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La asociación comunitaria Hazialdea de Ermitgaña-Mendebaldea asegura que el nuevo programa planteado por el Ayuntamiento”no tiene en cuenta las demandas, ni las necesidades planteadas estos años” en el barrio

Foto: Maite Herranz Corcín (izquierda) y Sara Garralda Valencia (derecha). Atrás familias, niños y jóvenes de la asociación.

Esta entidad ha venido trabajando desde su fundación y actualmente durante el confinamiento y la desescalada han coordinado la Red de Cuidados Vecinal, así como han continuado trabajando de manera no remunerada, entendiendo que era un momento de emergencia, solidaridad vecinal y colapso en la administración

La asociación comunitaria Hazialdea del barrio Ermitagaña-Mendebaldea, ha ofrecido este lunes una rueda de prensa frente a la entrada principal de la Biblioteca de Navarra con motivo de la propuesta del nuevo programa “Coworkids” del Ayuntamiento de Pamplona, la asociación Hazialdea ha querido informar de su particular proceso y recorrido en el barrio junto con la colaboración del Ayuntamiento y de los servicios públicos. Además han animado a todos a asistir a la concentración de este miércoles, 4 de noviembre, a las 17:00h en la puerta del Centro de Salud del barrio.

Recuerdan que pese a no contar con un contrato con el Ayuntamiento la decisión les afecta de forma directa. El comunicado ha sido leído por las dos trabajadoras sociales del equipo comunitario de la asociación: Maite Herranz Corcín (izquierda) y Sara Garralda Valencia (derecha), en presencia de familias, niños y jóvenes de la asociación.

Desde Hazialdea han recordado que “Ermitagaña-Mendebaldea ya cuenta con un equipo de profesionales con experiencia, proyectos arraigados en el barrio y redes comunitarias establecidas” y se preguntan por qué en vez de crear algo desde fuera “desde la Administración no se facilitan recursos para atender a la infancia desde la cercanía del propio barrio”. Así no entienden “Por qué no se apoyan proyectos ya iniciados, que funcionan y responden a necesidades concretas del vecindario”.

Hazialdea promueve proyectos vecinales, en especial con la infancia y la juventud. La asociación la forman niños, niñas, adolescentes y jóvenes, familias, vecindario y un equipo comunitario, han recordado.

Recuerdan que desde su nacimiento en 2018 han impulsado acciones de prevención y sensibilización sobre los derechos de la infancia, hemos acompañado grupos y trabajado en coordinación con el resto de las entidades y profesionales de los servicios públicos del barrio. “Hemos liderado reuniones mensuales con centros educativos, centro de salud, servicios sociales, asociaciones y entidades de protección”, han recordado y añaden que “todas las acciones y proyectos responden a las necesidades concretas que se recogen en el primer diagnóstico comunitario de Ermitagaña – Mendebaldea, que impulsamos en colaboración con la Universidad Pública de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona. Participaron más de 325 menores de entre 7 y 16 años y significó una extensión del análisis recogido en el I Plan Municipal de Infancia“. 

Aseguran que dicho diagnóstico” pone de manifiesto problemáticas como la falta de espacios socioeducativos para niños, niñas y jóvenes, el escaso sentimiento de pertenencia al barrio, la inexistente oferta de actividades culturales y de ocio gratuitas, la percepción negativa de la diversidad cultural, la segregación por zonas del barrio, entre otras. Estas conclusiones evidenciaron la puesta en marcha de nuevos proyectos”.

Prosiguen recordando que ya el nuevo equipo de Gobierno “en enero de este año, el Ayuntamiento nos trasladó que en 2020 no financiarían directamente las líneas de trabajo y proyectos derivadas del diagnóstico y que podríamos presentarnos a subvenciones anuales (algunas de las cuales, a día de hoy no se han resuelto). En palabras textuales, se nos instó a seguir atendiendo a la infancia y adolescencia de “manera altruista””.

En marzo, insisten que “dada la situación de emergencia y confinamiento originada por la Covid-19 creamos y coordinamos la Red de Cuidados Vecinal” y añaden que continuamos trabajando de manera no remunerada, entendiendo que era un momento de emergencia, solidaridad vecinal y colapso en la administración”.

Además han explicado que “para la gestión y coordinación de esta red, fue necesario el diseño de un protocolo y documentos de orientación para el voluntariado, que pusimos a disposición del Ayuntamiento de Pamplona” y recuerdan que “se establecieron reuniones semanales con los Servicios Sociales y el Centro de Salud” aunque “para el desempeño de este trabajo, solicitamos al Ayuntamiento la apertura puntual de una sala de los Centros Comunitarios, que nos fue denegada“. 

