Las familias adjudicatarias de las 108 viviendas protegidas de Maristas II se han concentrado de nuevo este jueves en Pamplona para visibilizar su situación de vulnerabilidad y desamparo y para solicitar el apoyo activo del Gobierno de Navarra y del Ayuntamiento de Pamplona.
Según han explicado, las obras permanecen paralizadas desde que la constructora Obras Especiales-Obenasa las abandonó, lo que ha dejado el proyecto en una situación de «total parálisis». Las familias han recordado que la fórmula de cooperativa les fue asignada como la vía oficial para acceder a una vivienda protegida, por lo que consideran que no pueden asumir en solitario los riesgos y sobrecostes actuales del mercado.
Los adjudicatarios han defendido que la vivienda social debe protegerse como un derecho básico e institucional, con la misma determinación con la que se respalda la sanidad o la educación públicas. En ese sentido, han señalado que son 108 familias que siguen esperando una solución real para sus viviendas y para un futuro que, según han manifestado, continúa ahora mismo «en pausa».
Las personas afectadas han reclamado que se las escuche y que las administraciones se impliquen para hacer realidad los hogares que se les prometieron hace ya tres años.






