Pamplona Actual

Silvia convierte su pasión por la estética en un estudio propio con la manicura como gran protagonista

Imagen principal
Silvia - Autor: Galería: Ricardo Barquín
Miniatura
Miniatura
Miniatura
Miniatura
Miniatura
Miniatura
Miniatura
Miniatura
Miniatura
Miniatura
Miniatura
Miniatura
Miniatura
Miniatura

Desde enero, Silvia trabaja por su cuenta en Ardoi (Zizur Mayor) después de años en el sector 

Hay veces en las que un proyecto profesional nace de una decisión meditada durante años. Y otras en las que la vida coloca a una persona ante una situación inesperada y obliga a dar ese paso que quizá llevaba tiempo esperando. La historia de Silvia tiene un poco de ambas cosas.

Natural de Arnedo, en La Rioja, Silvia llegó al mundo de la estética después de formarse y trabajar en el sector de la peluquería. Hoy, con 30 años, dirige su propio estudio en Zizur Mayor, un espacio de trabajo en casa desde el que atiende a sus clientas y donde la manicura se ha convertido en la gran protagonista de su actividad.

Desde enero de 2026 trabaja como autónoma y, aunque todavía lleva pocos meses al frente de su propio proyecto, hay un dato que habla por sí solo: su agenda está actualmente completa hasta febrero.

No es una casualidad. Detrás hay años de formación, experiencia y, sobre todo, una clientela que ha seguido confiando en ella durante las diferentes etapas de su trayectoria.

De Arnedo a Pamplona, siguiendo una vocación

Silvia estudió un grado medio de Peluquería, posteriormente un grado superior de Estilismo y también un grado medio de Estética. Sus primeros pasos profesionales estuvieron vinculados a una peluquería de Arnedo, donde comenzó a desarrollar un oficio que terminaría llevándola hasta Pamplona y, en concreto a Zizur Mayor..

La pandemia supuso un cambio importante. Se quedó sin trabajo y tuvo que buscar una nueva oportunidad. Y vino a Pamplona.

Aquí encontró trabajo en un centro de estética, donde permaneció durante tres años y medio.

Fue una etapa especialmente importante porque, además de continuar creciendo profesionalmente, Silvia fue construyendo una clientela propia.

Después llegó una segunda experiencia laboral en otro centro de estética de Ardoi, donde estuvo dos años. Hasta que, a finales de 2025, se produjo una situación que terminó acelerando una decisión que quizá ya estaba madurando.

Silvia iba a marcharse un mes de vacaciones y perdió su puesto de trabajo.

«Me vi con una mano delante y otra atrás, no tenía nada», recuerda.

Pero sí tenía algo importante: experiencia y una clientela que conocía su trabajo.

Así que decidió arriesgarse.

En enero de este año se hizo autónoma y puso en marcha su propio espacio.

«Es lo mejor que he podido hacer», reconoce hoy.

La manicura ocupa el 90% de su trabajo

Aunque Silvia ofrece diferentes servicios relacionados con la estética, hay uno que domina claramente su actividad: la manicura representa alrededor del 90% de su trabajo.

A ella se suman las pedicuras, el lifting de pestañas y los trabajos de cejas, además de determinados servicios de peluquería que realiza fundamentalmente para bodas, bautizos y otros acontecimientos.

También realiza alisados o tratamientos de queratina, especialmente durante los meses previos al verano y en jornadas concretas.

Pero si hay algo que ha hecho crecer especialmente su agenda son las uñas.

Y también en este ámbito Silvia ha querido continuar formándose.

Ha realizado diferentes cursos especializados, entre ellos formación centrada en el diseño de uñas. Para ello trabaja con una profesional de Valencia que se desplaza a Pamplona y con la que realiza formaciones en salas de hoteles.

Porque detrás de una manicura hay cada vez más posibilidades.

De las uñas clásicas a pequeños diseños que permiten experimentar

El mundo de las uñas ha cambiado mucho durante los últimos años. La manicura ya no tiene por qué limitarse a un color uniforme o a los diseños más tradicionales.

Hay clientas que siguen apostando por opciones clásicas y que tienen muy claro lo que quieren.

«La que quiere el rojo, quiere el rojo siempre», cuenta Silvia entre risas.

