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Marian Ibáñez: “la Casa Amiga, en Olloki,  permite una atención personalizada a menores de 0 a 3 años, sin contagios, de calidad y adaptada al máximo al horario de los padres”

Marian Ibañez, de la Casa Amiga Olloki en un momento de la entrevista

Explica el proyecto pedagógico y todas las ventajas de ofrecer este servicio de Casa Amiga, adaptado a los menores de Olloki, Huarte, Egüés o Pamplona, con las ventajas de una guardería y sin sus inconvenientes

Pamplona/Iruña, 10 de marzo

Estos días muchas familias de la comarca de Pamplona con menores entre 0 y 3 años están en pleno proceso de búsqueda de centros o guarderías.  No es fácil encontrar el lugar y centro más adecuado a nuestras necesidades, y a veces las familias deben hacer ‘encaje de bolillos’ o tirar de abuelos o familiares por los diferentes horarios que se manejan según la elección que hagamos.

Así, una de las opciones más desconocidas para muchas familias, es la de de una Casa Amiga, como la que dirige la pedagoga Marian Ibáñez en Olloki. Conversamos con esta profesional de la educación quien nos detalla en qué consiste este proyecto que permite una atención personalizada. Marian nos explica en esta conversación,  el proyecto pedagógico, que cuenta con el aval del Gobierno de Navarra, y todas las ventajas de ofrecer este servicio de Casa Amiga, adaptado a los menores de Olloki, Huarte, Egüés o Pamplona con las ventajas de una guardería y sin sus inconvenientes.

La Casa Amiga Marian Ibañez está situada en Olloki, a un paso de Pamplona, muy cerca del centro comercial Itaroa. Pueden ponerse en contacto para consultar disponibilidad de este servicio en el correo electrónico angela.ii@hotmail.com  o en el teléfono 658060927, y consultar la web  www.casaamigamarianibañez.es   

 

-¿Cómo surge la idea de montar una casa amiga? ¿Y por qué en Olloki?

– Hace unos años me ofrecieron la posibilidad de participar en el proyecto de “Casas Amigas”, desde el Servicio Navarro de Empleo, pero debido a circunstancias personales, no me animé a participar. Además, vivía en un piso pequeño que no permitía llevar a cabo esta idea que me atraía muchísimo. El año pasado, volví a retomarla. Estoy graduada en pedagogía y tengo dos hijas.  Me apasiona el mundo de la educación, sobre todo en estas primeras etapas de la vida en la que suele ser fundamental. Hace unos años, cambiamos de domicilio. Aquí en Olloki tenemos sitio suficiente como para poder llevar a cabo el proyecto. La planta baja de la vivienda está destinada a la guardería.

¿Con qué instalaciones  cuenta la Casa Amiga de Marian Ibañez?

-La parte baja de la vivienda está destinada al servicio de guardería. Consta de salón, donde se ubican la zona de dormitorio con sus cunas y la zona de actividades lúdicas, con juegos, alfombra y espejo donde trabajamos el esquema corporal.  En la cocina, tenemos las tronas donde comen los niños y donde se calientan las comidas que cada uno trae de su casa. En el aseo, está el cambiador, con casilleros con sus nombres donde se colocan pañales, toallitas, cremitas y ropa de repuesto.

 

“Los niños se socializan desde muy chiquitines y da gusto ver como  se entienden”

-¿A quiénes se dirige este servicio? ¿Puede acceder cualquier menor de tres años, o hay algunos requisitos mínimos de edad, estado de salud, etc.?

-El servicio se dirige a niños y niñas de cero a tres años, si bien es cierto que la mayoría de las/os mamás/papás agotan su baja maternal/paternal y hasta los casi cinco meses no suelen venir. Cada niño al matricularse debe presentar la cartilla de vacunaciones actualizada, para garantizar que  está al día en cuanto a lo establecido en el calendario. Hay que tener en cuenta que contar siempre con un grupo pequeño minimiza el riesgo de contagios, lo que supone una gran ventaja respecto a las guarderías tradicionales en las que hay muchos niños, y en las que las enfermedades infecciosas son, por probabilidad estadística, más frecuentes. Ello repercute positivamente en el bienestar de niños y padres.

“La adaptación suele ser rapidísima por el ambiente familiar”

-Para quienes no conozcan que es una casa amiga, ¿cómo definirías este servicio y qué ventajas tiene frente a una guardería o una escuela infantil o contratar a una niñera que permanezca con el bebé en nuestro domicilio?

-Es similar a una guardería con las ventajas de las mismas y sin sus inconvenientes. Los niños se socializan desde muy chiquitines y da gusto ver como  se entienden entre ellos. Así mismo, contamos con un proyecto educativo que guía nuestras actuaciones y una licencia de funcionamiento otorgada por el Gobierno de Navarra, para lo cual hay que presentar un proyecto avalado por un profesional educativo de nivel superior y pasar una inspección del Gobierno de Navarra. Como hemos comentado anteriormente, el tema de los contagios, al haber muy pocos niños, se controla muy bien.

