Pamplona Actual

Roldán Jimeno presenta un libro sobre las 515 víctimas del 36 recordadas con tropezones en Navarra

La obra, de casi 850 páginas y editada por Pamiela, se presenta el lunes 26 en la sala Pinaquy con Amaia Lerga y Jacqueline Urla

El catedrático de Historia del Derecho de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) Roldán Jimeno Aranguren presentará el próximo lunes 26 de octubre "Tropezones dorados a modo de adoquines. Microlugares para la memoria de la represión en Navarra (1936-1939)", su último libro. El acto tendrá lugar a las 19:00 horas en la sala Pinaquy, situada en la calle San Francisco de Pamplona.

En la presentación acompañarán al autor Jacqueline Urla, prologuista de la obra, y Amaia Lerga, presidenta de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra en 1936 (Affna36), que será además quien presente el libro. La publicación ha sido editada por Pamiela.

A lo largo de casi 850 páginas, la obra documenta con rigor académico y un compromiso cívico incuestionable el Proyecto Tropezones, emprendido en 2015 por Affna36 con el fin de que las víctimas republicanas del 36 no caigan en el olvido y reciban el reconocimiento social que merecen. El libro recoge la historia de cada una de las 515 personas cuyo recuerdo brilla en pequeñas placas de latón en la vía pública, colocadas entre 2015 y 2026, en un proyecto que sigue abierto a nuevas colocaciones conforme se va documentando la vivencia de las víctimas de la represión franquista.

Jimeno, que compagina su labor académica, también como miembro del Rectorado, con la investigación de todo lo relacionado con la memoria histórica de 1936, ha subrayado el carácter internacional de la iniciativa. "Se trata de una iniciativa profundamente internacional, universal", ha apuntado el autor, que alude en sus páginas a proyectos similares en Alemania, Argentina, Chile y el resto del Estado español, entre otros lugares.

Del contexto del golpe a cada una de las placas

Antes de detallar las historias de las víctimas, el libro repasa el contexto social de Navarra previo al golpe de Estado de julio de 1936, el propio golpe y la figura de los victimarios, los represores. A continuación va desgranando los tropezones, o microlugares de la memoria, como los califica el historiador, colocados hasta ahora en las localidades navarras, por orden alfabético. De cada localidad se expone el contexto histórico de 1936 y de cada placa, la identidad de la víctima, las circunstancias, el lugar y la fecha de la detención o el asesinato, la fecha de colocación y una breve biografía. Para ello, Jimeno ha recurrido, junto a la documentación de su padre, José María Jimeno Jurio, a los propios familiares de las víctimas.

El autor cierra la obra con una reflexión, desde su perspectiva de experto en derecho e historia, sobre "hacia dónde vamos en el contexto actual". En ella ha destacado que Navarra fue pionera en materia de memoria histórica en los años 1962 y 1963, con el primer lugar de memoria en la sima del Raso, en Urbasa. Allí, los familiares de tres de las personas arrojadas a la sima la cubrieron y colocaron una lápida de piedra con sus nombres y la inscripción "Un recuerdo y una lágrima", seguramente el primer reconocimiento realizado en el Estado a las víctimas republicanas.

El catedrático de Historia del Derecho de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) Roldán Jimeno Aranguren presentará el próximo lunes 26 de octubre "Tropezones dorados a modo de adoquines. Microlugares para la memoria de la represión en Navarra (1936-1939)", su último libro. El acto tendrá lugar a las 19:00 horas en la sala Pinaquy, situada en la calle San Francisco de Pamplona.

En la presentación acompañarán al autor Jacqueline Urla, prologuista de la obra, y Amaia Lerga, presidenta de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra en 1936 (Affna36), que será además quien presente el libro. La publicación ha sido editada por Pamiela.

A lo largo de casi 850 páginas, la obra documenta con rigor académico y un compromiso cívico incuestionable el Proyecto Tropezones, emprendido en 2015 por Affna36 con el fin de que las víctimas republicanas del 36 no caigan en el olvido y reciban el reconocimiento social que merecen. El libro recoge la historia de cada una de las 515 personas cuyo recuerdo brilla en pequeñas placas de latón en la vía pública, colocadas entre 2015 y 2026, en un proyecto que sigue abierto a nuevas colocaciones conforme se va documentando la vivencia de las víctimas de la represión franquista.

Jimeno, que compagina su labor académica, también como miembro del Rectorado, con la investigación de todo lo relacionado con la memoria histórica de 1936, ha subrayado el carácter internacional de la iniciativa. "Se trata de una iniciativa profundamente internacional, universal", ha apuntado el autor, que alude en sus páginas a proyectos similares en Alemania, Argentina, Chile y el resto del Estado español, entre otros lugares.

Del contexto del golpe a cada una de las placas

Antes de detallar las historias de las víctimas, el libro repasa el contexto social de Navarra previo al golpe de Estado de julio de 1936, el propio golpe y la figura de los victimarios, los represores. A continuación va desgranando los tropezones, o microlugares de la memoria, como los califica el historiador, colocados hasta ahora en las localidades navarras, por orden alfabético. De cada localidad se expone el contexto histórico de 1936 y de cada placa, la identidad de la víctima, las circunstancias, el lugar y la fecha de la detención o el asesinato, la fecha de colocación y una breve biografía. Para ello, Jimeno ha recurrido, junto a la documentación de su padre, José María Jimeno Jurio, a los propios familiares de las víctimas.

El autor cierra la obra con una reflexión, desde su perspectiva de experto en derecho e historia, sobre "hacia dónde vamos en el contexto actual". En ella ha destacado que Navarra fue pionera en materia de memoria histórica en los años 1962 y 1963, con el primer lugar de memoria en la sima del Raso, en Urbasa. Allí, los familiares de tres de las personas arrojadas a la sima la cubrieron y colocaron una lápida de piedra con sus nombres y la inscripción "Un recuerdo y una lágrima", seguramente el primer reconocimiento realizado en el Estado a las víctimas republicanas.