Pamplona Actual

Grupo Reybesa, de Orkoien, gana el X Premio Empresa Familiar Navarra de ADEFAN

La asociación reconoce el relevo generacional de la distribuidora de carretillas Linde, fundada por Telesforo Redín en 1982 y que hoy suma 180 profesionales

  • De izquierda a derecha: Izaskun Lara, Fernando Redín, Diego Redín, María Angeles Itoiz, Telesforo Redín, Iñigo Redín, Enrique Redín, Iñaki Ecay y Leire Alemán. -

La Asociación para el Desarrollo de la Empresa Familiar de Navarra (ADEFAN) ha concedido su X Premio Empresa Familiar Navarra a Grupo Reybesa. La firma, ubicada en Orkoien, es distribuidora de referencia en la Comunidad foral de carretillas elevadoras Linde, soluciones de almacenaje y equipos de manipulación de mercancía, así como de soluciones intralogísticas y maquinaria de limpieza industrial automatizada. Cuenta con 180 profesionales, cuatro centros de trabajo en Navarra que superan en conjunto los 18.000 metros cuadrados y 60 talleres móviles.

La entrega del galardón, patrocinado por CaixaBank y con la colaboración de ARPA Abogados Consultores, tendrá lugar el viernes 6 de noviembre en el Hotel Castillo Palacio de Gorraiz, en el marco de un almuerzo con los asociados de ADEFAN.

El presidente de la asociación, Iñaki Ecay, ha explicado que el premio quiere ser «un guiño al apoyo y acompañamiento que la empresa familiar ha prestado desde siempre a la industria de Navarra», a la que ha definido como «el mayor tesoro de nuestra región». Ecay ha señalado que la familia Redín, al frente de Grupo Reybesa, representa ese compromiso con el territorio a través de «una trayectoria marcada por la continuidad del proyecto familiar, la capacidad de innovación y las inversiones para seguir creciendo y generando empleo en Navarra».

Un relevo generacional «ejemplar»

Entre las razones del galardón, Ecay ha destacado «el ejemplar proceso de relevo generacional» de la compañía. Según ha manifestado, Grupo Reybesa no solo ha sido fiel al proyecto de su fundador, Telesforo, con el apoyo de su mujer, María Ángeles, sino que sus cuatro hijos, Fernando, Enrique, Iñigo y Diego, han sido consecuentes con valores como el compromiso con el legado, la visión a largo plazo y el cuidado de las personas. Sus palabras han sido ratificadas por Leyre Alemán, vocal de la Junta Directiva de ADEFAN, presente cuando se comunicó la concesión a la empresa.

Por parte de la compañía, Fernando Redín, director comercial, ha trasladado el agradecimiento de su familia por un reconocimiento que les ha hecho «especial ilusión». «Es cierto que hemos sido premiados en muchas ocasiones por Linde como uno de los mejores distribuidores de su marca en el ámbito peninsular, pero ser galardonado en tu casa siempre tiene un valor especial», ha afirmado. Sobre la trayectoria de la empresa, ha resumido que «no ha hecho más que crecer», con mucho esfuerzo y «un millón de problemas que nos han unido mucho».

De una sede en la calle Sadar a 180 profesionales

La historia de Reybesa arranca en 1982. Telesforo Redín llevaba veinte años en Caterpillar, donde había abierto mercado en Navarra y La Rioja vendiendo maquinaria de obra pública, y ese año decidió dar el paso. «Pedí la cuenta, un dinero por adelantado, que me dieron pensando que iba a montar una gasolinera, y con eso empezamos», ha recordado. Tres personas pusieron en marcha el proyecto, con una primera sede en la calle Sadar de Pamplona, y la venta de carretillas era entonces el corazón del negocio. Por recomendación de Linde incorporaron un taller propio para «cerrar el círculo».

En 1994 la empresa se trasladó al polígono Noáin-Talluntxe, con unos diecisiete empleados, y en 1998 añadió el alquiler a la compraventa de maquinaria. Sus tres primeras carretillas en alquiler fueron para un proveedor de Volkswagen instalado también en Talluntxe. «El alquiler nos aportó, sobre todo, estabilidad financiera», ha apuntado Fernando Redín.

Ese crecimiento coincidió con la llegada de la segunda generación. Fernando se incorporó en 1988, con dieciocho años, para vender carretillas. Iñigo lo hizo en 1993, directamente al taller. Enrique llegó en 1997 a la administración, tras estudiar ADE y pasar un año en la central de Linde en Barcelona, y Diego lo hizo en los primeros años de la década de 2000. «Nos fuimos recolocando cada uno en un sitio, de una forma muy natural y sin forzar a nadie», ha explicado este último.

