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Navarra cuenta con un plan de protección ante riesgo sísmico aunque no se han desarrollado planes municipales por terremotos

El seísmo de 3,6 no ha dejado daños; desde 2021 hay formación y material divulgativo y los planes municipales no se han hecho por no ser obligatorios

  • Consejos ante un terremoto -

Un terremoto de magnitud 3,6 ha sacudido este viernes, a las 10.49 horas, buena parte de la Cuenca de Pamplona sin causar daños personales ni materiales. El episodio ha reabierto el debate sobre la preparación de Navarra ante el riesgo sísmico, seis años después del enjambre de Lizoáin. Como punto a favor, los centros educativos navarros han empezado este curso a implantar medidas de prevención en materia de protección civil de todo tipo, no solo relacionadas con los terremotos.

El Instituto Geográfico Nacional ha situado el epicentro en el término de Aranguren, aunque en un primer momento lo ubicó cerca de Burlada, con una profundidad revisada de tres kilómetros. La magnitud se ha fijado en 3,6, si bien algunas fuentes la sitúan en 3,5 tras la revisión. El temblor se ha sentido en Pamplona, Orkoien, Ansoáin, Berriozar, Burlada, Huarte, Mutilva, Noáin, Sarriguren, Villava, Arre, Barañáin, Cordovilla, Esquíroz, Gorraiz, Zizur Mayor y otras localidades de la comarca.

Las mayores intensidades, de grado III-IV, se han registrado en Pamplona y Orkoien. Numerosos vecinos han descrito un fuerte ruido y el temblor de los cristales, aunque SOS Navarra ha confirmado que no constaban daños. Ese mismo viernes se había registrado además un primer sismo de magnitud 2,7 con epicentro en el Valle de Egüés.

Un plan vigente desde 2011

Navarra dispone del Plan Especial de Protección Civil ante el Riesgo Sísmico, conocido como SISNA, que el Gobierno foral aprobó el 28 de marzo de 2011, con un gobierno de UPN. El plan persigue la intervención eficaz y coordinada de los recursos y medios disponibles para limitar las consecuencias de los posibles terremotos sobre las personas, los bienes y el medioambiente. Fue revisado en diciembre de 2020, ya con el actual gobierno de Chivite para adaptarlo, entre otros aspectos, a la normativa de 2019 sobre personas vulnerables, y sigue figurando como instrumento vigente en el portal de Gobierno Abierto.

El enjambre de Lizoáin comenzó el 19 de agosto de 2020 en la zona de Lizoáin-Arriasgoiti y Egüés-Esteribar, al noreste de Pamplona. En poco más de un año se contabilizaron 883 temblores, con dos episodios especialmente notorios de 4,5 y 4,4 grados entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre de 2020. En aquel momento, el entonces consejero de Presidencia, Igualdad, Función Pública e Interior, Javier Remírez, defendió que el plan era "totalmente actual" y anunció un paquete de medidas de formación y divulgación.

Formación y divulgación desde 2021

Coincidiendo con el enjambre sísmico, el Gobierno de Navarra, a través de la Dirección General de Interior, impulsó en 2021 una serie de acciones formativas y divulgativas dirigidas a profesionales y a la ciudadanía. Su objetivo era ampliar y generar conocimientos sobre el SISNA y sobre cómo actuar en caso de terremoto.

Entre las acciones formativas destacó la organización de jornadas dirigidas al personal de bomberos que interviene en los terremotos. En ellas se trabajaron los contenidos del plan, como los estudios, los grados de intensidad sísmica y el análisis del riesgo, y sus actuaciones, que incluyen las campañas de información a la población, la autoprotección, la formación de los técnicos, la divulgación sobre el origen de los terremotos y la forma de medirlos, el análisis del operativo y la toma de decisiones, y la organización de simulacros.

Se creó además una plataforma online para seguir ampliando la formación sobre los terremotos, el riesgo sísmico en la Comunidad Foral y la estructura, la organización y la operatividad del plan. Tienen acceso a ella los servicios y agentes que intervienen en los seísmos, los profesionales de los ámbitos educativo y sanitario, las entidades locales y las agrupaciones de referencia en las distintas zonas, entre otros colectivos.

 

  • Triptico con consejos a la ciudadanía 

Material para la ciudadanía

Para informar a la población sobre cómo actuar antes, durante y después de un seísmo, el Departamento elaboró un tríptico y carteles, con los que también se buscaba lograr un mayor grado de autoprotección y disminuir la vulnerabilidad ante el riesgo sísmico. Estaba previsto distribuir este material en ayuntamientos, centros escolares y centros de salud, entre otros servicios, de diferentes localidades navarras, y ampliarlo a más localidades a medio y largo plazo.

