Lo que comenzó como un aviso por un jabalí suelto en plena calle acabó con el animal muerto en la trastienda de un bar del Casco Histórico y con un expediente remitido al juzgado. La Policía Nacional investigó las circunstancias de lo ocurrido durante la madrugada del 18 de octubre, en plenas fiestas del Pilar, y envió las diligencias a la Sección de Instrucción, Plaza n.º 8, de Zaragoza.
Los hechos comenzaron en torno a las 00:40 horas, cuando varias patrullas de la Policía Nacional y de la Policía Local acudieron a las inmediaciones de las calles Asalto y Jorge Cocci tras recibirse el aviso. El animal, asustado y desorientado, echó a correr por la ciudad. Los agentes montaron un dispositivo coordinado para seguirlo, intentar cercarlo y evitar daños a peatones y conductores, con la colaboración de la Unidad de Rescate y Recuperación Animal (URRA) de los bomberos.
Una carrera por el centro de la ciudad
El jabalí atravesó Camino de las Torres, Cesáreo Alierta, el paseo de la Mina, la plaza de los Sitios, el paseo de la Independencia, el Coso y la calle Alfonso I. En su huida dañó además la puerta de acceso de un bar de la calle San Clemente.
Su carrera terminó en la calle Temple, donde logró entrar en el bar El Jardín del Temple. Se metió en los aseos y embistió a una mujer, que fue trasladada al Hospital Universitario Miguel Servet para recibir asistencia sanitaria.
«Ante la peligrosidad de la situación»
Según las manifestaciones recogidas por los agentes, el propietario del local, ayudado por varios clientes, consiguió sujetar al animal por la cola y llevarlo hasta la parte trasera del establecimiento. Sin embargo, el jabalí siguió forcejeando para zafarse. Fue entonces cuando el dueño, ante el riesgo de que embistiera y lesionara a otros clientes, declaró haber utilizado un cuchillo del propio local para acabar con él.
El arma, con mango de plástico negro y hoja de sierra de unos 20 centímetros, fue entregada a los agentes. La Policía Local se encargó de la retirada del cadáver, que fue trasladado por personal de FCC y quedó a disposición del servicio correspondiente del Gobierno de Aragón.
Los investigadores tomaron declaración a testigos, perjudicados y personas implicadas para reconstruir lo sucedido. Todas las diligencias fueron remitidas a la autoridad judicial, que será la encargada de valorarlas y de determinar si existió alguna responsabilidad en la muerte del animal.
Lo que comenzó como un aviso por un jabalí suelto en plena calle acabó con el animal muerto en la trastienda de un bar del Casco Histórico y con un expediente remitido al juzgado. La Policía Nacional investigó las circunstancias de lo ocurrido durante la madrugada del 18 de octubre, en plenas fiestas del Pilar, y envió las diligencias a la Sección de Instrucción, Plaza n.º 8, de Zaragoza.
Los hechos comenzaron en torno a las 00:40 horas, cuando varias patrullas de la Policía Nacional y de la Policía Local acudieron a las inmediaciones de las calles Asalto y Jorge Cocci tras recibirse el aviso. El animal, asustado y desorientado, echó a correr por la ciudad. Los agentes montaron un dispositivo coordinado para seguirlo, intentar cercarlo y evitar daños a peatones y conductores, con la colaboración de la Unidad de Rescate y Recuperación Animal (URRA) de los bomberos.
Una carrera por el centro de la ciudad
El jabalí atravesó Camino de las Torres, Cesáreo Alierta, el paseo de la Mina, la plaza de los Sitios, el paseo de la Independencia, el Coso y la calle Alfonso I. En su huida dañó además la puerta de acceso de un bar de la calle San Clemente.
Su carrera terminó en la calle Temple, donde logró entrar en el bar El Jardín del Temple. Se metió en los aseos y embistió a una mujer, que fue trasladada al Hospital Universitario Miguel Servet para recibir asistencia sanitaria.
«Ante la peligrosidad de la situación»
Según las manifestaciones recogidas por los agentes, el propietario del local, ayudado por varios clientes, consiguió sujetar al animal por la cola y llevarlo hasta la parte trasera del establecimiento. Sin embargo, el jabalí siguió forcejeando para zafarse. Fue entonces cuando el dueño, ante el riesgo de que embistiera y lesionara a otros clientes, declaró haber utilizado un cuchillo del propio local para acabar con él.
El arma, con mango de plástico negro y hoja de sierra de unos 20 centímetros, fue entregada a los agentes. La Policía Local se encargó de la retirada del cadáver, que fue trasladado por personal de FCC y quedó a disposición del servicio correspondiente del Gobierno de Aragón.
Los investigadores tomaron declaración a testigos, perjudicados y personas implicadas para reconstruir lo sucedido. Todas las diligencias fueron remitidas a la autoridad judicial, que será la encargada de valorarlas y de determinar si existió alguna responsabilidad en la muerte del animal.