-¿Y la adaptación? Es otro de los grandes quebraderos de cabeza de los padres o madres

– Mira, la adaptación suele ser rapidísima por el ambiente familiar de la casa y la atención personalizada que se les ofrece. Son muy poquitos niños, que además de compañeros, acaban siendo amiguitos. Esto permite una atención de calidad ya que se conoce perfectamente a cada niño.

“Aquí cada niño o niña tiene su horario en función de las necesidades laborales de su familia”

-¿Crees que existe un cierto desconocimiento de este tipo de casas amigas que pueden resultar una perfecta solución para la conciliación laboral y familiar y para la sociabilización de los menores?

– Creo que sí, puede ser por cuestión cultural.  Normalmente cuando hay un bebé y se acaba la baja maternal o excedencia, siempre se piensa en una guardería o una persona, normalmente un familiar, que nos cuide el niño. Solamente en el caso de haber tenido alguna experiencia cercana por amigos o familiares que han usado el servicio, se suele plantear esta posibilidad. Aquí cada niño o niña tiene su horario en función de las necesidades laborales de sus papis y esto es muy bueno para todos. Por otro lado, la socialización desde chiquitines es muy beneficiosa. Se crea muy buen ambiente en el grupo ya que la educadora siempre está presente corrigiendo todo aquello que no resulte apropiado y, lógicamente,  se crean bonitos lazos de amistad.

-¿Cómo resumirías el proyecto educativo de la Casa Amiga que diriges?

– Pues mira, lo primero es respetar el ritmo de cada niño y, a la vez, facilitar el aprendizaje a través de recursos que lo motiven a abrirse al mundo exterior, a disfrutar con ese descubrimiento y en su interacción con los demás. Además, otro principio importante es optimizar las capacidades de cada niño haciéndole sentir que él es un ser único e irrepetible. Tratamos de fomentar su autoestima a través del juego y todas las rutinas diarias, donde el cariño de la cuidadora, explícitamente demostrado, le haga sentirse seguro.  Conviene además establecer unas normas muy básicas que les hagan crecer seguros de sí mismos y de lo que les rodea, sin miedos, sabiendo en todo momento qué es lo que deben hacer y adaptándose progresivamente al mundo. Y por último, es vital mantener una relación fluida con los padres y madres para seguir las mismas pautas en el proceso educativo. Partiendo de todo ello, se plantean unos objetivos a conseguir a través de diversas actividades, talleres, salidas, juegos…Todo siempre, por supuesto, de una manera lúdica y divertida.

-¿Cómo es el día a día en una Casa Amiga? ¿Hay algún horario? ¿Cómo funcionan las comidas?

– Lo primero es que los horarios los marcan los niños con sus necesidades. Ellos mismos van adaptándose unos a otros y al final, sobre todo si son de una edad parecida, se puede llevar un horario común, siempre flexible, por supuesto. También hay casos en los que, por la diferencia de edad y las distintas necesidades de cada uno, los horarios son un poquito más individualizados.

En nuestro caso, hacia las nueve desayunamos. Luego hay juego libre hasta la  hora de la siesta. Hacia las 12, realizamos pequeños talleres de lectura, psicomotricidad o lenguaje. También, si el tiempo lo permite, salimos de paseo. Antes de las 13 h, empezamos a comer. Cada niño se la trae de su casa y se calienta. De esta manera, el control de la alimentación y la introducción de nuevos alimentos es realizado por los padres y el pediatra, en función de cada niño y de su desarrollo, contando, por supuesto, siempre con mi colaboración. Y después de comer, siestita.

-Otro de los aspectos importantes a resaltar es el aspecto de los requerimientos de titulación y de seguros, certificados del Gobierno de Navarra ¿qué se pide para poner en marcha una Casa Amiga como ésta?

-En primer lugar, hay que contar con una titulación superior, pedagogía, en mi caso, que avale el proyecto a presentar ante el Gobierno de Navarra. Adecuar la casa con el material necesario (cunas, tronas, cambiadores, material educativo…) y siguiendo toda la normativa de seguridad, contratar un seguro de responsabilidad civil y medidas contra incendios. Finalmente, hay que pasar una inspección en la cual se acredite que todo está en regla para que nos puedan conceder la licencia de funcionamiento. Y respecto al régimen laboral, darse de alta como trabajadora autónoma.

– Por último, ¿qué tal es la experiencia de vivir en el mismo lugar de trabajo?

-A mí me gusta. Es cómodo no tener que salir a trabajar fuera. Mi trabajo me llena mucho y no me molesta para nada ver en casa las cositas de los nenes. Me motiva para planificar nuevas actividades y para seguir poniéndome al día en todo lo relacionado con  la educación.





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