Pamplona Actual

Carta abierta de las trabajadoras de limpieza de Correos: cinco empresas en  tres años, hartas del desguace de nuestras vidas y de la eterna inseguridad laboral

Arantxa Avelino Goicoetxea, trabajadora del servicio de limpieza de las oficinas  de Correos y miembro de la Comisión Provincial del sindicato Solidari.

  • Una protesta en Correos de trabajadoras de la limpieza -

Aunque indignadas y agotadas, pero con la firmeza de un colectivo que ya no puede  más, las trabajadoras del servicio de limpieza de las oficinas de Correos estamos  hartas de que se nos trate como simple mercancía. Aunque llevamos años  sosteniendo la limpieza e higiene de un servicio público esencial, la administración y  las empresas contratistas nos pagan con desprecio, inestabilidad crónica y un  constante maltrato psicológico y laboral.  

Nuestra pesadilla viene de lejos y se ha convertido en un bucle insoportable: en  diciembre de 2023 sufrimos un auténtico calvario de impagos con la adjudicataria  Limpiezas J. Córdoba (SCT), lo que nos obligó a plantarnos y sostener una durísima  huelga indefinida; con nuestro sacrificio económico y nuestra unión en la calle,  logramos forzar a la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos S.A. a rescindir ese  contrato, pasando el servicio pasó a manos de la empresa Garbialdi, que tampoco nos  trajo la estabilidad prometida. Poco después, el negocio se vendió y pasamos a formar  parte de ISS. 

Cuando parecía que la situación se estabilizaba mínimamente, la dirección de Correos  nos vuelve a arrastrar a la misma incertidumbre. Llegado a octubre de 2026, Correos  ha vuelto a sacar el servicio a concurso, troceando nuestras vidas en una licitación  fragmentada. El resultado de esta adjudicación es alarmante y caótico: únicamente se  ha adjudicado el Lote 6 (Lérida, Tarragona y Barcelona Sur) a la empresa Limcamar,  mientras que lotes enteros y estratégicos como el Lote 1 (Galicia), el Lote 2 (Asturias),  el Lote 4 (Navarra, Bizkaia, Álava, Gipuzkoa, La Rioja y Cantabria) o el Lote 11  (Madrid Sureste) han quedado envueltos en un desierto de gestión o adjudicaciones  caóticas. Y, para colmo de males, esta licitación ha sido adjudicada solamente por un  periodo miserable de 6 meses. ¿Y después qué? ¿Qué pasará con nosotras cuando  venza ese plazo? 

Esta nefasta gestión nos aboca a una situación crítica e inaceptable. En menos de tres  años hemos pasado por J. Córdoba, SCT, Garbialdi, ISS y ahora Limcamar. Cinco  nombres diferentes en los logotipos de nuestras nóminas que demuestran que somos  tratadas como cromos. Por un lado, una parte de nosotras se ve obligada a pasar a  una nueva empresa, enfrentándonos a la enésima subrogación, a la duda de si se  respetarán nuestras condiciones laborales y a la certeza de que en apenas medio año  volveremos a estar en la casilla de salida. Por el otro, con la mitad de los lotes  sacados a adjudicación desiertos o sin resolver, una parte importantísima de la plantilla  queda en el limbo absoluto. ¿Qué va a pasar con las compañeras de los lotes  desiertos? ¿Quién se hace cargo de sus nóminas, de sus puestos de trabajo y de  asegurar la limpieza diaria en esas oficinas? 

¡Ya está bien! Formamos parte de un sector estructuralmente precario, invisible y  profundamente feminizado, donde cargamos a nuestras espaldas con salarios de  subsistencia que apenas nos permiten llegar a fin de mes. Que encima de soportar  estas condiciones tengamos que sufrir las consecuencias del caos de las licitaciones  de una empresa pública es intolerable. Parece que, al ser un colectivo  mayoritariamente de mujeres, asumen que nos podemos callar y aguantar la  desprotección absoluta. Pero se equivocan.

Exigimos estabilidad real, que nuestras contrataciones permanezcan en la misma  empresa durante períodos prolongados de tiempo. Exigimos que Correos, como  entidad pública, asuma su responsabilidad y deje de licitar un servicio esencial  mediante parches de caducidad inmediata que solo destruyen psicológicamente a sus  trabajadoras. Exigimos el respeto escrupuloso de todos nuestros derechos. Y exigimos  una solución pública inmediata para las trabajadoras de las zonas afectadas por los  lotes desiertos. 

No nos vamos a callar. Si nos obligan a volver a luchar en las calles por nuestra  supervivencia laboral, nos encontrarán tan unidas y firmes como la primera vez. 

¡Basta ya de jugar con el pan de las trabajadoras de la limpieza! ¡Exigimos seguridad  laboral y dignidad! 