En cifras, recuerdan “esta red de cuidados vecinal contó con 25 voluntarios/as y atendió entre marzo y junio a 53 unidades familiares, realizando un total de 78 servicios, seguimiento e informes técnicos que identificaban necesidades y planteaban propuestas de mejora. Esos servicios incluyeron llamadas de apoyo psico-afectivo a personas en soledad, compras de primera necesidad, acompañamiento a paseos, apoyo escolar y reparto de banco de alimentos… “

Durante la desescalada, añaden continuaron “trabajando en coordinación con los centros educativos y los Servicios Sociales en propuestas seguras para la infancia durante el verano” y afirman que realizaron campamentos urbanos durante todo el mes de agosto, “fomentando la implicación y formación de jóvenes voluntarios del propio barrio”. “Uno de los objetivos prioritarios fue contrarrestar los efectos del confinamiento, concienciar sobre la falta de atención a este sector de la población y su vulneración de derechos durante esta crisis social y sanitaria”, consideran.

“La percepción y valoración que se tiene del barrio de Ermitagaña- Mendebaldea, como un barrio de clase media alta, envejecido, con poca presencia de personas migrantes, pudiera dan a entender que no presenta gran problemática ni necesidad de intervención en torno a la infancia y adolescencia. Sin embargo, un informe presentado al Ayuntamiento desde los Servicios Sociales el pasado mes de octubre, aporta datos como que “en 2018 se atendieron 240 personas perceptoras de renta garantizada, de las cuales 76 son unidades familiares con menores a cargo. El 76% pertenecen a familias migrantes. En un año ha habido un aumento significativo, más del doble, de menores atendidos en el programa de infancia, de 30 casos en 2018 a 68 casos en la actualidad. Este 2020 se prevé un aumento significativo de los casos”, cita textual del informe. 

Además se identifica la deficiencia de espacios y servicios públicos para la atención a la infancia y adolescencia que tendrían que garantizarse, tal y como marca el Manual de Protección infantil del Gobierno de Navarra. 

Por todo, prosiguen su intención de seguir ” trabajando y defendiendo un modelo de proximidad, con respaldo técnico y comunitario y sentido para las personas·. 

Recuerdan que las asociaciones comunitarias que cuentan con profesionales que se integran en la vida del barrio aportan un valor añadido; y defienden “un trabajo que fomente el arraigo, la solidaridad y las relaciones vecinales; un trabajo que cuente con legitimidad institucional y estabilidad económica durante todo el año, y al que no sólo se acuda en momentos de emergencia y de manera altruista”.

Junto a ello defienden  “un modelo de atención basado en “hacer barrio” y de proximidad; que parta de los recursos existentes en la comunidad, desde sus demandas, necesidades y potencialidades y tejiendo redes de alianza entre los servicios públicos y la sociedad civil”. 

Por todo ello insisten en que quieren “continuar trabajando en este proyecto que contempla la participación del vecindario y no solo la asistencia exclusiva a sus necesidades; una participación que implica protagonismo, corresponsabilidad, reflexión y acción en proyectos reales”. 

Aseguran que “las asociaciones comunitarias no buscamos el lucro; sino que reinvertimos los beneficios en el objeto social de la misma, aplicando criterios sociales y solidarios”. 

Critican que “el nuevo programa Coworkids abarca nuestro barrio, pero no tiene en cuenta las demandas, ni las necesidades planteadas estos años” y recuerdan que “el Plan Municipal de Infancia ya contempla un servicio comunitario para infancia y adolescencia co-gestionado por el Ayuntamiento y una asociación comunitaria”. 

Además subrayan que ““Coworkids”, al ser únicamente de gestión municipal, deja fuera a las asociaciones, que son parte esencial del actual modelo, y quita protagonismo a la infancia, el vecindario y el barrio. Todo el potencial comunitario que hemos mencionado se pierde, además del tiempo, trabajo y dinero público destinado estos dos años al proyecto”, aseguran. 

Consideran por otra parte que ” se reduce el personal y el alcance de las actuaciones, porque 17 profesionales para todos los barrios van a sustituir el trabajo de 24 técnicos actuales y más de 400 voluntarios/as de las asociaciones comunitarias, que ya vienen funcionando desde hace veinte años en ocho barrios de Pamplona”. 

Por último, han acabado recordando que nacieron “para dar protagonismo a las personas que vivimos en el barrio, especialmente a niños, niñas y adolescentes. Creemos en el trabajo comunitario, es decir, en la solidaridad vecinal, la participación, la corresponsabilidad y la convivencia; y trabajaremos por un modelo de barrio y de ciudad que tenga sentido para las personas, porque en cómo vivir está la clave”. 

Conapur

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