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Las Escuelas-Taller de Pamplona reabrieron sus puertas a la formación presencial de sus 100 alumnos en el momento del desconfinamiento

En junio de forma parcial y desde octubre al 100%, desde el Ayuntamiento se trabaja para continuar a buen ritmo con estas iniciativas de capacitación

El Ayuntamiento de Pamplona fue la primera entidad de Navarra en reabrir de forma completamente presencial sus Escuelas Taller en el mes de octubre, aunque, en realidad, había habilitado un sistema parcialmente presencial entre junio y septiembre, ya desde el mismo momento del desconfinamiento. En este momento hay 100 jóvenes en uno de los seis programas municipales en curso. Esta mañana dos directores de Escuelas-Taller, Iñaki Amigot y Koldo Mendivil, han informado por videoconferencia de la actual situación de la Escuelas-Taller a los representantes municipales en el marco de la Comisión COVID.

Estas escuelas son un recurso de prevención a través de la formación y la práctica profesional que se destina a jóvenes de 18 a 20 años. Con mucha frecuencia sus miembros presentan perfiles de falta de estudios y entornos vitales desestructurados y, estas iniciativas, pretende dotarles de un oficio profesional y competencias necesarias para la vida adulta a través del aprendizaje de oficios y el ejercicio de lo aprendido.

En ese sentido, desde las direcciones de las Escuelas-Taller se identificó tempranamente la necesidad de presencialidad para el desarrollo del trabajo del alumnado bajo la supervisión directa de los monitores. La formación on line se descartó por la propia esencia práctica de los programas y por la falta de acceso del alumnado a tecnologías digitales en sus hogares (brecha digital). Por ello ya en junio, tras aprobar un estricto plan de contingencia a través del servicio municipal prevención de riesgos y del Servicio Navarro de Empleo, además de la realización de test de detección del coronavirus, se retomó la formación. Se hizo en un primer momento a turnos mediante la estructuración de “grupos estanco” una metodología que, finalmente, no se demostró todo lo eficaz que se pretendía. Por ello, en octubre se reabrieron las escuelas al 100%, implementando un nuevo plan de contingencia.

Medidas de seguridad adaptadas a las Escuelas-Taller

Entre las medidas se prevención adoptadas en esta nueva fase se permitió que los dos grupos estancos de 10 alumnos, que entre junio y octubre se alternaban en las instalaciones) pudieran acudir en el mismo día, impidiendo el contacto entre grupos y dividiendo la plantilla de monitores.

Aunque las instalaciones en las que se imparte la formación son especialmente adecuadas para su cometido (Casa Irujo, Centro de Formación de Landaben y locales de Rochapea), se ha hecho un esfuerzo en habilitar nuevas aulas bien ventiladas, incluyendo acuerdos para usar otras dependencias municipales cercanas, como algunos espacios que gestiona el Área de Cultura e Igualdad en Civivox.

También se respeta el escalonamiento en entradas y salidas y se cumplen las medidas de seguridad sanitaria generales, como son el uso de mascarillas y respeto a la distancia de seguridad. Pero se han tenido que establecer medidas específicas propias del funcionamiento de las Escuelas-Taller. Como ejemplo, ha sido necesario cambiar los flujos de trabajo dentro de los edificios dispersando grupos en obra social y talleres o modificar los sistemas de desplazamiento del alumnado para trabajos sobre el terreno.

Programas con beneficios para todos

Actualmente están en curso seis Escuelas Taller: Jardinería, Soldadura, Carpintería, Cantería, Albañilería y Servicios múltiples con 100 participantes. Se iniciaron a finales de 2019 y, dependiendo de la escuela, estaba previsto que acaben en los meses de junio u octubre de este año. Las escuelas, que están cofinanciadas por el Gobierno de Navarra, tienen un contenido de 2.600 horas de formación necesarias para que el alumnado obtenga el Certificado de Profesionalidad que acredite la capacitación de cada participante para su respectivo oficio. En esta edición, pese al temprano esfuerzo municipal, será necesario repetir formaciones en el aula y algunos de los cursos externos de capacitación, lo que incrementará los costes.

Una Escuela Taller a pleno rendimiento viene a requerir una inversión de alrededor de 400.000 euros al año. El un 50% de esa cantidad, íntegramente financiada por el SNE, se destina a salarios para el alumnado. También desde Gobierno de Navarra se abona parte del sueldo de los monitores de las escuelas. De materiales, gastos de funcionamiento etc., se hace cargo el Ayuntamiento de Pamplona, lo que supone aproximadamente un 30% del coste total.

El alumnado tiene contrato laboral, dado que realiza trabajos prácticos en el curso de su aprendizaje, lo que produce un efecto directo en sus vidas antes de obtener la propia inserción laboral. Pero, además, sus trabajos prácticos producen un ‘retorno económico’ cuantificable para la sociedad. Finalmente encarnan un valor difícilmente evaluable: gracias a esta formación tutelada el alumnado realiza un proceso de crecimiento personal de cara a su plena integración en el tejido social. Las Escuelas Taller del Ayuntamiento de Pamplona comenzaron su andadura en 1986

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