Antes de un terremoto, las recomendaciones pasan por redactar un plan familiar que incluya a todos los miembros del hogar e indique cómo actuar, retirar los objetos pesados colocados en lugares altos, identificar las posibles zonas de riesgo, revisar y sujetar bien chimeneas, aleros, cubiertas de terraza y maceteros de balcón, asegurar que las lámparas están bien ancladas al techo, localizar las salidas más rápidas y tener el 112 localizado en el móvil.

Durante el temblor, si se está en el interior de una vivienda, hay que buscar un lugar protegido, como los marcos de las puertas, junto a un pilar o bajo una mesa sólida o una cama, alejarse de ventanas, lámparas y cristaleras y no utilizar ascensores ni escaleras. Si el terremoto sorprende en el exterior, no se debe entrar en ningún edificio. Quien conduzca no debe salir del vehículo y conviene que encienda las luces de emergencia y aparque lejos de puentes.

Después, se debe comprobar si hay personas heridas y protegerlas, evitar tocar o pisar cables desprendidos, no usar mecheros ni cerillas, abandonar el edificio por las escaleras y no volver a entrar en ningún inmueble. También hay que apagar las luces y cerrar el gas y la llave general del agua. Quien quede atrapado debe protegerse la boca y la nariz para evitar respirar polvo y golpear con algún objeto para indicar su situación.

Los colegios, un paso más en prevención

En esta línea, los centros educativos navarros han empezado este curso a implantar medidas de prevención en materia de protección civil de todo tipo, que van más allá del riesgo sísmico y acercan la cultura preventiva a la edad escolar.

 

  • Qué hacer si hay un terremoto

Planes municipales, no obligatorios

Los planes de ámbito municipal no se han elaborado porque la normativa no obliga a los ayuntamientos a disponer de ellos. Esa circunstancia explica que no exista por ahora un desarrollo local del SISNA, aunque la respuesta inicial ante una emergencia sísmica depende en buena medida de los consistorios: evaluación de daños, evacuación, atención a personas vulnerables, cortes de vía y coordinación con Bomberos, Policía Foral, SOS Navarra y los servicios sanitarios.

Una sismicidad moderada pero recurrente

Los expertos coinciden en que la zona presenta una sismicidad moderada y que episodios como el de este viernes son coherentes con la actividad geológica de la comarca. El geólogo Antonio Aretxabala ha recordado en declaraciones a diversos medios, que Navarra ha registrado 44 terremotos en esta zona durante 2026, 14 de ellos percibidos por la población, y ha advertido de que la actividad puede continuar.

Un terremoto de magnitud 3,6 ha sacudido este viernes, a las 10.49 horas, buena parte de la Cuenca de Pamplona sin causar daños personales ni materiales. El episodio ha reabierto el debate sobre la preparación de Navarra ante el riesgo sísmico, seis años después del enjambre de Lizoáin. Como punto a favor, los centros educativos navarros han empezado este curso a implantar medidas de prevención en materia de protección civil de todo tipo, no solo relacionadas con los terremotos.

El Instituto Geográfico Nacional ha situado el epicentro en el término de Aranguren, aunque en un primer momento lo ubicó cerca de Burlada, con una profundidad revisada de tres kilómetros. La magnitud se ha fijado en 3,6, si bien algunas fuentes la sitúan en 3,5 tras la revisión. El temblor se ha sentido en Pamplona, Orkoien, Ansoáin, Berriozar, Burlada, Huarte, Mutilva, Noáin, Sarriguren, Villava, Arre, Barañáin, Cordovilla, Esquíroz, Gorraiz, Zizur Mayor y otras localidades de la comarca.

Las mayores intensidades, de grado III-IV, se han registrado en Pamplona y Orkoien. Numerosos vecinos han descrito un fuerte ruido y el temblor de los cristales, aunque SOS Navarra ha confirmado que no constaban daños. Ese mismo viernes se había registrado además un primer sismo de magnitud 2,7 con epicentro en el Valle de Egüés.

Un plan vigente desde 2011

Navarra dispone del Plan Especial de Protección Civil ante el Riesgo Sísmico, conocido como SISNA, que el Gobierno foral aprobó el 28 de marzo de 2011, con un gobierno de UPN. El plan persigue la intervención eficaz y coordinada de los recursos y medios disponibles para limitar las consecuencias de los posibles terremotos sobre las personas, los bienes y el medioambiente. Fue revisado en diciembre de 2020, ya con el actual gobierno de Chivite para adaptarlo, entre otros aspectos, a la normativa de 2019 sobre personas vulnerables, y sigue figurando como instrumento vigente en el portal de Gobierno Abierto.