Atentamente, 

Fdo. Arantxa Avelino Goicoetxea, trabajadora del servicio de limpieza de las oficinas  de Correos y miembro de la Comisión Provincial del sindicato Solidari.


 

Aunque indignadas y agotadas, pero con la firmeza de un colectivo que ya no puede  más, las trabajadoras del servicio de limpieza de las oficinas de Correos estamos  hartas de que se nos trate como simple mercancía. Aunque llevamos años  sosteniendo la limpieza e higiene de un servicio público esencial, la administración y  las empresas contratistas nos pagan con desprecio, inestabilidad crónica y un  constante maltrato psicológico y laboral.  

Nuestra pesadilla viene de lejos y se ha convertido en un bucle insoportable: en  diciembre de 2023 sufrimos un auténtico calvario de impagos con la adjudicataria  Limpiezas J. Córdoba (SCT), lo que nos obligó a plantarnos y sostener una durísima  huelga indefinida; con nuestro sacrificio económico y nuestra unión en la calle,  logramos forzar a la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos S.A. a rescindir ese  contrato, pasando el servicio pasó a manos de la empresa Garbialdi, que tampoco nos  trajo la estabilidad prometida. Poco después, el negocio se vendió y pasamos a formar  parte de ISS. 

Cuando parecía que la situación se estabilizaba mínimamente, la dirección de Correos  nos vuelve a arrastrar a la misma incertidumbre. Llegado a octubre de 2026, Correos  ha vuelto a sacar el servicio a concurso, troceando nuestras vidas en una licitación  fragmentada. El resultado de esta adjudicación es alarmante y caótico: únicamente se  ha adjudicado el Lote 6 (Lérida, Tarragona y Barcelona Sur) a la empresa Limcamar,  mientras que lotes enteros y estratégicos como el Lote 1 (Galicia), el Lote 2 (Asturias),  el Lote 4 (Navarra, Bizkaia, Álava, Gipuzkoa, La Rioja y Cantabria) o el Lote 11  (Madrid Sureste) han quedado envueltos en un desierto de gestión o adjudicaciones  caóticas. Y, para colmo de males, esta licitación ha sido adjudicada solamente por un  periodo miserable de 6 meses. ¿Y después qué? ¿Qué pasará con nosotras cuando  venza ese plazo? 

Esta nefasta gestión nos aboca a una situación crítica e inaceptable. En menos de tres  años hemos pasado por J. Córdoba, SCT, Garbialdi, ISS y ahora Limcamar. Cinco  nombres diferentes en los logotipos de nuestras nóminas que demuestran que somos  tratadas como cromos. Por un lado, una parte de nosotras se ve obligada a pasar a  una nueva empresa, enfrentándonos a la enésima subrogación, a la duda de si se  respetarán nuestras condiciones laborales y a la certeza de que en apenas medio año  volveremos a estar en la casilla de salida. Por el otro, con la mitad de los lotes  sacados a adjudicación desiertos o sin resolver, una parte importantísima de la plantilla  queda en el limbo absoluto. ¿Qué va a pasar con las compañeras de los lotes  desiertos? ¿Quién se hace cargo de sus nóminas, de sus puestos de trabajo y de  asegurar la limpieza diaria en esas oficinas? 

¡Ya está bien! Formamos parte de un sector estructuralmente precario, invisible y  profundamente feminizado, donde cargamos a nuestras espaldas con salarios de  subsistencia que apenas nos permiten llegar a fin de mes. Que encima de soportar  estas condiciones tengamos que sufrir las consecuencias del caos de las licitaciones  de una empresa pública es intolerable. Parece que, al ser un colectivo  mayoritariamente de mujeres, asumen que nos podemos callar y aguantar la  desprotección absoluta. Pero se equivocan.

Exigimos estabilidad real, que nuestras contrataciones permanezcan en la misma  empresa durante períodos prolongados de tiempo. Exigimos que Correos, como  entidad pública, asuma su responsabilidad y deje de licitar un servicio esencial  mediante parches de caducidad inmediata que solo destruyen psicológicamente a sus  trabajadoras. Exigimos el respeto escrupuloso de todos nuestros derechos. Y exigimos  una solución pública inmediata para las trabajadoras de las zonas afectadas por los  lotes desiertos. 

No nos vamos a callar. Si nos obligan a volver a luchar en las calles por nuestra  supervivencia laboral, nos encontrarán tan unidas y firmes como la primera vez. 

¡Basta ya de jugar con el pan de las trabajadoras de la limpieza! ¡Exigimos seguridad  laboral y dignidad! 

Atentamente, 

Fdo. Arantxa Avelino Goicoetxea, trabajadora del servicio de limpieza de las oficinas  de Correos y miembro de la Comisión Provincial del sindicato Solidari.