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«Hani. La sonrisa que resiste» llega a Burlada: teatro documental sobre dos familias, una navarra y otra gazatí

La obra de Boga-Boga, para público desde 5 años, se estrena este domingo en Kultur Etxea con dibujos de niños y niñas de Gaza y entradas a 4 euros

  • Cartel Hani

La compañía Boga-Boga estrenará este domingo, 25 de octubre, a las 18:00 horas, en la Casa de Cultura Kultur Etxea de Burlada, «Hani. La sonrisa que resiste», una obra de teatro documental para todos los públicos a partir de 5 años que nace de la relación real entre una familia navarra y otra gazatí. Las entradas cuestan 4 euros.

El origen de la propuesta es una conversación a distancia, los besos que dos criaturas se envían antes de dormir y los dibujos de arcoíris que cruzan fronteras. A partir de ese vínculo, el montaje reflexiona sobre la infancia, los cuidados y la capacidad de imaginar un futuro incluso en las circunstancias más difíciles. Escrita y dirigida por Adriana Salvo, que comparte escenario con Saioa Lara, la pieza combina testimonio, archivo y ficción e incorpora dibujos realizados por niños y niñas de Gaza.

Una historia que nace del vínculo

En agosto de 2025, Salvo recibió un mensaje de Bayam, un padre de Gaza que le hablaba de la desesperación de no poder alimentar a su hijo y a su hija. Aquella primera conversación dio paso a una relación sostenida en el tiempo, en la que ambas familias comenzaron a compartir su día a día y en la que sus criaturas establecieron su propia conexión, con mensajes, besos y dibujos. "Conocer el día a día de su familia me hizo imposible mirar su realidad desde la distancia", ha explicado la autora en la presentación del proyecto.

La obra responde, además, al deseo de la familia gazatí de que su historia sea contada y de que sus vidas sean vistas. La selección de imágenes y materiales compartidos se ha cuidado y acordado con ella a lo largo del proceso, y los niños y niñas de Gaza que han realizado los dibujos han participado con ilusión y entusiasmo ante la posibilidad de que sus creaciones lleguen a otras personas. La obra toma su nombre de Hani, el niño con el que existe un vínculo concreto, y a través de su historia invita a reconocer el derecho de cualquier niño o niña a jugar, imaginar, sentirse acompañado y proyectar una vida por venir.

El punto de partida es íntimo: cómo explica una madre a su peque lo que viven otros niños y niñas sin ocultar el dolor y sin arrebatarle la confianza en el mundo. Desde ahí, el montaje abre una conversación entre generaciones y propone mirar la realidad de Gaza a través de los afectos, la vida cotidiana y los sueños de su infancia.

La alegría como forma de resistencia

En escena, Alina siente que tiene cien mariposas aleteando sin fuerza en el corazón. Su pequeña cumple años y no entiende por qué su madre no está feliz en "el día más bonito del mundo mundial". Alina tampoco sabe cómo explicarle lo que siente después de haber pasado la noche hablando con el padre de Hani, un niño que conserva la sonrisa mientras Gaza se convierte en una montaña de tierra y escombros.

De esa tensión entre el dolor y la celebración surge una obra que se define como profundamente esperanzadora, sostenida por el amor, el humor cotidiano, los pequeños gestos y la imaginación. "Una historia que, sin excluir el dolor, reivindica el derecho a seguir soñando, a conservar la ilusión y a celebrar la vida, aunque esta duela", ha señalado Salvo. "Porque soñar también es una forma de resistir", ha añadido.

El espectáculo ofrece un espacio compartido para que niñas, niños y personas adultas se acerquen a preguntas difíciles desde el cuidado, con las maternidades y las redes afectivas en un lugar central.

Testimonio, archivo y ficción

El montaje entrelaza experiencias y materiales reales con la construcción de una ficción escénica, y los dibujos, las proyecciones y la música acompañan el trabajo de las intérpretes. En el equipo figuran Mikele Urroz, en el asesoramiento artístico y la mirada externa, y Maialen Díaz, en el asesoramiento de texto y la traducción. Completan la creación Aiora Ganuza, en vestuario; Fermín Izko, en iluminación; Rebeca Guerra, Jorge Sánchez y Hutsun txalapartariak, en composición musical; Josu Breagaña, en realización escenográfica; Anäis Yebra, en ilustraciones; Sara Martín, en coordinación de archivo; y Rut Munguira, en proyecciones. La producción ejecutiva corre a cargo de Lucía Ezker.

Con esta producción, Boga-Boga continúa una trayectoria que incluye «Mujeres que cantan tras el balcón / Balkoi atzean emakumeak kantari», candidata a los Premios Max 2026 como mejor espectáculo revelación; «Llueven vacas / Behi-Jasa», que recibió una mención especial en el Festival Territorio Violeta 2025; y «Amak. Historias de anhelo, renuncia o sacrificio». Más información en bogabogaprodukzioak.com.

