Pamplona Actual

Las mujeres rurales piden en el Parlamento un papel protagonista en la futura ley contra la despoblación

COMFIN presenta un manifiesto con 12 reivindicaciones y reclama que el Estatuto de las Mujeres Rurales llegue con garantías presupuestarias

  • Comparecencia de mujeres rurales

Las asociaciones de mujeres rurales integradas en la Coordinadora de Organizaciones de Mujeres y/o Feministas de Navarra (COMFIN) han reivindicado este miércoles su papel como agentes imprescindibles para el presente y el futuro de los pueblos navarros. Lo han hecho en una sesión de trabajo con la Comisión de Presidencia e Igualdad del Parlamento de Navarra, celebrada con motivo del Día Internacional de las Mujeres Rurales. Han reclamado que las políticas contra la despoblación y de desarrollo rural incorporen la perspectiva de género de forma transversal.

Bajo el lema «Asociaciones de mujeres rurales, protagonistas contra la despoblación y para el desarrollo rural», COMFIN ha presentado un manifiesto con 12 reivindicaciones, fruto de un proceso participativo con sus asociaciones. El objetivo es aportar propuestas al Anteproyecto de Ley Foral contra la despoblación y para el desarrollo rural, y las organizaciones piden que el Parlamento, el Gobierno de Navarra y las entidades locales las tengan en cuenta.

«Infrarrepresentadas» en lo público, «sobrerrepresentadas» en los cuidados

Amparo Viñuales, representante de la asociación Gaztelu, de Roncal, ha recordado que las mujeres «son la mitad de la población» y que, por tanto, les corresponde «una participación equilibrada en los recursos y en los espacios de representación y toma de decisiones». Ha lamentado, sin embargo, que «continúen infrarrepresentadas en los ámbitos públicos, económicos y políticos», mientras siguen «sobrerrepresentadas en los espacios vinculados a los cuidados».

A ello se suman, ha señalado, la dispersión poblacional y la falta de infraestructuras y de recursos públicos especializados en los municipios pequeños, lo que dificulta la «atención profesional a la dependencia».

Brechas que persisten

Durante la intervención se ha subrayado que las mujeres rurales son agentes clave en el desarrollo socioeconómico y demográfico de sus territorios y que dinamizan las comunidades locales. A menudo son quienes impulsan pequeños negocios y servicios para responder a las necesidades de sus familias y de sus pueblos.

Aun así, persisten desigualdades importantes. Según el diagnóstico «Las mujeres rurales en Navarra: diversidad y brecha rural», elaborado por el INAI/NABI en 2023, el 28 % de las navarras tiene estudios universitarios, pero sus salarios son un 20 % inferiores. En el ámbito rural, solo el 28 % de las explotaciones agrarias son de mujeres y apenas el 17 % están dirigidas por ellas. La situación se agrava en algunos colectivos, como el de las mujeres jóvenes migrantes, que tienen una presencia significativa en los municipios de menos de 1.000 habitantes pero se enfrentan con frecuencia a la invisibilidad y a condiciones laborales precarias.

Viñuales ha advertido además de que «en el ámbito rural también se dan todas las violencias contra las mujeres que se dan en el ámbito urbano», pero con «características particulares». Ha destacado la persistencia de roles y estereotipos más tradicionales y de expresiones patriarcales más evidentes, y una población más envejecida, que provoca mayor aislamiento y mayor control. Ha mencionado también la escasez de estudios sobre igualdad y violencia en este entorno, las dificultades para acceder a los recursos especializados y el alcance limitado de las políticas de igualdad y de las campañas de sensibilización.

Las propuestas del manifiesto

COMFIN pide que la futura norma contemple de forma específica la brecha de género rural, que considera mayor que la urbana en ámbitos como el empleo, los salarios, los cuidados, la violencia, la movilidad, la digitalización, la vivienda, el acceso a los recursos y la participación en la toma de decisiones.

Rosalía Echeverría, representante de AFAMMER Navarra, ha expuesto las principales propuestas. Entre ellas figuran garantizar la paridad en los órganos de gobernanza, planificación y participación, y reconocer los cuidados como una política contra la despoblación, implicando también a los hombres. El manifiesto reclama asimismo una educación de calidad y coeducativa en las zonas rurales, que los servicios sanitarios básicos de proximidad incorporen las necesidades específicas de las mujeres, y formación permanente en igualdad para el personal público vinculado al desarrollo rural.

