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ADACEN reclama más investigación sobre el ictus y su rehabilitación en el Día Mundial del Ictus

La asociación reúne en Pamplona a referentes estatales en biomarcadores, neurotecnología, reparación cerebral y robótica aplicada a la rehabilitación

  • Adacen dia del Ictus -

La Asociación Daño Cerebral Adquirido de Navarra (ADACEN) ha reclamado un mayor impulso a la investigación sobre el ictus, especialmente en lo relativo a la recuperación y la rehabilitación de quienes sobreviven a él. Lo ha hecho con motivo del Día Mundial del Ictus, con la jornada "La importancia de la investigación en la rehabilitación del ictus", celebrada en el Salón de Grados de la Facultad de Medicina de la UPNA. Asistieron investigadores, profesionales sanitarios y estudiantes.

El encuentro forma parte de Neurolab, el Living Lab de ADACEN, acreditado por la European Network of Living Labs (ENoLL). Este modelo promueve la colaboración entre personas con daño cerebral adquirido, profesionales sanitarios, investigadores, universidades y empresas tecnológicas para desarrollar soluciones que mejoren la rehabilitación y la calidad de vida.

Una enfermedad con gran impacto

Según la World Stroke Organization, una de cada cuatro personas adultas mayores de 25 años sufrirá un ictus a lo largo de su vida. En España se producen alrededor de 120.000 casos cada año y unas 25.000 personas fallecen por esta causa. Además, es una de las principales causas de discapacidad en Europa, y muchos supervivientes necesitan procesos prolongados de rehabilitación y apoyo.

Financiación frente a otras enfermedades

ADACEN apoya su reivindicación en datos de la Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud. Entre 2011 y 2021 se destinaron 18,4 millones de euros a investigación sobre ictus a través de las ayudas de la Acción Estratégica en Salud (AES). En 2021, último año con cifra específica, fueron 2,87 millones. En todo el periodo se admitieron 381 proyectos y se financiaron 145, el 38 %.

La asociación compara esa cifra con la del cáncer: ese mismo año, el Instituto de Salud Carlos III destinó más de 38 millones a proyectos competitivos de investigación oncológica mediante la AES, más de trece veces más. ADACEN precisa que la comparación no refleja toda la investigación que se hace en España sobre ambas enfermedades, y subraya que su objetivo no es enfrentar unas patologías con otras ni reducir el esfuerzo en las que han demostrado resultados, sino reivindicar una apuesta científica igual de continuada y visible para el ictus.

Para la entidad, reforzar la investigación implica avanzar en todo el recorrido de la enfermedad: prevención, diagnóstico, tratamiento agudo y rehabilitación a medio y largo plazo. Eso incluye saber por qué unas personas recuperan determinadas capacidades y otras no, qué tratamientos funcionan mejor en cada perfil y cómo aplicar la inteligencia artificial, la estimulación cerebral o la robótica para lograr terapias más personalizadas.

Los ponentes

La apertura corrió a cargo de Begoña Pérez Eransus, vicerrectora de Estudiantes, Vida Universitaria y Compromiso Social de la UPNA, y de Andrés Ilundáin Esquiroz, gerente de ADACEN. La primera ponencia fue de Ignacio Lizasoain Hernández, coordinador de la red RICORS-ICTUS, que analizó la situación de la investigación en España. Esta red estructura buena parte del trabajo coordinado en cinco líneas: biomarcadores, tratamiento en fase aguda, cerebroprotección, reparación cerebral y recuperación funcional, y prevención secundaria.

Por Navarra participaron Maite Mendioroz Iriarte, neuróloga del Hospital Universitario de Navarra e investigadora principal de la Unidad de Neuroepigenética de Navarrabiomed, que abordó el uso de biomarcadores en sangre para predecir el deterioro cognitivo tras el ictus, y Miguel Valencia, investigador principal del grupo de Monitorización y Control Fisiológico del Cima Universidad de Navarra, que presentó su aproximación neurofisiológica.

En la segunda parte intervinieron Ander Ramos Murguialday, de TECNALIA, sobre modulación de la actividad cerebral en neurorrehabilitación; Manuel Murié Fernández, de Fundación Hospitalarias Euskadi y del Hospital Ciudad de Telde (Grupo ICOT), sobre tareas duales; Anna Rossell Novell, del Instituto de Investigación Vall d'Hebron, sobre reparación neurovascular; y Juan C. Moreno, del Centro de Automática y Robótica del CSIC, sobre estimulación eléctrica y robótica para la rehabilitación de la marcha.

La clausura corrió a cargo del presidente de ADACEN, José Luis Herrera Zubeldía, y del consejero de Salud del Gobierno de Navarra, Fernando Domínguez Cunchillos.

Ilundáin defendió que "la investigación es una de las herramientas más importantes para mejorar el presente y el futuro de las personas con daño cerebral adquirido". Y añadió: "No se trata únicamente de avanzar en el conocimiento científico o desarrollar nuevas tecnologías, sino de transformar ese conocimiento en oportunidades reales de recuperación, autonomía, participación social y mejora de la calidad de vida". A su juicio, entidades como ADACEN "pueden desempeñar un papel fundamental como puente entre el conocimiento científico y las necesidades de las personas".