El enjambre de Lizoáin comenzó el 19 de agosto de 2020 en la zona de Lizoáin-Arriasgoiti y Egüés-Esteribar, al noreste de Pamplona. En poco más de un año se contabilizaron 883 temblores, con dos episodios especialmente notorios de 4,5 y 4,4 grados entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre de 2020. En aquel momento, el entonces consejero de Presidencia, Igualdad, Función Pública e Interior, Javier Remírez, defendió que el plan era "totalmente actual" y anunció un paquete de medidas de formación y divulgación.

Formación y divulgación desde 2021

Coincidiendo con el enjambre sísmico, el Gobierno de Navarra, a través de la Dirección General de Interior, impulsó en 2021 una serie de acciones formativas y divulgativas dirigidas a profesionales y a la ciudadanía. Su objetivo era ampliar y generar conocimientos sobre el SISNA y sobre cómo actuar en caso de terremoto.

Entre las acciones formativas destacó la organización de jornadas dirigidas al personal de bomberos que interviene en los terremotos. En ellas se trabajaron los contenidos del plan, como los estudios, los grados de intensidad sísmica y el análisis del riesgo, y sus actuaciones, que incluyen las campañas de información a la población, la autoprotección, la formación de los técnicos, la divulgación sobre el origen de los terremotos y la forma de medirlos, el análisis del operativo y la toma de decisiones, y la organización de simulacros.

Se creó además una plataforma online para seguir ampliando la formación sobre los terremotos, el riesgo sísmico en la Comunidad Foral y la estructura, la organización y la operatividad del plan. Tienen acceso a ella los servicios y agentes que intervienen en los seísmos, los profesionales de los ámbitos educativo y sanitario, las entidades locales y las agrupaciones de referencia en las distintas zonas, entre otros colectivos.

 

  • Triptico con consejos a la ciudadanía 

Material para la ciudadanía

Para informar a la población sobre cómo actuar antes, durante y después de un seísmo, el Departamento elaboró un tríptico y carteles, con los que también se buscaba lograr un mayor grado de autoprotección y disminuir la vulnerabilidad ante el riesgo sísmico. Estaba previsto distribuir este material en ayuntamientos, centros escolares y centros de salud, entre otros servicios, de diferentes localidades navarras, y ampliarlo a más localidades a medio y largo plazo.

Antes de un terremoto, las recomendaciones pasan por redactar un plan familiar que incluya a todos los miembros del hogar e indique cómo actuar, retirar los objetos pesados colocados en lugares altos, identificar las posibles zonas de riesgo, revisar y sujetar bien chimeneas, aleros, cubiertas de terraza y maceteros de balcón, asegurar que las lámparas están bien ancladas al techo, localizar las salidas más rápidas y tener el 112 localizado en el móvil.

Durante el temblor, si se está en el interior de una vivienda, hay que buscar un lugar protegido, como los marcos de las puertas, junto a un pilar o bajo una mesa sólida o una cama, alejarse de ventanas, lámparas y cristaleras y no utilizar ascensores ni escaleras. Si el terremoto sorprende en el exterior, no se debe entrar en ningún edificio. Quien conduzca no debe salir del vehículo y conviene que encienda las luces de emergencia y aparque lejos de puentes.

Después, se debe comprobar si hay personas heridas y protegerlas, evitar tocar o pisar cables desprendidos, no usar mecheros ni cerillas, abandonar el edificio por las escaleras y no volver a entrar en ningún inmueble. También hay que apagar las luces y cerrar el gas y la llave general del agua. Quien quede atrapado debe protegerse la boca y la nariz para evitar respirar polvo y golpear con algún objeto para indicar su situación.

Los colegios, un paso más en prevención

En esta línea, los centros educativos navarros han empezado este curso a implantar medidas de prevención en materia de protección civil de todo tipo, que van más allá del riesgo sísmico y acercan la cultura preventiva a la edad escolar.

 

  • Qué hacer si hay un terremoto

Planes municipales, no obligatorios

Los planes de ámbito municipal no se han elaborado porque la normativa no obliga a los ayuntamientos a disponer de ellos. Esa circunstancia explica que no exista por ahora un desarrollo local del SISNA, aunque la respuesta inicial ante una emergencia sísmica depende en buena medida de los consistorios: evaluación de daños, evacuación, atención a personas vulnerables, cortes de vía y coordinación con Bomberos, Policía Foral, SOS Navarra y los servicios sanitarios.

Una sismicidad moderada pero recurrente

Los expertos coinciden en que la zona presenta una sismicidad moderada y que episodios como el de este viernes son coherentes con la actividad geológica de la comarca. El geólogo Antonio Aretxabala ha recordado en declaraciones a diversos medios, que Navarra ha registrado 44 terremotos en esta zona durante 2026, 14 de ellos percibidos por la población, y ha advertido de que la actividad puede continuar.