Tudela, Volkswagen Navarra y la automatización

Con el cambio de milenio, la compañía abrió su delegación de Tudela, que acaba de cumplir 25 años y atiende a una cartera de clientes «muy importante» encabezada por empresas como Grupo Virto o Congelados de Navarra. En 2003 llegaron las instalaciones de Arazuri-Orkoien, a las que se sumó en 2007 una segunda nave dedicada a reacondicionar las máquinas usadas del parque de alquiler. El fundador se jubiló en el año 2000, a los 64 años, y dejó la gestión en manos de sus hijos. «Que dejara su legado en nuestras manos demuestra el nivel de confianza que tenía en nosotros», han subrayado.

El gran salto llegó en 2009, con la entrada de Reybesa como proveedor de Volkswagen Navarra. «Trabajar con una empresa de este tipo te obliga a madurar», ha reconocido Fernando Redín. De ese contacto nació la idea de la automatización, que la familia concretó en 2020 en su filial Autocar, dedicada a la robótica y a la automatización. La nueva nave de Autocar, inaugurada en 2025 con una inversión superior a los 6 millones de euros, ha permitido a la empresa ampliar su actividad fuera de Navarra, con proyectos en Valladolid y Valencia.

La última novedad es la comercialización de soluciones de limpieza automatizada de Pudu y Nilfisk, máquinas que incorporan inteligencia artificial y se coordinan entre sí. «Si una barredora detecta un charco en un supermercado, avisa automáticamente a la fregadora para que lo recoja», ha explicado Redín.

La familia mira ya a la tercera generación, formada por ocho nietos, algunos de los cuales han empezado a asomarse al día a día de la empresa. «No les vamos a obligar. Que les vaya sonando lo que es una empresa familiar, lo bonito, los problemas. No hay que ocultar nada. Y luego, que decidan», ha concluido Enrique Redín.

Un premio con diez ediciones

El galardón reconoce a negocios familiares navarros que han destacado por el arraigo al territorio y la vocación de permanencia, y valora también su evolución, su compromiso con el empleo y la reinversión de los beneficios. Grupo Reybesa se suma a una lista que integran Mainate (2025), Bodegas Ochoa (2024), Goikoa (2023), el consorcio empresarial de la familia Antoñanzas (2022), Ventas de Ulzama-Grupo Castillo de Gorraiz (2021), Grupo Enhol (2019), Conservas El Navarrico (2018), Grupo Basarana Las Cadenas, antigua Hijos de Pablo Esparza (2017), y Viguetas Navarras (2016).

ADEFAN agrupa a más de 175 empresas de la Comunidad foral, que facturan en conjunto más de 4.000 millones de euros y generan más de 16.000 empleos.

La Asociación para el Desarrollo de la Empresa Familiar de Navarra (ADEFAN) ha concedido su X Premio Empresa Familiar Navarra a Grupo Reybesa. La firma, ubicada en Orkoien, es distribuidora de referencia en la Comunidad foral de carretillas elevadoras Linde, soluciones de almacenaje y equipos de manipulación de mercancía, así como de soluciones intralogísticas y maquinaria de limpieza industrial automatizada. Cuenta con 180 profesionales, cuatro centros de trabajo en Navarra que superan en conjunto los 18.000 metros cuadrados y 60 talleres móviles.

La entrega del galardón, patrocinado por CaixaBank y con la colaboración de ARPA Abogados Consultores, tendrá lugar el viernes 6 de noviembre en el Hotel Castillo Palacio de Gorraiz, en el marco de un almuerzo con los asociados de ADEFAN.

El presidente de la asociación, Iñaki Ecay, ha explicado que el premio quiere ser «un guiño al apoyo y acompañamiento que la empresa familiar ha prestado desde siempre a la industria de Navarra», a la que ha definido como «el mayor tesoro de nuestra región». Ecay ha señalado que la familia Redín, al frente de Grupo Reybesa, representa ese compromiso con el territorio a través de «una trayectoria marcada por la continuidad del proyecto familiar, la capacidad de innovación y las inversiones para seguir creciendo y generando empleo en Navarra».

Un relevo generacional «ejemplar»

Entre las razones del galardón, Ecay ha destacado «el ejemplar proceso de relevo generacional» de la compañía. Según ha manifestado, Grupo Reybesa no solo ha sido fiel al proyecto de su fundador, Telesforo, con el apoyo de su mujer, María Ángeles, sino que sus cuatro hijos, Fernando, Enrique, Iñigo y Diego, han sido consecuentes con valores como el compromiso con el legado, la visión a largo plazo y el cuidado de las personas. Sus palabras han sido ratificadas por Leyre Alemán, vocal de la Junta Directiva de ADEFAN, presente cuando se comunicó la concesión a la empresa.

