SOS Racismo Navarra dice que el plan foral de lucha contra el racismo y la xenofobia no contiene medidas "concretas"

SOS Racismo Navarra ha afirmado que el Plan de Lucha contra el Racismo y la Xenofobia presentado en diciembre por el Gobierno de Navarra no reconoce el "racismo institucional y estructural existentes", ni contiene "prácticamente ninguna medida" ni "acciones políticas públicas concretas y definidas para combatir estos lastres sociales".

Así lo han subrayado este viernes en una rueda de prensa, donde han reivindicado que "la simulación y la falacia no debe tener cabida en esta lucha".

"Reconocemos el racismo institucional, estructural o sistémico como un hecho social total imbricado al sistema capitalista y patriarcal como es la sociedad en que vivimos", han subrayado en un comunicado, tras asegurar que, según el informe anual de la institución contra el racismo, en 2020 "el 70% el agente discriminador era una entidad pública, lo que se denomina racismo institucional".

Según han explicado, a las instituciones no se les pide "que monten oficinas de denuncias o de acompañamiento a las víctimas del racismo y la xenofobia", sino "que tomen las medidas necesarias para que las denuncias que hacemos las organizaciones y desde las oficinas de denuncia antirracistas sean atendidas, sean resueltas, y no se queden en un cajón o una papelera".

"No se puede esperar, además, que las víctimas interpongan denuncias en una oficina de la misma institución a la que mayoritariamente denuncian. Tampoco compartimos que estas oficinas de denuncia deban ser un espacio neutro, un espacio de denuncia no marcado, como se indica en el Plan", han añadido, tras apuntar que "en la lucha contra el racismo y la xenofobia no se puede ser neutro, hay que tomar partido por las personas más vulnerables, por las más desfavorecidas".

En esta misma línea han remarcado que al Gobierno no le piden que cree "oficinas para sensibilizar o para celebrar el Día Mundial contra el Racismo, sino que cree organismos, preferiblemente con el grado de Instituto, hoy inexistente, para coordinar los distintos órganos del propio Gobierno y de la Administración que tienen competencias en este campo; para detectar y combatir el racismo estructural e institucional; para adoptar medidas estructurales que eviten la discriminación, que garanticen y se hagan efectivos los derechos de las personas migrantes, racializadas y gitanas".

Asimismo, han añadido que "la mayor parte de las medidas propuestas está enfocada a combatir prejuicios y estereotipos más que a lograr la transformación de la estructura racista de nuestra sociedad".

"Un gobierno tiene que combatir el racismo con medidas legales y con recursos que garanticen el efectivo cumplimiento de los derechos (mermados derechos) que tienen las personas migrantes, gitanas y racializadas, no con interculturalidad y mucho menos con tolerancia", han subrayado.

Por estos motivos, entre otros, han añadido que este plan es una "oportunidad perdida, fallida, porque no se trata de que el Gobierno, las instituciones, jueguen a ser movimiento social, sino de que ejerzan su labor de gobierno en la lucha contra el racismo y la xenofobia, asumiendo las tareas que le son propias y que el movimiento social no puede realizar".

"De nuevo vemos que se hace énfasis en las formaciones, estudios, elaboración de materiales, campañas de sensibilización. Nos desilusiona ver la falta de medidas específicas y competencias de departamentos forales en dicho material para avanzar hacia una lucha real contra el racismo", han apuntado.

 

 

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