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Se necesitan familias navarras para realizar acogimientos de menores desprotegidos

El vicepresidente Laparra presenta la campaña publicitaria de acogimiento familiar centrada en tres familias navarras

Pamplona/Iruña, 7 de mayo de 2018

El vicepresidente de Derechos Sociales, Miguel Laparra, ha presentado este lunes por la mañana una campaña publicitaria que, a través del eslogan Con los brazos abiertos, su Departamento busca familias dispuestas a la acogida de menores en situación de desprotección durante el tiempo que dure esta situación de vulnerabilidad. La campaña pretende cubrir especialmente la necesidad de niños y niñas menores de 6 años, a quienes la legislación califica de “muy prioritario” para su desarrollo el acogimiento familiar por encima del residencial.

La creatividad publicitaria ha ideado, a partir de la realidad, el lema de la campaña en la que presenta tres familias navarras que han abierto sus brazos a niños o niñas que necesitaban, si quiera temporalmente, una familia de acogida.

La campaña se difundirá en televisión, prensa navarra, radios locales y redes sociales para incrementar el número de núcleos familiares dispuestos a recibir a un o una menor al que su familia biológica no puede atender.

Las tres familias navarras constituyen el eje de la campaña cuyos protagonistas son los tudelanos Josema y Susana, que acogieron a un niño de 12 años; Helena y Marta, de Pamplona, quienes abrieron sus brazos y su hogar a tres hermanos de 14, 11 y 10 años; y Gerardo y Eguzki, de Etxarri Aranatz, que comparten su vida y la de sus dos hijos biológicos y con una niña de acogida, de 4 años.

Ellas y ellos, los adultos, explican en una frase su experiencia. “Me metí en su habitación y pensé cómo sería su rostro”, dicen Josema y Susana. Gerardo y Eguzki explican que “tenemos dos hijos biológicos y los valores que están aprendiendo son muy importantes”. Como cuentan Elena y Marta “tenemos más amor que dar, más que dar, no nos lo vamos a quedar todo nosotros”.

La campaña se refuerza ofreciendo información más específica en una página web que ofrece desde la información básica de los procedimientos de acogida hasta testimonios de parejas que acogen o han acogido menores.

Balance 2017

El vicepresidente también ha presentado el balance del acogimiento familiar el pasado año. El año 2017 finalizó con 223 menores acogidos, de los cuales 149 se encontraban en régimen de acogimiento con familia extensa (familiares de los niños como abuelos o tíos, principalmente) y 74 niños y niñas con familias ajenas.

38 menores iniciaron la búsqueda de una nueva familia de acogida, 14 de ellos no tenían familiares próximos que pudieran darles apoyo y necesitaron una familia ajena. El resto (24) pudieron recibir la acogida de otros familiares.

En ese mismo año, 98 niños y niñas se incorporaron a un acogimiento residencial. En unos casos, los equipos multidisciplinares aconsejaban esta modalidad como la más aconsejable, en otros se hubiera decido su acogimiento familiar de haber habido familias disponibles. Hay que señalar que el acogimiento en una familia es muy prioritario en los intereses del niño o la niña, frente al residencial al ofrecer otros entornos afectivos y referenciales más sólidos.

Desde la Subdirección de Familia y Menores, de la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas, han resaltado que la mayor dificultad para encontrar familias acogedoras se sitúa en menores con más de 7 años y en grupos de hermanos o menores con necesidades específicas.

La evolución del acogimiento en Navarra desde 1999 presenta una evolución estable, aunque con dos puntos de inflexión al alza producidos en 2004 y en 2010 y un ligero descenso en los dos últimos ejercicios.

El acogimiento

El acogimiento familiar es una medida de proyección para niños, niñas y adolescentes cuando su familia no puede atender sus necesidades, cualquiera que sea la causa.

Es el menor o la menor quien tiene un derecho a criarse y educarse en una familia, un derecho derivado de su necesidad. En la cobertura de ese derecho interviene el Gobierno de Navarra, que es quien busca a la nueva familia, ofrece apoyo a esta y al menor durante el acogimiento y organiza las visitas con la familia biológica, un eslabón que se mantiene unido siempre que sea posible, por interés del menor.

La duración del acogimiento depende del tiempo que la familia de origen necesite para solucionar los problemas que han ocasionado la separación de su hijo o hija. Además de los acogimientos ordinarios, es decir temporal (duración máxima de dos años) y permanente (no hay una previsión de retorno a la familia de origen), existen los acogimientos de urgencia (unos tres meses, mientras se realiza la valoración y se decide la medida más adecuada) y especializado (con menores que requieren alguna atención psicoeducativa más especializada y requiere una formación y preparación específica).

En esta campaña, la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas pretende captar familias dispuestas a una atención parcial, como fines de semana o vacaciones, que ofrezcan al menor otros referentes.

¿Cualquier familia es adecuada?

Depende del niño o niña y de la familia. Los núcleos de acogida tienen que reunir unas condiciones básicas como son la capacidad de dar afecto y apoyo a sus miembros, tener una estructura socialmente integrada y tener la madurez personal como para ayudar al menor a soportar la carga de unas experiencias anteriores duras. Además, deberán colaborar con los y las profesionales del sistema de protección y estar dispuestas a que el menor mantenga el contacto con su familia de origen.

 

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