La Asociación Daño Cerebral Adquirido de Navarra (ADACEN) ha reclamado un mayor impulso a la investigación sobre el ictus, especialmente en lo relativo a la recuperación y la rehabilitación de quienes sobreviven a él. Lo ha hecho con motivo del Día Mundial del Ictus, con la jornada "La importancia de la investigación en la rehabilitación del ictus", celebrada en el Salón de Grados de la Facultad de Medicina de la UPNA. Asistieron investigadores, profesionales sanitarios y estudiantes.

El encuentro forma parte de Neurolab, el Living Lab de ADACEN, acreditado por la European Network of Living Labs (ENoLL). Este modelo promueve la colaboración entre personas con daño cerebral adquirido, profesionales sanitarios, investigadores, universidades y empresas tecnológicas para desarrollar soluciones que mejoren la rehabilitación y la calidad de vida.

Una enfermedad con gran impacto

Según la World Stroke Organization, una de cada cuatro personas adultas mayores de 25 años sufrirá un ictus a lo largo de su vida. En España se producen alrededor de 120.000 casos cada año y unas 25.000 personas fallecen por esta causa. Además, es una de las principales causas de discapacidad en Europa, y muchos supervivientes necesitan procesos prolongados de rehabilitación y apoyo.

Financiación frente a otras enfermedades

ADACEN apoya su reivindicación en datos de la Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud. Entre 2011 y 2021 se destinaron 18,4 millones de euros a investigación sobre ictus a través de las ayudas de la Acción Estratégica en Salud (AES). En 2021, último año con cifra específica, fueron 2,87 millones. En todo el periodo se admitieron 381 proyectos y se financiaron 145, el 38 %.

La asociación compara esa cifra con la del cáncer: ese mismo año, el Instituto de Salud Carlos III destinó más de 38 millones a proyectos competitivos de investigación oncológica mediante la AES, más de trece veces más. ADACEN precisa que la comparación no refleja toda la investigación que se hace en España sobre ambas enfermedades, y subraya que su objetivo no es enfrentar unas patologías con otras ni reducir el esfuerzo en las que han demostrado resultados, sino reivindicar una apuesta científica igual de continuada y visible para el ictus.

Para la entidad, reforzar la investigación implica avanzar en todo el recorrido de la enfermedad: prevención, diagnóstico, tratamiento agudo y rehabilitación a medio y largo plazo. Eso incluye saber por qué unas personas recuperan determinadas capacidades y otras no, qué tratamientos funcionan mejor en cada perfil y cómo aplicar la inteligencia artificial, la estimulación cerebral o la robótica para lograr terapias más personalizadas.

Los ponentes

La apertura corrió a cargo de Begoña Pérez Eransus, vicerrectora de Estudiantes, Vida Universitaria y Compromiso Social de la UPNA, y de Andrés Ilundáin Esquiroz, gerente de ADACEN. La primera ponencia fue de Ignacio Lizasoain Hernández, coordinador de la red RICORS-ICTUS, que analizó la situación de la investigación en España. Esta red estructura buena parte del trabajo coordinado en cinco líneas: biomarcadores, tratamiento en fase aguda, cerebroprotección, reparación cerebral y recuperación funcional, y prevención secundaria.

Por Navarra participaron Maite Mendioroz Iriarte, neuróloga del Hospital Universitario de Navarra e investigadora principal de la Unidad de Neuroepigenética de Navarrabiomed, que abordó el uso de biomarcadores en sangre para predecir el deterioro cognitivo tras el ictus, y Miguel Valencia, investigador principal del grupo de Monitorización y Control Fisiológico del Cima Universidad de Navarra, que presentó su aproximación neurofisiológica.

En la segunda parte intervinieron Ander Ramos Murguialday, de TECNALIA, sobre modulación de la actividad cerebral en neurorrehabilitación; Manuel Murié Fernández, de Fundación Hospitalarias Euskadi y del Hospital Ciudad de Telde (Grupo ICOT), sobre tareas duales; Anna Rossell Novell, del Instituto de Investigación Vall d'Hebron, sobre reparación neurovascular; y Juan C. Moreno, del Centro de Automática y Robótica del CSIC, sobre estimulación eléctrica y robótica para la rehabilitación de la marcha.

La clausura corrió a cargo del presidente de ADACEN, José Luis Herrera Zubeldía, y del consejero de Salud del Gobierno de Navarra, Fernando Domínguez Cunchillos.

Ilundáin defendió que "la investigación es una de las herramientas más importantes para mejorar el presente y el futuro de las personas con daño cerebral adquirido". Y añadió: "No se trata únicamente de avanzar en el conocimiento científico o desarrollar nuevas tecnologías, sino de transformar ese conocimiento en oportunidades reales de recuperación, autonomía, participación social y mejora de la calidad de vida". A su juicio, entidades como ADACEN "pueden desempeñar un papel fundamental como puente entre el conocimiento científico y las necesidades de las personas".