Pide también incluir la movilidad por cuidados en las políticas de movilidad sostenible y priorizar el acceso a la vivienda para supervivientes de violencia, familias monomarentales y mujeres mayores en situación de especial vulnerabilidad. Reclama reservar financiación pública para proyectos liderados por mujeres o que promuevan la igualdad en el medio rural, y reforzar la prevención y la atención de la violencia con criterios de proximidad, movilidad, confidencialidad y seguridad. Plantea, por último, abordar el éxodo rural de las mujeres jóvenes, promoviendo tanto su permanencia como su retorno, y atender la especial vulnerabilidad de las mujeres migrantes rurales.

«Sin nosotras no hay pasado, ni presente ni futuro»

COMFIN subraya que las mujeres rurales son diversas, jóvenes, mayores, migrantes, con discapacidad, gitanas o supervivientes de violencia, y que trabajan en sectores como la agricultura, la ganadería, el comercio, la industria, la sanidad o la educación. Por eso reclama una mirada interseccional en las políticas públicas.

Las asociaciones han asegurado que están «comprometidas y muy dispuestas a colaborar en el desarrollo de su normativa y estrategia» y han pedido que su conocimiento del territorio se incorpore a las decisiones que afectan al futuro de los pueblos navarros. Consideran especialmente relevante la Disposición Final Quinta del anteproyecto, que obliga al Gobierno foral a elaborar en dos años un Estatuto de las Mujeres Rurales, y exigen que ese compromiso vaya acompañado de las garantías políticas, institucionales y presupuestarias necesarias para cumplirse. Concluyen su manifiesto con la frase «porque juntas somos más fuertes».

COMFIN se constituyó en 2012. Cuenta con 58 entidades asociadas, que suponen más del 50 % del tejido asociativo de mujeres de Navarra y agrupan a más de 8.000 personas, en su gran mayoría mujeres.

La nota habla de 12 reivindicaciones, pero el texto que me has pasado solo desarrolla 11, así que en la noticia he mantenido la cifra de 12 y he resumido las que aparecen. Conviene pedir a COMFIN el manifiesto completo para comprobar cuál falta. He escrito «de 2023» junto al diagnóstico del INAI/NABI tal como figura en la nota, sin ampliar las siglas, y no he añadido datos sobre el anteproyecto de ley, como su estado de tramitación, porque la nota no los recoge. La nota tampoco cita a ningún parlamentario ni grupo presente en la comisión, y no he supuesto reacciones suyas. Si quieres cerrar la noticia con su respuesta, habría que recogerla aparte.

Las asociaciones de mujeres rurales integradas en la Coordinadora de Organizaciones de Mujeres y/o Feministas de Navarra (COMFIN) han reivindicado este miércoles su papel como agentes imprescindibles para el presente y el futuro de los pueblos navarros. Lo han hecho en una sesión de trabajo con la Comisión de Presidencia e Igualdad del Parlamento de Navarra, celebrada con motivo del Día Internacional de las Mujeres Rurales. Han reclamado que las políticas contra la despoblación y de desarrollo rural incorporen la perspectiva de género de forma transversal.

Bajo el lema «Asociaciones de mujeres rurales, protagonistas contra la despoblación y para el desarrollo rural», COMFIN ha presentado un manifiesto con 12 reivindicaciones, fruto de un proceso participativo con sus asociaciones. El objetivo es aportar propuestas al Anteproyecto de Ley Foral contra la despoblación y para el desarrollo rural, y las organizaciones piden que el Parlamento, el Gobierno de Navarra y las entidades locales las tengan en cuenta.

«Infrarrepresentadas» en lo público, «sobrerrepresentadas» en los cuidados

Amparo Viñuales, representante de la asociación Gaztelu, de Roncal, ha recordado que las mujeres «son la mitad de la población» y que, por tanto, les corresponde «una participación equilibrada en los recursos y en los espacios de representación y toma de decisiones». Ha lamentado, sin embargo, que «continúen infrarrepresentadas en los ámbitos públicos, económicos y políticos», mientras siguen «sobrerrepresentadas en los espacios vinculados a los cuidados».

A ello se suman, ha señalado, la dispersión poblacional y la falta de infraestructuras y de recursos públicos especializados en los municipios pequeños, lo que dificulta la «atención profesional a la dependencia».

Brechas que persisten

Durante la intervención se ha subrayado que las mujeres rurales son agentes clave en el desarrollo socioeconómico y demográfico de sus territorios y que dinamizan las comunidades locales. A menudo son quienes impulsan pequeños negocios y servicios para responder a las necesidades de sus familias y de sus pueblos.

