La Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón, ALCER Navarra, ha calificado este viernes de "inaceptable" y especialmente preocupante la situación vivida de nuevo en la unidad de diálisis del Hospital Reina Sofía de Tudela, donde la detección de una incidencia en el circuito de aguas ha obligado a trasladar de urgencia a Pamplona a las 45 personas que reciben allí tratamiento renal sustitutivo.
Muchas de ellas son de edad avanzada y proceden de distintas localidades de la Ribera. Durante al menos 15 días tendrán que desplazarse hasta el Hospital Universitario de Navarra (HUN), en un tercer turno habilitado gracias al esfuerzo de los profesionales de Nefrología y Enfermería del HUN y del personal de Enfermería de Tudela. Para la entidad, no se trata de una simple incidencia organizativa, porque la diálisis es un tratamiento vital que no puede interrumpirse ni realizarse sin las máximas garantías de seguridad.
Reconocimiento a los profesionales
ALCER Navarra ha querido reconocer expresamente la respuesta de los sanitarios. "Hemos notado una implicación y un nivel de empatía difícil de superar. Han sido todo facilidades, poniendo todos los recursos necesarios a disposición de las personas, y somos conscientes de lo complejo que resulta lo que se ve sencillo", ha señalado la presidenta de la entidad, Gema de la Nava.
La asociación advierte, sin embargo, de que el esfuerzo de los profesionales no puede convertirse en la solución permanente a un problema que, a su juicio, corresponde resolver a la gestión sanitaria.
Un antecedente en 2020
La preocupación aumenta por la existencia de antecedentes: en febrero de 2020 ya se produjo una incidencia relacionada con la infección del circuito de aguas de la unidad de diálisis de Tudela. La unidad actual fue inaugurada en junio de 2023, con instalaciones nuevas y de última generación, por lo que la entidad considera especialmente necesario esclarecer técnicamente lo ocurrido y determinar con absoluta transparencia cuál ha sido el origen de la incidencia y si se han cumplido todos los protocolos, controles y requisitos de calidad y seguridad aplicables al agua y al líquido de diálisis. Lo ha pedido sin anticipar conclusiones ni responsabilidades hasta que exista una investigación independiente y suficientemente documentada.
"No hay por dónde coger esta situación. Lo que más nos preocupa es que estamos ante un problema que ya ha ocurrido anteriormente y que vuelve a tener consecuencias directas sobre la vida de 45 personas. Los pacientes tienen miedo y necesitan saber qué ha ocurrido, por qué ha ocurrido y, sobre todo, qué se va a hacer para que no vuelva a ocurrir", ha afirmado De la Nava.
Un plan de acción inmediato
ALCER Navarra ha reclamado al Gobierno de Navarra y a los responsables del área de salud de Tudela un plan de acción inmediato, con plazos y responsables claramente identificados. Ese plan debería incluir una investigación exhaustiva de las causas de la incidencia y de sus antecedentes, una verificación independiente de la seguridad del circuito y de las instalaciones antes de que los pacientes regresen, y una auditoría del cumplimiento de los protocolos y estándares de calidad aplicables a la hemodiálisis. La entidad también pide información clara, directa y periódica a los pacientes y a sus familias, medidas para reducir el impacto de los desplazamientos y de la reorganización de turnos mientras dure la situación y, si la investigación concluye que hubo una actuación inadecuada, la depuración de las responsabilidades de gestión o asistenciales que correspondan.
La vicepresidenta de la asociación, Ana Garrido, ha subrayado que los pacientes no pueden aceptar que se pongan parches cada vez que aparece un problema. "Necesitamos saber qué ha fallado y tener la garantía de que se va a solucionar de raíz. Si hay que revisar instalaciones, protocolos, responsabilidades o recursos, debe hacerse. El coste de solucionar definitivamente el problema nunca puede compararse con el coste humano de poner en riesgo un tratamiento del que depende la vida de estas personas", ha dicho.
Revisión de la atención nefrológica en la Ribera
La entidad considera además imprescindible que lo ocurrido sirva para revisar de forma integral el funcionamiento de la atención nefrológica en la Ribera. En su opinión, las personas con enfermedad renal necesitan estabilidad, continuidad asistencial, liderazgo especializado, coordinación entre profesionales y una gestión que ponga la seguridad y la calidad de vida de los pacientes en el centro de las decisiones.
ALCER Navarra ha trasladado un mensaje a las personas afectadas: "no están solas". Seguirá reclamando información, transparencia y soluciones, y se ha puesto a disposición de los pacientes para acompañarlos. "La salud de 45 personas no puede esperar. Pedimos al Gobierno de Navarra que tome cartas en el asunto con rapidez, transparencia y valentía. No queremos explicaciones tranquilizadoras ni soluciones provisionales: queremos garantías de que esto no volverá a suceder", ha concluido De la Nava.
La reclamación cuenta con el respaldo de la Federación Nacional de Asociaciones ALCER. Su presidente, Manuel Arellano, ha manifestado que "para un paciente en diálisis, recibir su tratamiento con seguridad y continuidad no es negociable: es una necesidad vital y un derecho que las administraciones tienen la obligación de garantizar".
ALCER Navarra es una entidad sin ánimo de lucro fundada en 1977 que representa y acompaña a las personas con enfermedad renal y a sus familias, y que trabaja en la sensibilización sobre la donación y en el apoyo a la investigación renal.
La Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón, ALCER Navarra, ha calificado este viernes de "inaceptable" y especialmente preocupante la situación vivida de nuevo en la unidad de diálisis del Hospital Reina Sofía de Tudela, donde la detección de una incidencia en el circuito de aguas ha obligado a trasladar de urgencia a Pamplona a las 45 personas que reciben allí tratamiento renal sustitutivo.
Muchas de ellas son de edad avanzada y proceden de distintas localidades de la Ribera. Durante al menos 15 días tendrán que desplazarse hasta el Hospital Universitario de Navarra (HUN), en un tercer turno habilitado gracias al esfuerzo de los profesionales de Nefrología y Enfermería del HUN y del personal de Enfermería de Tudela. Para la entidad, no se trata de una simple incidencia organizativa, porque la diálisis es un tratamiento vital que no puede interrumpirse ni realizarse sin las máximas garantías de seguridad.
Reconocimiento a los profesionales
ALCER Navarra ha querido reconocer expresamente la respuesta de los sanitarios. "Hemos notado una implicación y un nivel de empatía difícil de superar. Han sido todo facilidades, poniendo todos los recursos necesarios a disposición de las personas, y somos conscientes de lo complejo que resulta lo que se ve sencillo", ha señalado la presidenta de la entidad, Gema de la Nava.
La asociación advierte, sin embargo, de que el esfuerzo de los profesionales no puede convertirse en la solución permanente a un problema que, a su juicio, corresponde resolver a la gestión sanitaria.
Un antecedente en 2020
La preocupación aumenta por la existencia de antecedentes: en febrero de 2020 ya se produjo una incidencia relacionada con la infección del circuito de aguas de la unidad de diálisis de Tudela. La unidad actual fue inaugurada en junio de 2023, con instalaciones nuevas y de última generación, por lo que la entidad considera especialmente necesario esclarecer técnicamente lo ocurrido y determinar con absoluta transparencia cuál ha sido el origen de la incidencia y si se han cumplido todos los protocolos, controles y requisitos de calidad y seguridad aplicables al agua y al líquido de diálisis. Lo ha pedido sin anticipar conclusiones ni responsabilidades hasta que exista una investigación independiente y suficientemente documentada.
"No hay por dónde coger esta situación. Lo que más nos preocupa es que estamos ante un problema que ya ha ocurrido anteriormente y que vuelve a tener consecuencias directas sobre la vida de 45 personas. Los pacientes tienen miedo y necesitan saber qué ha ocurrido, por qué ha ocurrido y, sobre todo, qué se va a hacer para que no vuelva a ocurrir", ha afirmado De la Nava.
Un plan de acción inmediato
ALCER Navarra ha reclamado al Gobierno de Navarra y a los responsables del área de salud de Tudela un plan de acción inmediato, con plazos y responsables claramente identificados. Ese plan debería incluir una investigación exhaustiva de las causas de la incidencia y de sus antecedentes, una verificación independiente de la seguridad del circuito y de las instalaciones antes de que los pacientes regresen, y una auditoría del cumplimiento de los protocolos y estándares de calidad aplicables a la hemodiálisis. La entidad también pide información clara, directa y periódica a los pacientes y a sus familias, medidas para reducir el impacto de los desplazamientos y de la reorganización de turnos mientras dure la situación y, si la investigación concluye que hubo una actuación inadecuada, la depuración de las responsabilidades de gestión o asistenciales que correspondan.
La vicepresidenta de la asociación, Ana Garrido, ha subrayado que los pacientes no pueden aceptar que se pongan parches cada vez que aparece un problema. "Necesitamos saber qué ha fallado y tener la garantía de que se va a solucionar de raíz. Si hay que revisar instalaciones, protocolos, responsabilidades o recursos, debe hacerse. El coste de solucionar definitivamente el problema nunca puede compararse con el coste humano de poner en riesgo un tratamiento del que depende la vida de estas personas", ha dicho.
Revisión de la atención nefrológica en la Ribera
La entidad considera además imprescindible que lo ocurrido sirva para revisar de forma integral el funcionamiento de la atención nefrológica en la Ribera. En su opinión, las personas con enfermedad renal necesitan estabilidad, continuidad asistencial, liderazgo especializado, coordinación entre profesionales y una gestión que ponga la seguridad y la calidad de vida de los pacientes en el centro de las decisiones.
ALCER Navarra ha trasladado un mensaje a las personas afectadas: "no están solas". Seguirá reclamando información, transparencia y soluciones, y se ha puesto a disposición de los pacientes para acompañarlos. "La salud de 45 personas no puede esperar. Pedimos al Gobierno de Navarra que tome cartas en el asunto con rapidez, transparencia y valentía. No queremos explicaciones tranquilizadoras ni soluciones provisionales: queremos garantías de que esto no volverá a suceder", ha concluido De la Nava.
La reclamación cuenta con el respaldo de la Federación Nacional de Asociaciones ALCER. Su presidente, Manuel Arellano, ha manifestado que "para un paciente en diálisis, recibir su tratamiento con seguridad y continuidad no es negociable: es una necesidad vital y un derecho que las administraciones tienen la obligación de garantizar".
ALCER Navarra es una entidad sin ánimo de lucro fundada en 1977 que representa y acompaña a las personas con enfermedad renal y a sus familias, y que trabaja en la sensibilización sobre la donación y en el apoyo a la investigación renal.