par para autillo europeo. También hay una caja para cada una de las siguientes aves: cernícalo vulgar, lavandera cascadeña, lechuza y mochuelo europeo.

En el campus de Arrosadia, se registran hasta 58 especies diferentes de aves, de las que 41 cuentan con presencia más estable a lo largo del año. Así lo recoge la “Guía de aves de la Universidad Pública de Navarra”, editada en 2015 por la propia institución y en la que colaboró personal de la Sociedad de Ciencias Naturales Gorosti recogiendo un trabajo de campo realizado por Gonzalo Deán Oroz, miembro de la citada sociedad.

Estas cajas-nido para aves se suman a las cinco cajas-refugio para murciélagos, colocadas en el campus de Arrosadia en el otoño de 2017, en árboles cercanos al río Sadar para controlar la población de mosquitos, ya que estos mamíferos voladores pueden comer más de un millar de estos insectos en una noche. Uno de estos refugios había sido fabricado en madera por la Fundación Ilundáin Haritz Berri.

Yo no lo tiro

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