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Un profesor de la UPNA recupera a Concepción Arenal como una figura clave del Trabajo Social en España

En el libro “Concepción Arenal: reformadora social y moral desde la compasión” reivindica la relevancia de su trabajo en este ámbito

Pamplona-Iruña, 22 de enero de 2020

Francisco Idareta Goldaracena, profesor del Departamento de Sociología y Trabajo Social de la Universidad Pública de Navarra, reivindica en su libro “Concepción Arenal: reformadora social y moral desde la compasión” la figura de esta mujer como la primera trabajadora social de la historia del Trabajo Social en España y considera que “debe ocupar un lugar tan honorable y destacado como el que ocupan las figuras más relevantes del Trabajo Social a nivel internacional”.

En este libro, publicado por el Consejo General del Trabajo Social y ediciones Paraninfo, el autor indica que “Concepción Arenal perfiló un umbral de mínimos morales que se puede considerar el primer antecedente español de los derechos humanos y sentó las bases del feminismo, denunciando que las mujeres no tenían los mismos derechos que los hombres”. En su opinión, “toda la obra de Concepción Arenal es un tratado de trabajo social muy adelantado a su tiempo, vertebrado en todo momento a partir de la ética”.

El autor enmarca la ingente obra de Concepción Arenal en lo que denomina “ética de la compasión”, ya que gran parte de esa obra “es una reflexión crítica sobre los comportamientos morales de las personas (acomodadas, desfavorecidas, doctas, ignorantes, etc.), así como una reflexión sobre lo que la emoción y el sentimiento de la compasión puede aportar al deber moral y a la justicia social y que resulta ser el leitmotiv de toda su obra”.

Explica el profesor Idareta que Arenal “creó teoría para transformar la realidad y transformó la realidad para crear teoría. Fue filósofa moral y trabajadora social, ya que entendía la teoría y la práctica como indisolubles y la ética como vertebradora de la intervención social y de las reformas sociales”.

En este contexto, reivindica que la contribución de Concepción Arenal estuvo a la altura de las grandes figuras del Trabajo Social como Mary Ellen Richmond y Jane Addams. De hecho, en esta obra, por primera vez, se identifica a Concepción Arenal como trabajadora social, se la confronta con las figuras mencionadas y se señala que la propuesta de Trabajo Social arenaliana es más avanzada que las suyas por vertebrarse a partir de la ética; se reconstruye la ética de la compasión arenaliana, se traslada su propuesta de reforma social como reforma moral y se realiza su aproximación al Trabajo Social.

200 años de su nacimiento

El libro se publica con motivo del 200º aniversario del nacimiento de Concepción Arenal (Ferrol, 31 de enero de 1820 – Vigo 1893) con el respaldo del Consejo General del Trabajo Social, que dedicará todo el año 2020 a promover y a visibilizar la vida y obra de esta mujer universal. Nacida en una familia acomodada, entre los 12 y 14 años comienza a familiarizarse con el estudio y la lectura. Haciendo caso omiso a las normas sociales de la época, que no permitían a las mujeres continuar sus estudios, Concepción Arenal —probablemente inspirada en su padre— defendió su derecho a estudiar y su independencia de criterio. Sintonizó con una corriente internacional humanista, liberal progresista y cristiano reformista cuyos contenidos quiso incorporar en sus primeras conferencias, aunque el teocentrismo, el antiliberalismo y el integrismo religioso preponderantes en la época trataron de recatolizarla.

El libro está estructurado en cuatro capítulos. En el primero, titulado “Hermandad de inteligencia y de corazón”, se alude a la red nacional e internacional de contactos y a las corrientes y teorías de pensamiento por las que se vio influenciada. En el segundo capítulo, “Bases para la teoría normativa del bien de Concepción Arenal”, se explican los fundamentos de dicha teoría para, en el tercer capítulo, “La teoría normativa del bien”, explicarla de forma más pormenorizada. Por último, en el cuarto capítulo “Reforma moral arenaliana y ética del Trabajo Social”, se explican sus propuestas de reforma social como reforma moral y la contribución de Arenal a la ética del Trabajo Social.

Por todo ello, Idareta señala que Concepción Arenal debe ocupar un lugar tan honorable y destacado como el que ocupan las figuras más relevantes del Trabajo Social a nivel internacional. “Su contribución está, como mínimo, a la altura de las aportaciones de Mary Richmond y de Jane Addams. Desde luego, muy por encima de los planteamientos de su coetánea Octavia Hill”, recalca el autor.

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