Hay establecimientos que forman parte de la memoria de un barrio. Lugares donde se ha tomado un café tantas veces que casi parece que siempre han estado ahí, donde se ha quedado para el vermú, se ha compartido un almuerzo o se ha terminado una conversación antes de volver a casa.
El Molino es uno de esos lugares en San Juan.
Después de más de medio siglo de historia, el establecimiento de la avenida de Bayona afronta, desde mayo de 2026, una nueva etapa con un cambio de gerencia que quiere mirar hacia adelante sin olvidar todo lo que ha hecho especial a este local. Al frente de esta nueva aventura está el equipo de La Lonja del Lar Gallego, que desembarcó en El Molino con una propuesta gastronómica renovada y una idea clara: mantener la esencia cercana del establecimiento y añadir una cocina basada en el producto, especialmente en pescados y mariscos.
“No se trata de convertir El Molino en otra cosa. Se trata de darle una nueva vida.”, recalca Xabi Rivas, del equipo de El Molino de San Juan.
La experiencia de La Lonja del Lar Gallego llega a San Juan
El equipo que asume la gestión de El Molino conoce bien el mundo de la hostelería y, especialmente, el producto procedente del mar.
Su llegada supone incorporar a la propuesta del establecimiento una mirada gastronómica que ya estaba presente en La Lonja del Lar Gallego, en la calle San Fermín de Pamplona, donde los pescados y mariscos tienen un papel protagonista.
En El Molino esa experiencia se adapta ahora a un espacio con una personalidad propia y, sobre todo, a un barrio que conoce perfectamente el establecimiento.
La filosofía pasa por trabajar con producto de calidad, cocina elaborada y una propuesta suficientemente amplia para diferentes momentos del día.
Porque El Molino quiere seguir siendo ese lugar al que se puede acudir a tomar algo, pero también aquel en el que merece la pena sentarse a comer con calma.
Pescados y mariscos como protagonistas
Una de las principales novedades de esta nueva etapa está en la presencia de pescados, mariscos y productos del mar.
La carta actual incorpora propuestas como ostra gallega, pulpo, zamburiñas, chipirones, gamba roja y diferentes piezas y conchas del día, además de medias raciones que permiten probar distintos productos y compartir alrededor de la mesa.
Es una forma de entender la cocina que conecta directamente con la experiencia del equipo de La Lonja del Lar Gallego.
Pero no todo gira alrededor del producto del mar. La propuesta combina también carnes, guisos y platos reconocibles, junto con elaboraciones más creativas. El resultado busca precisamente ese equilibrio entre cocina de producto y una manera contemporánea de presentarla.
Pintxos de autor para una barra que vuelve a tener mucho que contar
La barra sigue siendo uno de los espacios fundamentales de El Molino. “Algo que no hemos querido dejar de trabajar”, señala Fernando Lugea, del equipo del Molino.
Y en esta nueva etapa cobra especial protagonismo el concepto de pintxo al momento, con elaboraciones que se alejan del simple acompañamiento para convertirse en pequeñas creaciones gastronómicas.
Entre las propuestas actuales aparecen un pintxo de txangurro gratinado, brocheta de pollo anticuchada, ravioli de manitas y tartar de gamba, chipirón relleno de gambas en su tinta, huevo poché con parmentier y una tosta de foie sobre brioche.
Es una forma de recuperar algo muy nuestro —la barra, el pintxo, el encuentro alrededor de una mesa— pero incorporando técnicas, combinaciones y productos que permiten jugar un poco más.
Y ahí aparece también uno de los rasgos de esta nueva cocina: sorprender sin complicar la experiencia del cliente.
Un menú de 28 euros que busca ofrecer mucho más
Otra de las apuestas de El Molino está en su menú semanal de 28 euros, IVA incluido, una propuesta que busca acercar una cocina cuidada y de producto a la comida cotidiana.