Por parte de la compañía, Fernando Redín, director comercial, ha trasladado el agradecimiento de su familia por un reconocimiento que les ha hecho «especial ilusión». «Es cierto que hemos sido premiados en muchas ocasiones por Linde como uno de los mejores distribuidores de su marca en el ámbito peninsular, pero ser galardonado en tu casa siempre tiene un valor especial», ha afirmado. Sobre la trayectoria de la empresa, ha resumido que «no ha hecho más que crecer», con mucho esfuerzo y «un millón de problemas que nos han unido mucho».

De una sede en la calle Sadar a 180 profesionales

La historia de Reybesa arranca en 1982. Telesforo Redín llevaba veinte años en Caterpillar, donde había abierto mercado en Navarra y La Rioja vendiendo maquinaria de obra pública, y ese año decidió dar el paso. «Pedí la cuenta, un dinero por adelantado, que me dieron pensando que iba a montar una gasolinera, y con eso empezamos», ha recordado. Tres personas pusieron en marcha el proyecto, con una primera sede en la calle Sadar de Pamplona, y la venta de carretillas era entonces el corazón del negocio. Por recomendación de Linde incorporaron un taller propio para «cerrar el círculo».

En 1994 la empresa se trasladó al polígono Noáin-Talluntxe, con unos diecisiete empleados, y en 1998 añadió el alquiler a la compraventa de maquinaria. Sus tres primeras carretillas en alquiler fueron para un proveedor de Volkswagen instalado también en Talluntxe. «El alquiler nos aportó, sobre todo, estabilidad financiera», ha apuntado Fernando Redín.

Ese crecimiento coincidió con la llegada de la segunda generación. Fernando se incorporó en 1988, con dieciocho años, para vender carretillas. Iñigo lo hizo en 1993, directamente al taller. Enrique llegó en 1997 a la administración, tras estudiar ADE y pasar un año en la central de Linde en Barcelona, y Diego lo hizo en los primeros años de la década de 2000. «Nos fuimos recolocando cada uno en un sitio, de una forma muy natural y sin forzar a nadie», ha explicado este último.

Tudela, Volkswagen Navarra y la automatización

Con el cambio de milenio, la compañía abrió su delegación de Tudela, que acaba de cumplir 25 años y atiende a una cartera de clientes «muy importante» encabezada por empresas como Grupo Virto o Congelados de Navarra. En 2003 llegaron las instalaciones de Arazuri-Orkoien, a las que se sumó en 2007 una segunda nave dedicada a reacondicionar las máquinas usadas del parque de alquiler. El fundador se jubiló en el año 2000, a los 64 años, y dejó la gestión en manos de sus hijos. «Que dejara su legado en nuestras manos demuestra el nivel de confianza que tenía en nosotros», han subrayado.

El gran salto llegó en 2009, con la entrada de Reybesa como proveedor de Volkswagen Navarra. «Trabajar con una empresa de este tipo te obliga a madurar», ha reconocido Fernando Redín. De ese contacto nació la idea de la automatización, que la familia concretó en 2020 en su filial Autocar, dedicada a la robótica y a la automatización. La nueva nave de Autocar, inaugurada en 2025 con una inversión superior a los 6 millones de euros, ha permitido a la empresa ampliar su actividad fuera de Navarra, con proyectos en Valladolid y Valencia.

La última novedad es la comercialización de soluciones de limpieza automatizada de Pudu y Nilfisk, máquinas que incorporan inteligencia artificial y se coordinan entre sí. «Si una barredora detecta un charco en un supermercado, avisa automáticamente a la fregadora para que lo recoja», ha explicado Redín.

La familia mira ya a la tercera generación, formada por ocho nietos, algunos de los cuales han empezado a asomarse al día a día de la empresa. «No les vamos a obligar. Que les vaya sonando lo que es una empresa familiar, lo bonito, los problemas. No hay que ocultar nada. Y luego, que decidan», ha concluido Enrique Redín.

Un premio con diez ediciones

El galardón reconoce a negocios familiares navarros que han destacado por el arraigo al territorio y la vocación de permanencia, y valora también su evolución, su compromiso con el empleo y la reinversión de los beneficios. Grupo Reybesa se suma a una lista que integran Mainate (2025), Bodegas Ochoa (2024), Goikoa (2023), el consorcio empresarial de la familia Antoñanzas (2022), Ventas de Ulzama-Grupo Castillo de Gorraiz (2021), Grupo Enhol (2019), Conservas El Navarrico (2018), Grupo Basarana Las Cadenas, antigua Hijos de Pablo Esparza (2017), y Viguetas Navarras (2016).

ADEFAN agrupa a más de 175 empresas de la Comunidad foral, que facturan en conjunto más de 4.000 millones de euros y generan más de 16.000 empleos.