El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha explicado este miércoles desde el centro de control de Adif en Atocha cómo se desencadenó el accidente ferroviario de Toledo. Según su relato, el tren siniestrado reanudó la marcha a las 8:36 horas, aproximadamente, a pesar de que tanto la reglamentación como los protocolos de Adif no le permitían hacerlo con normalidad. Recorrió después unos 25 kilómetros y acabó impactando con otro tren que estaba detenido a la entrada de una estación.
Puente ha señalado que llegó al centro a las 9:40 horas y que desde entonces se ha reunido con los técnicos y responsables que disponían de información. Durante la mañana ha asistido, además, a una reproducción completa del accidente, que en el argot ferroviario se conoce como «moviola», y ha estudiado documentación de audio de las comunicaciones entre el centro de control y los trenes que tuvieron que detenerse en la vía.
La caída del sistema LZB
El ministro ha precisado que, sobre las 8:30 horas, el sistema de control LZB cayó por un fallo de comunicación en tres ordenadores de la red. Ha pedido que las horas se tomen «con cautela», ya que podría ser algo antes o algo después. El fallo dejó sin el sistema de seguridad un tramo de 63 kilómetros, lo que provocó la detención automática de todos los trenes que circulaban en ese momento por esa zona. Según ha indicado, creen que eran seis, aunque ha advertido de que no debe tomarse como una cifra cerrada porque faltan algunas comprobaciones.
Con los trenes detenidos y sin el sistema de seguridad, ha explicado Puente, el mando pasó al centro de control de Adif de Atocha, que funciona las 24 horas y controla el tráfico ferroviario en esa zona. Desde allí se mantuvo comunicación con los trenes parados y se adoptaron una serie de decisiones.
La orden de reanudar la marcha
Entre ellas, ha detallado, la de que el tren que acabó siniestrado reanudara la marcha con normalidad, sobre las 8:36 horas. El ministro se ha preguntado si esa decisión era correcta y ha respondido que no. Ha explicado que ese tren tenía que detenerse obligatoriamente y que, con arreglo a la reglamentación y a los protocolos de Adif, no podía continuar con normalidad. El circuito de vía estaba ocupado por el tren de Iryo detenido a la entrada de la estación, además de existir una señal roja que impedía la reanudación de la marcha.
«A pesar de eso se ordena o se autoriza» la salida del tren, ha señalado el ministro. Entre las 8:36 y las 8:53 horas, momento aproximado del impacto, el convoy recorrió un tramo de 25 kilómetros, durante unos 15 o 17 minutos. Puente ha indicado que la velocidad que alcanzó se desconoce por ahora, pero que en ese tramo podría haber llegado a los 200 kilómetros por hora. El choque con el tren detenido ha dejado, ha concluido, «gravísimos daños», personas fallecidas y heridos.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha explicado este miércoles desde el centro de control de Adif en Atocha cómo se desencadenó el accidente ferroviario de Toledo. Según su relato, el tren siniestrado reanudó la marcha a las 8:36 horas, aproximadamente, a pesar de que tanto la reglamentación como los protocolos de Adif no le permitían hacerlo con normalidad. Recorrió después unos 25 kilómetros y acabó impactando con otro tren que estaba detenido a la entrada de una estación.
Puente ha señalado que llegó al centro a las 9:40 horas y que desde entonces se ha reunido con los técnicos y responsables que disponían de información. Durante la mañana ha asistido, además, a una reproducción completa del accidente, que en el argot ferroviario se conoce como «moviola», y ha estudiado documentación de audio de las comunicaciones entre el centro de control y los trenes que tuvieron que detenerse en la vía.
La caída del sistema LZB
El ministro ha precisado que, sobre las 8:30 horas, el sistema de control LZB cayó por un fallo de comunicación en tres ordenadores de la red. Ha pedido que las horas se tomen «con cautela», ya que podría ser algo antes o algo después. El fallo dejó sin el sistema de seguridad un tramo de 63 kilómetros, lo que provocó la detención automática de todos los trenes que circulaban en ese momento por esa zona. Según ha indicado, creen que eran seis, aunque ha advertido de que no debe tomarse como una cifra cerrada porque faltan algunas comprobaciones.
Con los trenes detenidos y sin el sistema de seguridad, ha explicado Puente, el mando pasó al centro de control de Adif de Atocha, que funciona las 24 horas y controla el tráfico ferroviario en esa zona. Desde allí se mantuvo comunicación con los trenes parados y se adoptaron una serie de decisiones.
La orden de reanudar la marcha
Entre ellas, ha detallado, la de que el tren que acabó siniestrado reanudara la marcha con normalidad, sobre las 8:36 horas. El ministro se ha preguntado si esa decisión era correcta y ha respondido que no. Ha explicado que ese tren tenía que detenerse obligatoriamente y que, con arreglo a la reglamentación y a los protocolos de Adif, no podía continuar con normalidad. El circuito de vía estaba ocupado por el tren de Iryo detenido a la entrada de la estación, además de existir una señal roja que impedía la reanudación de la marcha.
«A pesar de eso se ordena o se autoriza» la salida del tren, ha señalado el ministro. Entre las 8:36 y las 8:53 horas, momento aproximado del impacto, el convoy recorrió un tramo de 25 kilómetros, durante unos 15 o 17 minutos. Puente ha indicado que la velocidad que alcanzó se desconoce por ahora, pero que en ese tramo podría haber llegado a los 200 kilómetros por hora. El choque con el tren detenido ha dejado, ha concluido, «gravísimos daños», personas fallecidas y heridos.