El menú incluye diferentes opciones de primeros y segundos, además de postre, y actualmente incorpora platos como ensalada de tomate y sardina ahumada, vieira gratinada, espárragos con papada o ensalada mixta; entre los segundos aparecen ajoarriero, callos con morros, rodaballo con patatas panaderas y canelón XL de pato desmechado. También incluye copa de vino o caña y agua.
La intención es ofrecer una comida completa, con varias posibilidades y con una relación entre producto y precio que permita convertirlo en una opción habitual.
Pero la nueva gerencia también quiere mirar hacia una gastronomía de mayor recorrido.
La idea es que, además del menú de 28 euros, exista la posibilidad de plantear menús de mayor nivel, que podrían situarse alrededor de los 50 euros, especialmente para quienes busquen una experiencia gastronómica más elaborada.
Tres o cuatro platos para disfrutar de otra manera
La cocina creativa tendrá también su espacio a través de propuestas más especiales, con menús que permitan sentarse a la mesa y disfrutar de varias elaboraciones.
La filosofía es trabajar con tres o cuatro platos, cuidando especialmente la materia prima y la presentación. Una fórmula que permite dar protagonismo a la cocina sin convertir necesariamente la experiencia en un menú interminable.
Porque también se trata de disfrutar.
De sentarse, conversar, probar, compartir y descubrir qué ha preparado el equipo de cocina.
La carta actual ya incorpora algunos ejemplos de ese camino, con combinaciones de mar y montaña como el ravioli de manitas acompañado de tartar de gamba o las mollejas de vaca con cocochas de bacalao.
Son platos que explican bien hacia dónde quiere caminar El Molino: producto reconocible, pero tratado con imaginación.
La carta de fin de semana y las comidas y cenas
La nueva etapa quiere que El Molino tenga vida durante toda la jornada.
El establecimiento mantiene una propuesta para comidas y cenas, con carta, pintxos, fritos, producto del mar y platos más contundentes. Los fines de semana tendrán además su propia oferta, pensada para quienes disponen de más tiempo y buscan sentarse a disfrutar de la gastronomía.
Y eso permite recuperar una de las grandes virtudes de un establecimiento de barrio: poder entrar por motivos diferentes.
Un café. Un pintxo. Un vermú. Una comida familiar. Una cena con amigos. Un plato de marisco. Una ración para compartir. O simplemente ese momento de «vamos a tomar algo y ya veremos».
Cambiar sin perder la memoria
Quizá la parte más bonita de este relevo sea precisamente que el nuevo equipo no llega con intención de borrar lo anterior.
El propio equipo gestor se ha definido como continuador del legado de quienes hicieron de El Molino un referente del barrio durante décadas.
La fachada, el nombre y la memoria del establecimiento siguen formando parte de la historia. Pero dentro hay nuevos aires, una propuesta gastronómica renovada y una cocina que quiere crecer poco a poco.
Es una combinación interesante: la memoria de un bar histórico y la ilusión de quienes llegan con ganas de hacer cosas nuevas.
Porque los barrios también cambian. Y los establecimientos que forman parte de ellos necesitan, de vez en cuando, encontrar nuevas maneras de seguir siendo importantes para sus vecinos.
El Molino afronta así esta nueva etapa con una propuesta que pone el producto en el centro, incorpora pescados y mariscos, apuesta por el pintxo de autor, mantiene la cocina tradicional y abre la puerta a una gastronomía más creativa.
Todo ello sin perder algo que probablemente sea todavía más importante que cualquier plato: seguir siendo un lugar donde la gente de San Juan pueda encontrarse, comer, beber, conversar y sentirse como en casa.
Datos de contacto
El Molino · Tapeo fino desde 1972
Avenida de Bayona, 13 · 31011 Pamplona
948 25 10 90
www.elmolinopamplona.com
Instagram: @el_molino_de_sanjuan
Comidas y cenas. Reservas por teléfono.
El Molino abre lunes de 9:00 a 23:30; miércoles, jueves y viernes de 9:00 a 23:30; sábado y domingo de 10:00 a 23:30, permaneciendo cerrado los martes.




