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“Tú callate, maricón”: condenan a 16 meses de prisión al acusado de la agresión homófoba en San Fermín txikito

El juez sin embargo ha suspendido la ejecución de la pena durante dos años, con la condición de que el acusado no reincida, por lo que no irá a prisión aunque deberá indemnizar con 500 y 300 euros a las dos personas agredidas. 

Pamplona/Iruña, 24 de septiembre de 2018

 El juez de Instrucción número 4 de Pamplona dictó este domingo de conformidad la sentencia por la que condenaba a 16 meses de prisión a un ciudadano de Costa de Marfil por la agresión homófoba que tuvo lugar este sábado de madrugada en el recinto festivo de San Fermín txikito.

El juez sin embargo ha suspendido la ejecución de la pena durante dos años, con la condición de que el acusado no reincida, por lo que no irá a prisión aunque deberá indemnizar con 500 y 300 euros a las dos personas agredidas.

El ministerio fiscal pedía 27 meses de prisión, por lo que se llegó a un acuerdo entre las partes para rebajar dicha pena a los 16 meses de prisión,2 de ellos de multa por las lesiones. La sentencia es firme.

En su sentencia, el juez considera probado que “sobre las 01:20 horas del día 22 de septiembre de 2018, el acusado se encontraba en las inmediaciones de la Calle Mercado, en Pamplona, donde observó a tres jóvenes que se encontraban sentados sobre la hierba. Al ver que éstos portaban una banderita con los colores del arco iris (símbolo del movimiento LGTB), el acusado se dirigió hacia ellos y, tras encararse con una chica le preguntó: “¿qué significa para ti esto?, en referencia a la bandera con el arco iris. La chica le respondió que significaba mucho, replicándole el acusado que, al ser extranjera , no podría hablar en euskera, que los de su raza eran muy bajitos y que tenían la nariz pequeña”.

A continuación, prosigue el juez “el acusado volvió a preguntarle qué significaba para ella la bandera con el aro iris, a la vez que comenzaba a alterarse, por lo que uno de los acompañantes de la chica intervino para pedir al encausado que no les molestara más, a lo que éste reaccionó arrebatándole sus gafas a la vez que le decía “tú cállate, maricón”, además de agarrarle de la nariz”.

El juez sigue contando que “la chica también le pidió al acusado que les dejara en paz, propinándole éste dos leves cachetes en la cara sin ánimo de lesionar”. “Cuando el acusado había comenzado a alejarse del grupo, cambió de parecer y, súbitamente, le lanzó un puñetazo a la chica, que ésta pudo esquivar, y, a continuación, le lanzó un escupitajo que sí alcanzó a la joven. Por este motivo, la tercera integrante del grupo, tomó una fotografía al acusado, por lo que éste se dirigió a la chica exigiéndole que borrara la foto. La joven le dijo que borraría la foto si él se marchaba, respondiendo el acusado lanzando un puñetazo a la joven que impactó en la boca de ésta, causándole diversas contusiones de las que sanará a los siete días, tras la aplicación de un tratamiento médico consistente en sutura de un punto”, asegura en la sentencia el juez.

Por esta razón, las dos chicas se dirigieron hacia la plaza consistorial para localizar a alguna unidad policial, mientras el acusado trataba de abandonar el lugar, siendo seguido por el chico. Al percatarse de ello, el acusado le lanzó un puñetazo que le impactó en la cara, causándole una contusión de la que sanará a los tres días días, sin necesidad de tratamiento médico.

El juez recuerda que “alertada de estos hechos, una patrulla de la Policía Municipal de Pamplona inició la búsqueda del denunciado, siendo éste localizado en la calle Jarauta. Al ser interceptado, el acusado mostró una actitud hostil y rebelde hacia los funcionarios policiales, de manera que cuando éstos trataron de cachearlo para comprobar si portaba algún objeto peligroso, el acusado comenzó a bracear contra ellos diciéndoles “yo no he hecho nada”, siendo requerido repetidas veces por los agentes para que cesase en su actitud obstruccionista. En lugar de ello, el acusado siguió lanzando manotazos contra los policías intentando zafarse de ellos, por lo que tuvo que ser reducido en el suelo mediante el empleo de una fuerza proporcional, para así poder ser engrilletado”.

El juez asegura además que “la agresión sufrida por estas dos personas estuvo motivada por la orientación sexual que el acusado vio en ellos”.

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