Pero también están aquellas que llegan al estudio y le dicen: «Hazme lo que quieras».

Y ahí aparece otra de las partes que más disfruta de su trabajo.

«Yo ahí experimento, yo ahí me hago grande», explica.

Es precisamente esa combinación entre conocer los gustos de cada clienta y tener libertad para probar nuevas propuestas la que permite que cada manicura pueda ser diferente.

Hay quienes buscan algo discreto y elegante y quienes quieren diseños más elaborados. Personas que tienen muy claro su estilo y otras que prefieren ponerse en manos de Silvia y dejar que sea ella quien proponga.

La formación continua también juega un papel importante en esa evolución. Para Silvia, seguir aprendiendo es una manera de ampliar las posibilidades que puede ofrecer a sus clientas.

La pedicura llega con el buen tiempo

La otra gran protagonista de su actividad son las pedicuras, aunque aquí existe una diferencia evidente respecto a las manos: la demanda crece especialmente durante los meses de primavera y verano.

La llegada de las sandalias, las piscinas y el buen tiempo hace que muchas personas vuelvan a prestar atención a los pies.

Durante el invierno, sin embargo, la demanda baja.

Aun así, Silvia observa que el interés general por el cuidado personal continúa creciendo y que buena parte de su clientela nueva llega gracias a una herramienta tan antigua como efectiva: el boca a boca.

Una clienta recomienda a otra. Una amiga cuenta dónde se ha hecho las uñas. Alguien ve un diseño y pregunta quién se lo ha realizado.

Y poco a poco se construye una agenda.

Pestañas, cejas y peinados para momentos especiales

Aunque la manicura ocupa buena parte de su tiempo, Silvia no ha abandonado el resto de su formación.

Entre sus servicios se encuentra el lifting de pestañas, además de trabajos de cejas y tratamientos con henna.

Son servicios que permiten complementar la atención estética, aunque la propia evolución de su agenda hace que Silvia tenga que seleccionar cada vez más aquello a lo que puede dedicar tiempo.

En peluquería, por ejemplo, ha decidido centrarse en determinados trabajos concretos y no entrar en cortes o coloración.

Su especialidad son los peinados para ocasiones especiales, especialmente durante los fines de semana: bodas, bautizos y otros eventos en los que las clientas buscan un recogido o un peinado diferente.

Y durante los meses de abril, mayo y junio aparecen también los alisados y tratamientos de queratina, un servicio que este año ha experimentado una demanda especialmente elevada.

Silvia reconoce que ha sido una auténtica locura.

No sabe si se debe a una tendencia concreta o, de nuevo, al boca a boca, pero cada vez más clientas han comenzado a interesarse por estos tratamientos.

Un pequeño estudio con una gran historia detrás

La historia de Silvia tiene algo especialmente reconocible. No es la de alguien que comenzó su proyecto desde cero sin experiencia, sino la de una profesional que fue acumulando conocimientos, clientas y confianza durante años hasta que llegó el momento de dar el salto.

La decisión de convertirse en autónoma llegó después de una circunstancia inesperada, pero encontró el terreno preparado.

Hoy trabaja desde su propio estudio, con una agenda que demuestra que las clientas que conocieron su trabajo en etapas anteriores han seguido acompañándola.

Y eso, para un pequeño negocio basado en la atención personal, tiene un valor enorme.

Porque en estética, como en tantos oficios en los que existe un contacto tan cercano con el cliente, no solo cuenta el resultado final.

También cuenta sentirse cómoda, saber que quien está al otro lado conoce tus gustos, recordar qué color eliges habitualmente o confiar en esa persona cuando un día quieres probar algo completamente diferente.

Silvia ha conseguido convertir esa relación de confianza en el punto de partida de su nueva etapa profesional.

Desde enero, su nombre está detrás de cada cita y de cada manicura.

Y mientras su agenda continúa creciendo, aquella decisión de arriesgarse que tomó a finales del pasado año empieza a demostrarle que, a veces, perder un trabajo puede ser también la oportunidad de construir algo propio.

Datos de contacto

Silvia – Estética y manicura
Atención: Estudio privado en Pamplona
Teléfono y WhatsApp: 614 067 910
Instagram: disponible a través de su perfil profesional.

