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Las 108 familias de Maristas II piden al Gobierno de Navarra y al Ayuntamiento de Pamplona soluciones tras la rescisión del contrato de obras

Los cooperativistas, que esperan desde 2023 una vivienda protegida sin que se haya puesto «ni un ladrillo», buscan una nueva constructora y reclaman medidas concretas para desbloquear el proyecto

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Concentración afectados por Maristas II - Autor: CEDIDA
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Las 108 familias de la cooperativa de Maristas II se han concentrado este sábado para exigir a las administraciones que den un paso al frente y permitan que arranque la construcción de sus viviendas protegidas, adjudicadas en 2023. «Tres años después, todavía no se ha puesto ni un ladrillo», han lamentado los afectados en el discurso leído durante el acto, en el que han agradecido el apoyo de las personas que les han acompañado.

Los cooperativistas han explicado que son 108 familias navarras que llevan tres años esperando algo tan básico como tener su casa, un hogar donde construir su futuro, empezar una nueva etapa o formar una familia. Han recordado que han aportado sus ahorros, han asumido compromisos económicos y han organizado sus vidas confiando en que el proyecto saldría adelante. «Esperar una casa durante tres años no es simplemente esperar: es tener tu vida en pausa», han señalado.

Un edificio demolido por dentro y sin tejado

El último golpe, según han relatado, llegó cuando parecía que estaban más cerca de empezar. A pocas semanas del inicio previsto de las obras de construcción, la empresa Obras Especiales rescindió unilateralmente el contrato, lo que ha dejado, según los afectados, un edificio totalmente demolido por dentro y sin tejado.

Las familias han asegurado que no aceptan las justificaciones dadas por la constructora y que defienden su posición por la vía judicial. No obstante, han precisado que su prioridad inmediata es encontrar una nueva constructora y conseguir que las obras comiencen.

«No vamos a rendirnos»

Los cooperativistas han reconocido que están cansados de obstáculos y de esperar, tras tres años de reclamaciones, alegaciones y gestiones ante las instituciones, pero han asegurado que no van a rendirse. Han defendido que el proyecto es viable, que cuenta con financiación formalizada y que quieren trabajar para sacarlo adelante. «No queremos ganar una discusión ni buscar culpables eternamente. Queremos construir nuestras casas», han afirmado.

Para lograrlo, han señalado que necesitan la implicación del Gobierno de Navarra y del Ayuntamiento de Pamplona, a los que piden que pasen de las palabras a los hechos. Han subrayado que no basta con expresar apoyo y que hacen falta medidas concretas, ayudas efectivas y soluciones que permitan afrontar los sobrecostes, facilitar la contratación de una nueva constructora y desbloquear el proyecto.

En concreto, han pedido a ambas administraciones que se sienten con la cooperativa, estudien todas las alternativas y establezcan compromisos concretos y un calendario de actuaciones. Al Gobierno de Navarra le reclaman las medidas económicas y normativas necesarias para que las viviendas puedan construirse, y al Ayuntamiento de Pamplona que se implique activamente, asuma la responsabilidad que le corresponde y trabaje junto al Ejecutivo foral y la cooperativa para encontrar una salida.

Los afectados han insistido en que cada mes que pasa tiene consecuencias económicas, personales y emocionales, y en que ya no necesitan más promesas, sino soluciones reales. La concentración se ha cerrado con los lemas «¡Menos promesas, más soluciones!», «¡108 familias, una misma lucha!», «¡Gobierno y Ayuntamiento, queremos compromiso!» y «¡Menos bloqueo, más ladrillo!».

Las 108 familias de la cooperativa de Maristas II se han concentrado este sábado para exigir a las administraciones que den un paso al frente y permitan que arranque la construcción de sus viviendas protegidas, adjudicadas en 2023. «Tres años después, todavía no se ha puesto ni un ladrillo», han lamentado los afectados en el discurso leído durante el acto, en el que han agradecido el apoyo de las personas que les han acompañado.

Los cooperativistas han explicado que son 108 familias navarras que llevan tres años esperando algo tan básico como tener su casa, un hogar donde construir su futuro, empezar una nueva etapa o formar una familia. Han recordado que han aportado sus ahorros, han asumido compromisos económicos y han organizado sus vidas confiando en que el proyecto saldría adelante. «Esperar una casa durante tres años no es simplemente esperar: es tener tu vida en pausa», han señalado.

Un edificio demolido por dentro y sin tejado

El último golpe, según han relatado, llegó cuando parecía que estaban más cerca de empezar. A pocas semanas del inicio previsto de las obras de construcción, la empresa Obras Especiales rescindió unilateralmente el contrato, lo que ha dejado, según los afectados, un edificio totalmente demolido por dentro y sin tejado.

Las familias han asegurado que no aceptan las justificaciones dadas por la constructora y que defienden su posición por la vía judicial. No obstante, han precisado que su prioridad inmediata es encontrar una nueva constructora y conseguir que las obras comiencen.

«No vamos a rendirnos»

Los cooperativistas han reconocido que están cansados de obstáculos y de esperar, tras tres años de reclamaciones, alegaciones y gestiones ante las instituciones, pero han asegurado que no van a rendirse. Han defendido que el proyecto es viable, que cuenta con financiación formalizada y que quieren trabajar para sacarlo adelante. «No queremos ganar una discusión ni buscar culpables eternamente. Queremos construir nuestras casas», han afirmado.

Para lograrlo, han señalado que necesitan la implicación del Gobierno de Navarra y del Ayuntamiento de Pamplona, a los que piden que pasen de las palabras a los hechos. Han subrayado que no basta con expresar apoyo y que hacen falta medidas concretas, ayudas efectivas y soluciones que permitan afrontar los sobrecostes, facilitar la contratación de una nueva constructora y desbloquear el proyecto.

En concreto, han pedido a ambas administraciones que se sienten con la cooperativa, estudien todas las alternativas y establezcan compromisos concretos y un calendario de actuaciones. Al Gobierno de Navarra le reclaman las medidas económicas y normativas necesarias para que las viviendas puedan construirse, y al Ayuntamiento de Pamplona que se implique activamente, asuma la responsabilidad que le corresponde y trabaje junto al Ejecutivo foral y la cooperativa para encontrar una salida.

Los afectados han insistido en que cada mes que pasa tiene consecuencias económicas, personales y emocionales, y en que ya no necesitan más promesas, sino soluciones reales. La concentración se ha cerrado con los lemas «¡Menos promesas, más soluciones!», «¡108 familias, una misma lucha!», «¡Gobierno y Ayuntamiento, queremos compromiso!» y «¡Menos bloqueo, más ladrillo!».