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Manu Mendoza, dueño de Cristalería Amaya: “soy sincero con mis clientes, aunque me tire piedras a mi tejado”

Cristalería Amaya es un pequeño negocio de la comarca de Pamplona dedicado a todo lo que tenga que ver con el cristal. Desde suministro a carpinterías pasando por reparaciones e instalaciones a particulares. Trabaja con ventanas, espejos, mamparas e incluso con retrovisores de coche, que muy pocos lo hacen, y sorprende por su precio y por sus resultados cuando se rompe el retrovisor

Después de terminar el servicio militar, Manu Mendoza empezó a trabajar en Cristalería Amaya por medio de un conocido, allá en 1990. 31 años aprendiendo. Empezó como un trabajador más, pero con el paso del tiempo se convirtió en gerente y responsable de la empresa.

Mendoza ha respetado la identidad del negocio desde el funcionamiento hasta el logo. El único cambio fue la ubicación de la tienda, que pasó de Paulino Caballero a Mutilva en 2007 y hasta nuestros días.

Manu Mendoza

En abril cumplió 31 años trabajando en la cristalería y sigue siendo un negocio pequeño. “No tengo una estructura grande ni muchos empleados, por eso mi clientela típica son decoradores, arquitectos y particulares que buscan el detalle del trabajo bien realizado”, dice Manu Mendoza, que actualmente lleva el negocio junto a su pareja.

El universo de los cristales

Con tantos años en el negocio del cristal, Mendoza es un experto. Explica que hay cuatro tipos de cristales más habituales. El normal, de muchas variedades, diferenciable porque te puedes cortar con él y se emplea en ventanas. Similar al normal es el extra claro óptico, que evita la tonalidad verde que suele tener el cristal.

El cristal laminado es el de seguridad, con más de una capa, que al ser golpeado se raja, pero no se rompe. Se suele usar en parabrisas o barandillas urbanas. Por último, está el cristal templado, que se diferencia por su forma de crearlo con un cambio brusco de temperatura (de 800 grados a un frigorífico). Este cristal se usa en mamparas, vajilla o ventanillas de coche. Tiene la curiosidad que si, por ejemplo, un vaso cae de panza rebotará, pero si cae de canto explotará en mil pedazos.

Además, ahora está en auge el cristal aislante del frío en invierno y del calor en verano. Muchos clientes se lo piden a Manu, pero él habla claro: “Si el propio marco de la ventana no es aislante no merece poner este cristal, se debería hacer una obra mayor. Yo soy sincero con mis clientes, aunque me tire piedras a mi tejado”.

El efecto de las dos crisis

La crisis de 2008 y ahora el coronavirus han supuesto duros golpes para los pequeños negocios, comenta Manu. “2013 fue el peor año”, apunta. La pandemia le ha afectado de igual forma, menguando aún más la plantilla del negocio.

Ahora se encuentra en una paradoja difícil: “Estoy saturado de trabajo, pero no se pueden pagar sueldos ya que hay que equilibrar los gastos de estos meses atrás”, confiesa el dueño de Cristalería Amaya.

No puede competir con los bajos precios de las grandes obras, pero sigue adelante suministrando a carpinterías, decoradores o arquitectos. Sin embargo, tiene sus pequeños nichos. Mendoza explica que trabaja también con el cristal del retrovisor que es más barato reparar a cambiarlo entero como en el taller.

Además, la gente del barrio y muchos conocidos siguen confiando en pequeños negocios como el suyo por la confianza de muchos años y porque saben de sus muchas ventajas.

Cristales Amaya se encuentra ubicado en la calle F, nave 1 del Polígono de Mutilva Baja. El teléfono es el 948 23 20 90 o en el 649 966 013. Y por mail en cristalesamaya@gmail.com

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