Servicios: manicura, pedicura, diseños de uñas, lifting de pestañas, cejas y henna, peinados para bodas y eventos y tratamientos de queratina/alisado.

 

Desde enero, Silvia trabaja por su cuenta en Ardoi (Zizur Mayor) después de años en el sector 

Hay veces en las que un proyecto profesional nace de una decisión meditada durante años. Y otras en las que la vida coloca a una persona ante una situación inesperada y obliga a dar ese paso que quizá llevaba tiempo esperando. La historia de Silvia tiene un poco de ambas cosas.

Natural de Arnedo, en La Rioja, Silvia llegó al mundo de la estética después de formarse y trabajar en el sector de la peluquería. Hoy, con 30 años, dirige su propio estudio en Zizur Mayor, un espacio de trabajo en casa desde el que atiende a sus clientas y donde la manicura se ha convertido en la gran protagonista de su actividad.

Desde enero de 2026 trabaja como autónoma y, aunque todavía lleva pocos meses al frente de su propio proyecto, hay un dato que habla por sí solo: su agenda está actualmente completa hasta febrero.

No es una casualidad. Detrás hay años de formación, experiencia y, sobre todo, una clientela que ha seguido confiando en ella durante las diferentes etapas de su trayectoria.

De Arnedo a Pamplona, siguiendo una vocación

Silvia estudió un grado medio de Peluquería, posteriormente un grado superior de Estilismo y también un grado medio de Estética. Sus primeros pasos profesionales estuvieron vinculados a una peluquería de Arnedo, donde comenzó a desarrollar un oficio que terminaría llevándola hasta Pamplona y, en concreto a Zizur Mayor..

La pandemia supuso un cambio importante. Se quedó sin trabajo y tuvo que buscar una nueva oportunidad. Y vino a Pamplona.

Aquí encontró trabajo en un centro de estética, donde permaneció durante tres años y medio.

Fue una etapa especialmente importante porque, además de continuar creciendo profesionalmente, Silvia fue construyendo una clientela propia.

Después llegó una segunda experiencia laboral en otro centro de estética de Ardoi, donde estuvo dos años. Hasta que, a finales de 2025, se produjo una situación que terminó acelerando una decisión que quizá ya estaba madurando.

Silvia iba a marcharse un mes de vacaciones y perdió su puesto de trabajo.

«Me vi con una mano delante y otra atrás, no tenía nada», recuerda.

Pero sí tenía algo importante: experiencia y una clientela que conocía su trabajo.

Así que decidió arriesgarse.

En enero de este año se hizo autónoma y puso en marcha su propio espacio.

«Es lo mejor que he podido hacer», reconoce hoy.

La manicura ocupa el 90% de su trabajo

Aunque Silvia ofrece diferentes servicios relacionados con la estética, hay uno que domina claramente su actividad: la manicura representa alrededor del 90% de su trabajo.

A ella se suman las pedicuras, el lifting de pestañas y los trabajos de cejas, además de determinados servicios de peluquería que realiza fundamentalmente para bodas, bautizos y otros acontecimientos.

También realiza alisados o tratamientos de queratina, especialmente durante los meses previos al verano y en jornadas concretas.

Pero si hay algo que ha hecho crecer especialmente su agenda son las uñas.

Y también en este ámbito Silvia ha querido continuar formándose.

Ha realizado diferentes cursos especializados, entre ellos formación centrada en el diseño de uñas. Para ello trabaja con una profesional de Valencia que se desplaza a Pamplona y con la que realiza formaciones en salas de hoteles.

Porque detrás de una manicura hay cada vez más posibilidades.

De las uñas clásicas a pequeños diseños que permiten experimentar

El mundo de las uñas ha cambiado mucho durante los últimos años. La manicura ya no tiene por qué limitarse a un color uniforme o a los diseños más tradicionales.

Hay clientas que siguen apostando por opciones clásicas y que tienen muy claro lo que quieren.

«La que quiere el rojo, quiere el rojo siempre», cuenta Silvia entre risas.

Pero también están aquellas que llegan al estudio y le dicen: «Hazme lo que quieras».

Y ahí aparece otra de las partes que más disfruta de su trabajo.