Aun así, persisten desigualdades importantes. Según el diagnóstico «Las mujeres rurales en Navarra: diversidad y brecha rural», elaborado por el INAI/NABI en 2023, el 28 % de las navarras tiene estudios universitarios, pero sus salarios son un 20 % inferiores. En el ámbito rural, solo el 28 % de las explotaciones agrarias son de mujeres y apenas el 17 % están dirigidas por ellas. La situación se agrava en algunos colectivos, como el de las mujeres jóvenes migrantes, que tienen una presencia significativa en los municipios de menos de 1.000 habitantes pero se enfrentan con frecuencia a la invisibilidad y a condiciones laborales precarias.

Viñuales ha advertido además de que «en el ámbito rural también se dan todas las violencias contra las mujeres que se dan en el ámbito urbano», pero con «características particulares». Ha destacado la persistencia de roles y estereotipos más tradicionales y de expresiones patriarcales más evidentes, y una población más envejecida, que provoca mayor aislamiento y mayor control. Ha mencionado también la escasez de estudios sobre igualdad y violencia en este entorno, las dificultades para acceder a los recursos especializados y el alcance limitado de las políticas de igualdad y de las campañas de sensibilización.

Las propuestas del manifiesto

COMFIN pide que la futura norma contemple de forma específica la brecha de género rural, que considera mayor que la urbana en ámbitos como el empleo, los salarios, los cuidados, la violencia, la movilidad, la digitalización, la vivienda, el acceso a los recursos y la participación en la toma de decisiones.

Rosalía Echeverría, representante de AFAMMER Navarra, ha expuesto las principales propuestas. Entre ellas figuran garantizar la paridad en los órganos de gobernanza, planificación y participación, y reconocer los cuidados como una política contra la despoblación, implicando también a los hombres. El manifiesto reclama asimismo una educación de calidad y coeducativa en las zonas rurales, que los servicios sanitarios básicos de proximidad incorporen las necesidades específicas de las mujeres, y formación permanente en igualdad para el personal público vinculado al desarrollo rural.

Pide también incluir la movilidad por cuidados en las políticas de movilidad sostenible y priorizar el acceso a la vivienda para supervivientes de violencia, familias monomarentales y mujeres mayores en situación de especial vulnerabilidad. Reclama reservar financiación pública para proyectos liderados por mujeres o que promuevan la igualdad en el medio rural, y reforzar la prevención y la atención de la violencia con criterios de proximidad, movilidad, confidencialidad y seguridad. Plantea, por último, abordar el éxodo rural de las mujeres jóvenes, promoviendo tanto su permanencia como su retorno, y atender la especial vulnerabilidad de las mujeres migrantes rurales.

«Sin nosotras no hay pasado, ni presente ni futuro»

COMFIN subraya que las mujeres rurales son diversas, jóvenes, mayores, migrantes, con discapacidad, gitanas o supervivientes de violencia, y que trabajan en sectores como la agricultura, la ganadería, el comercio, la industria, la sanidad o la educación. Por eso reclama una mirada interseccional en las políticas públicas.

Las asociaciones han asegurado que están «comprometidas y muy dispuestas a colaborar en el desarrollo de su normativa y estrategia» y han pedido que su conocimiento del territorio se incorpore a las decisiones que afectan al futuro de los pueblos navarros. Consideran especialmente relevante la Disposición Final Quinta del anteproyecto, que obliga al Gobierno foral a elaborar en dos años un Estatuto de las Mujeres Rurales, y exigen que ese compromiso vaya acompañado de las garantías políticas, institucionales y presupuestarias necesarias para cumplirse. Concluyen su manifiesto con la frase «porque juntas somos más fuertes».

COMFIN se constituyó en 2012. Cuenta con 58 entidades asociadas, que suponen más del 50 % del tejido asociativo de mujeres de Navarra y agrupan a más de 8.000 personas, en su gran mayoría mujeres.

La nota habla de 12 reivindicaciones, pero el texto que me has pasado solo desarrolla 11, así que en la noticia he mantenido la cifra de 12 y he resumido las que aparecen. Conviene pedir a COMFIN el manifiesto completo para comprobar cuál falta. He escrito «de 2023» junto al diagnóstico del INAI/NABI tal como figura en la nota, sin ampliar las siglas, y no he añadido datos sobre el anteproyecto de ley, como su estado de tramitación, porque la nota no los recoge. La nota tampoco cita a ningún parlamentario ni grupo presente en la comisión, y no he supuesto reacciones suyas. Si quieres cerrar la noticia con su respuesta, habría que recogerla aparte.