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Un total de 943 parejas de cigüeña blanca inician su reproducción en Navarra, según Gurelur

Gurelur ha censado 943 parejas de cigüeña blanca, dentro del control anual de la situación poblacional reproductora de esta especie, iniciada en el año 1994. Con respecto a los últimos años se han controlado 4 parejas más. En los últimos años la población de cigüeña blanca en Navarra mantiene una población estable, que ronda las 950 parejas reproductoras.

Cada año aumenta el número de cigüeñas que utilizan los árboles de los sotos para ubicar sus nidos, ha informado Gurelur en una nota. En la presente temporada de cría han sido 534, el 57% de la población. La nidificación en estos enclaves naturales les está sirviendo para evitar la destrucción sus nidos, tal como se está haciendo con los nidos ubicados en los núcleos urbanos, que muchos de ellos son destruidos por las molestias que algunos nidos causan, ha añadido.

Lodosa con 93 nidos es la localidad navarra más cigüeñera, seguida de Cortes con 80 parejas, de Funes y Corella con 69, Castejón con 82 parejas, Milagro con 42 y Tudela con 50. Estas siete localidades soportan la mitad de la población reproductora. El 66% de las parejas navarras ya utilizan los enclaves naturales (riscos y árboles) para ubicar sus nidos.

La mayor concentración de nidos en un solo edificio se encuentra en el viejo edificio de la azucarera de Cortes con 49 nidos y en una bodega de Castejón, donde nidifican 23 parejas, provenientes en su mayoría de la gran colonia de esta especie existente en la cercana población de Alfaro. En enclaves naturales destacan las orillas del Ebro en Lodosa con 92 nidos, la colonia existente en los Sotos de Gil y Ramal Hondo en Funes que tiene 67 parejas, y los sotos del Alhama en Corella con 34.

Tudela sigue siendo la merindad con mayor número de parejas, ya que cuenta con 544 parejas, lo que supone el 58% de la población navarra. La merindad de Estella acoge a 198 parejas, que supone el 21%. Le sigue la merindad de Olite con 182 parejas (20%), la merindad de Sangüesa con 11 (1%) y en último lugar se encuentra la merindad de Pamplona con 8 parejas.

La consolidada tendencia de las cigüeñas a ubicar cada vez más nidos en enclaves naturales, ha indicado Gurelur, está evitando parte de los problemas que originan en algunos edificios los nidos de las cigüeñas. La realización de estos censos permite conocer la evolución de esta especie en la Comunidad foral y “nos aporta los conocimientos necesarios para trabajar en la correcta gestión de las cigüeñas y sus nidos”, ha dicho.

Los técnicos que censan las cigüeñas reproductoras en la Comunidad están detectando cómo en sus zonas de nidificación no se observan apenas ejemplares subadultos, que son los que tienen reemplazar a los ejemplares adultos que van muriendo, “principalmente por choques y electrocución en los tendidos eléctricos, que abundan las zonas cigüeñeras de Navarra, zona centro y sur”.

El estancamiento en el crecimiento de la población reproductora en Navarra se debe a la muerte en tendidos eléctricos, a la destrucción de los nidos ubicados en construcciones humanas y a la falta de alimento en los campos, ha concluido la organización.

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