«Yo ahí experimento, yo ahí me hago grande», explica.

Es precisamente esa combinación entre conocer los gustos de cada clienta y tener libertad para probar nuevas propuestas la que permite que cada manicura pueda ser diferente.

Hay quienes buscan algo discreto y elegante y quienes quieren diseños más elaborados. Personas que tienen muy claro su estilo y otras que prefieren ponerse en manos de Silvia y dejar que sea ella quien proponga.

La formación continua también juega un papel importante en esa evolución. Para Silvia, seguir aprendiendo es una manera de ampliar las posibilidades que puede ofrecer a sus clientas.

La pedicura llega con el buen tiempo

La otra gran protagonista de su actividad son las pedicuras, aunque aquí existe una diferencia evidente respecto a las manos: la demanda crece especialmente durante los meses de primavera y verano.

La llegada de las sandalias, las piscinas y el buen tiempo hace que muchas personas vuelvan a prestar atención a los pies.

Durante el invierno, sin embargo, la demanda baja.

Aun así, Silvia observa que el interés general por el cuidado personal continúa creciendo y que buena parte de su clientela nueva llega gracias a una herramienta tan antigua como efectiva: el boca a boca.

Una clienta recomienda a otra. Una amiga cuenta dónde se ha hecho las uñas. Alguien ve un diseño y pregunta quién se lo ha realizado.

Y poco a poco se construye una agenda.

Pestañas, cejas y peinados para momentos especiales

Aunque la manicura ocupa buena parte de su tiempo, Silvia no ha abandonado el resto de su formación.

Entre sus servicios se encuentra el lifting de pestañas, además de trabajos de cejas y tratamientos con henna.

Son servicios que permiten complementar la atención estética, aunque la propia evolución de su agenda hace que Silvia tenga que seleccionar cada vez más aquello a lo que puede dedicar tiempo.

En peluquería, por ejemplo, ha decidido centrarse en determinados trabajos concretos y no entrar en cortes o coloración.

Su especialidad son los peinados para ocasiones especiales, especialmente durante los fines de semana: bodas, bautizos y otros eventos en los que las clientas buscan un recogido o un peinado diferente.

Y durante los meses de abril, mayo y junio aparecen también los alisados y tratamientos de queratina, un servicio que este año ha experimentado una demanda especialmente elevada.

Silvia reconoce que ha sido una auténtica locura.

No sabe si se debe a una tendencia concreta o, de nuevo, al boca a boca, pero cada vez más clientas han comenzado a interesarse por estos tratamientos.

Un pequeño estudio con una gran historia detrás

La historia de Silvia tiene algo especialmente reconocible. No es la de alguien que comenzó su proyecto desde cero sin experiencia, sino la de una profesional que fue acumulando conocimientos, clientas y confianza durante años hasta que llegó el momento de dar el salto.

La decisión de convertirse en autónoma llegó después de una circunstancia inesperada, pero encontró el terreno preparado.

Hoy trabaja desde su propio estudio, con una agenda que demuestra que las clientas que conocieron su trabajo en etapas anteriores han seguido acompañándola.

Y eso, para un pequeño negocio basado en la atención personal, tiene un valor enorme.

Porque en estética, como en tantos oficios en los que existe un contacto tan cercano con el cliente, no solo cuenta el resultado final.

También cuenta sentirse cómoda, saber que quien está al otro lado conoce tus gustos, recordar qué color eliges habitualmente o confiar en esa persona cuando un día quieres probar algo completamente diferente.

Silvia ha conseguido convertir esa relación de confianza en el punto de partida de su nueva etapa profesional.

Desde enero, su nombre está detrás de cada cita y de cada manicura.

Y mientras su agenda continúa creciendo, aquella decisión de arriesgarse que tomó a finales del pasado año empieza a demostrarle que, a veces, perder un trabajo puede ser también la oportunidad de construir algo propio.

Datos de contacto

Silvia – Estética y manicura
Atención: Estudio privado en Pamplona
Teléfono y WhatsApp: 614 067 910
Instagram: disponible a través de su perfil profesional.

Servicios: manicura, pedicura, diseños de uñas, lifting de pestañas, cejas y henna, peinados para bodas y eventos y tratamientos de queratina/alisado.