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¿Qué hacer si tu inquilino no paga el alquiler?

Todo lo que necesitas saber en caso de vivir una situación comprometida con los arrendatarios de tu vivienda

Alquilar una vivienda siempre es un proceso tedioso para los arrendadores. Preocuparse de la situación del piso, enseñárselo a los posibles inquilinos y renovar los muebles o electrodomésticos que necesiten actualización supone una inversión de tiempo y dinero para los dueños del mismo. El problema se produce cuando, una vez elegidos los habitantes y firmado el contrato, estos dejan de pagar el alquiler y echan por tierra todo el esfuerzo previo. ¿Qué se puede hacer en estos casos?

Es importante para resolver correctamente estas situaciones que el propietario tenga muy claro qué se puede hacer y cómo proceder para alcanzar una situación satisfactoria. Es obvio que el pago del alquiler es una obligación marcada del arrendatario y, en caso de impagos, se estaría incurriendo en un incumplimiento de contrato. Ante esta situación, el dueño tiene derecho a una resolución que conlleve la recuperación del dinero no percibido.

Si bien es cierto que lo ideal es alcanzar un acuerdo amistoso con el inquilino y tratar que salde sus deudas de buena manera, también hay que ponerse en el peor de los casos. Y es que, de no solucionar afablemente el problema, el propietario puede exigir el desahucio por impago de alquiler, siempre y cuando el ocupante no acepte marcharse de la vivienda.

Kenari Orbe, abogado especialista en estos casos, explica esta situación de la siguiente forma: “Desde que el inquilino deja de hacer frente a sus obligaciones y deja de pagar la cuota de alquiler se puede comenzar con los procedimientos que pueden dar lugar a un desahucio”

Enervación del desahucio y errores habituales

Otra alternativa para solucionar estos casos es la figura jurídica de la enervación del desahucio que, en palabras de Orbe, “concede al inquilino la posibilidad de consignar las cantidades que adeuda y, de ese modo, poner fin al juicio por desahucio, rehabilitando la continuidad del contrato de arrendamiento”. Sin embargo, recuerda que “sólo podrá usar este derecho excepcional una vez a lo largo de la duración del arrendamiento”.

En otras palabras, gracias a la enervación del desahucio el habitante deudor abona la cantidad que debe y, de esta forma, mantiene viva la vigencia del contrato firmado y su estancia en la vivienda. No obstante, el inquilino sólo puede acogerse a este derecho una vez y de forma extraordinaria.

Entre los errores más habituales cometidos por los propietarios, reconoce el letrado de Kenari Orbe Abogados, se encuentra el “no avisar con carácter previo de la intención de interponer la demanda de desahucio y por tanto otorgar al inquilino la posibilidad de enervarse”. Así como “caer en la desesperación e impotencia e intentar entrar a la vivienda por la fuerza, que en ocasiones puede volverse en su contra”. Es muy importante no incurrir en este tipo de faltas, ya que pueden suponer una dificultad seria a la hora de solucionar el conflicto.

Duración del proceso

La duración del procedimiento de desahucio dependerá, generalmente, de cómo haya ido la reclamación extrajudicial y del Juzgado encargado del proceso. Generalmente suele llevar, como mínimo, entre cinco y seis meses desde el comienzo de los trámites extrajudiciales

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