 

La compañía Boga-Boga estrenará este domingo, 25 de octubre, a las 18:00 horas, en la Casa de Cultura Kultur Etxea de Burlada, «Hani. La sonrisa que resiste», una obra de teatro documental para todos los públicos a partir de 5 años que nace de la relación real entre una familia navarra y otra gazatí. Las entradas cuestan 4 euros.

El origen de la propuesta es una conversación a distancia, los besos que dos criaturas se envían antes de dormir y los dibujos de arcoíris que cruzan fronteras. A partir de ese vínculo, el montaje reflexiona sobre la infancia, los cuidados y la capacidad de imaginar un futuro incluso en las circunstancias más difíciles. Escrita y dirigida por Adriana Salvo, que comparte escenario con Saioa Lara, la pieza combina testimonio, archivo y ficción e incorpora dibujos realizados por niños y niñas de Gaza.

Una historia que nace del vínculo

En agosto de 2025, Salvo recibió un mensaje de Bayam, un padre de Gaza que le hablaba de la desesperación de no poder alimentar a su hijo y a su hija. Aquella primera conversación dio paso a una relación sostenida en el tiempo, en la que ambas familias comenzaron a compartir su día a día y en la que sus criaturas establecieron su propia conexión, con mensajes, besos y dibujos. "Conocer el día a día de su familia me hizo imposible mirar su realidad desde la distancia", ha explicado la autora en la presentación del proyecto.

La obra responde, además, al deseo de la familia gazatí de que su historia sea contada y de que sus vidas sean vistas. La selección de imágenes y materiales compartidos se ha cuidado y acordado con ella a lo largo del proceso, y los niños y niñas de Gaza que han realizado los dibujos han participado con ilusión y entusiasmo ante la posibilidad de que sus creaciones lleguen a otras personas. La obra toma su nombre de Hani, el niño con el que existe un vínculo concreto, y a través de su historia invita a reconocer el derecho de cualquier niño o niña a jugar, imaginar, sentirse acompañado y proyectar una vida por venir.

El punto de partida es íntimo: cómo explica una madre a su peque lo que viven otros niños y niñas sin ocultar el dolor y sin arrebatarle la confianza en el mundo. Desde ahí, el montaje abre una conversación entre generaciones y propone mirar la realidad de Gaza a través de los afectos, la vida cotidiana y los sueños de su infancia.

La alegría como forma de resistencia

En escena, Alina siente que tiene cien mariposas aleteando sin fuerza en el corazón. Su pequeña cumple años y no entiende por qué su madre no está feliz en "el día más bonito del mundo mundial". Alina tampoco sabe cómo explicarle lo que siente después de haber pasado la noche hablando con el padre de Hani, un niño que conserva la sonrisa mientras Gaza se convierte en una montaña de tierra y escombros.

De esa tensión entre el dolor y la celebración surge una obra que se define como profundamente esperanzadora, sostenida por el amor, el humor cotidiano, los pequeños gestos y la imaginación. "Una historia que, sin excluir el dolor, reivindica el derecho a seguir soñando, a conservar la ilusión y a celebrar la vida, aunque esta duela", ha señalado Salvo. "Porque soñar también es una forma de resistir", ha añadido.

El espectáculo ofrece un espacio compartido para que niñas, niños y personas adultas se acerquen a preguntas difíciles desde el cuidado, con las maternidades y las redes afectivas en un lugar central.

Testimonio, archivo y ficción

El montaje entrelaza experiencias y materiales reales con la construcción de una ficción escénica, y los dibujos, las proyecciones y la música acompañan el trabajo de las intérpretes. En el equipo figuran Mikele Urroz, en el asesoramiento artístico y la mirada externa, y Maialen Díaz, en el asesoramiento de texto y la traducción. Completan la creación Aiora Ganuza, en vestuario; Fermín Izko, en iluminación; Rebeca Guerra, Jorge Sánchez y Hutsun txalapartariak, en composición musical; Josu Breagaña, en realización escenográfica; Anäis Yebra, en ilustraciones; Sara Martín, en coordinación de archivo; y Rut Munguira, en proyecciones. La producción ejecutiva corre a cargo de Lucía Ezker.

Con esta producción, Boga-Boga continúa una trayectoria que incluye «Mujeres que cantan tras el balcón / Balkoi atzean emakumeak kantari», candidata a los Premios Max 2026 como mejor espectáculo revelación; «Llueven vacas / Behi-Jasa», que recibió una mención especial en el Festival Territorio Violeta 2025; y «Amak. Historias de anhelo, renuncia o sacrificio». Más información en bogabogaprodukzioak.com.