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Se buscan voluntarios para sembrar bellotas de roble y encino en el monte Ezkaba-San Cristóbal

Será una jornada de reforestación mediante voluntariado que se enmarca en la iniciativa del ‘Proyecto Bosque Urbano – Hiri Basoa’

Pamplona/Iruña, 13 de marzo de 2018

Este próximo sábado, 17 de marzo, el Ayuntamiento de Pamplona ofrece a la ciudadanía la posibilidad de participar en una iniciativa de voluntariado ambiental: la siembra de bellotas de roble y encina para regenerar las masas forestales situadas en parcelas de propiedad pública en el monte Ezkaba-San Cristóbal.

A esta jornada están invitados los colectivos de defensa del Medio Ambiente, entidades sociales, deportivas y ciudadanía en general.

La idea no sólo es la mera siembra, sino usar esa jornada también para concienciar sobre la importancia de los ecosistemas forestales cercanos a la ciudad por sus valores de biodiversidad, por ser espacios de ocio y ‘pulmones verdes’ de la urbe, ya que absorben muchos contaminantes, entre ellos el CO2 responsable mayoritario del Calentamiento Global. Es la segunda siembra de bellotas en Monta Ezkaba, tras la realizada en diciembre de 2017.

La cita es a las 10 horas, junto a la pasarela situada en la trasera del Psiquiátrico, en el barrio de la Txantrea. Tras la subida al espacio elegido el inicio del día será una breve explicación del ecosistema del lugar y de su evolución en el tiempo. Luego las personas participantes plantarán alrededor de 1.000 bellotas de roble y encina que se recolectaron el pasado otoño en el mismo entorno, también a través de voluntarios. Es una actividad también indicada para familias o cuadrillas, que no requiere inscripción previa. Se recomienda a las personas participantes, eso sí, llevar ropa de campo, cómoda, y almuerzo.

Del pino al roble y de la pinaza al rosal silvestre

Pamplona cuenta con terrenos forestales compuestos principalmente por pastos (193.500 m2) y pinares de repoblación (227.000 m2). Sin embargo los principales elementos del bosque autóctono de la Cuenca son robles y encinas; ambas especies se multiplican mediante la dispersión de sus bellotas. Los participantes en la jornada podrán convertirse en agentes modificadores del entorno, es este caso en positivo.

Para posibilitar un cambio en la composición de la masa arbórea se requieren actuaciones de cara a obtener una mayor presencia de especies autóctonas, tanto de árboles como de arbustos, recuperando en este caso el rosal silvestre, el pacharán o el espino blanco, entre otros. El logro progresivo de este objetivo incrementaría paulatinamente, a su vez, los índices de biodiversidad, además de reducir el riesgo de incendios ya que por un lado se reduce la presencia de pinos que tienen un importante contenido en resina altamente inflamable y, por otro, al reducir la densidad de árboles se reduce la velocidad de progresión de los incendios cuando estos se producen.

Las masas de pino sobre las que se interviene fueron plantadas hace aproximadamente 40 años y desde entonces han tenido escaso tratamiento forestal, aunque desde 2012 a 2014 desde la obra social del alumnado de Escuelas Taller se hizo un trabajo de clareo parcial de la masa de pinares (Pinus nigra) para permitir el paso de la luz solar y con ella el crecimiento natural de arbolado autóctono. Era entonces la primera vez que el Consistorio realizaba trabajos de gestión silvícola y afectanban a las únicas tres parcelas boscosas de propiedad municipal que hay en el término y que suman unas 15 hectáreas de superficie.

Mediante el ‘Proyecto Bosque Urbano – Hiri Basoa’ el Ayuntamiento de Pamplona, de la mano del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra y las organizaciones de divulgación y defensa del Medio Ambiente, pretende seguir avanzando en ese objetivo de naturalización.

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