El Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra trabaja para evitar que el nematodo de la madera del pino (Bursaphelenchus xylophilus) cruce la frontera con Francia y llegue a los pinares navarros. Se trata de un gusano microscópico, inofensivo para las personas pero letal para las coníferas, que destruye los árboles enfermos en un periodo de 30 a 90 días desde la aparición de los primeros síntomas.
El parásito está oficialmente presente en Francia desde hace un año y se extiende entre las masas de coníferas desde Pau hacia la frontera, por las Landas. Desde noviembre de 2025, el país vecino tiene alguna zona formalmente declarada como afectada y sometida a cuarentena, lo que se conoce como zona demarcada. En Portugal, donde entró en 1999, la demarcación afecta hoy a todo el país. Para la Unión Europea, el nematodo es una plaga de cuarentena prioritaria.
Un vector humano que acelera el contagio
El nematodo llega a los árboles a través de un coleóptero del género Monochamus, que traslada las larvas entre ejemplares y facilita su entrada en el tronco. Como este escarabajo solo realiza vuelos de corto recorrido, el principal acelerante del contagio es el tráfico de mercancías: el traslado de madera infectada, pero también de otros productos transportados en palés de madera, que pueden estar afectados. Cuanto mayor es el intercambio comercial entre una zona demarcada y una zona limpia, más probabilidades hay de contagio, y el calor y la sequedad potencian la epidemia.
Navarra cuenta con más de 126.000 hectáreas de masas arboladas de coníferas, entre pino silvestre, pino laricio y pino alepo, además de ejemplares de otras especies con menor presencia. A ellas se suman otras 38.300 hectáreas en las que hay mezcla de coníferas y frondosas.
Controles en carretera y vigilancia en el monte
Según ha explicado el departamento, la única forma de combatir el nematodo es la prevención. La madera infectada puede tratarse con calor, siempre sin sacarla de la zona demarcada, algo que exige empresas especializadas y encarece enormemente los costes. El termotratamiento se acredita en el pasaporte fitosanitario de la carga o, en el caso de palés y similares, mediante un sello de garantía.
La Policía Foral y el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) se encargan de controlar los transportes por carretera. Las cargas de madera deben llevar el pasaporte fitosanitario con su procedencia y, si proceden de una zona demarcada, acreditar que se ha realizado el termotratamiento sobre el terreno. Si en los controles se detecta un incumplimiento, la carga podría acabar destruida o regresar de inmediato a su origen.
En el monte, el personal técnico forestal del departamento, su empresa de gestión ambiental Orekan y Basozainak / Guarderío de Medio Ambiente supervisan las masas de coníferas y las parcelas testigo de la red Fitosanitaria de Navarra, además de inspeccionar las industrias forestales. La Comunidad Foral dispone de un protocolo de sanidad forestal y de un dispositivo específico de prevención.
Los paseantes y excursionistas también pueden colaborar: Medio Ambiente pide no trasladar madera de conífera de un lugar a otro y revisar el equipo de paseo para no portar inadvertidamente un escarabajo vector.
La «seca del pino»
La enfermedad provoca la llamada «seca del pino», el marchitamiento súbito de los pinares, con una importante pérdida de biodiversidad y daños económicos, ya que la presencia del parásito conlleva fuertes restricciones al comercio de madera y material de embalaje.
El nematodo, cuyo nombre procede del griego nema (hilo), se alimenta de los hongos de la madera de la conífera debilitada o de las células vivas del árbol sano. Entra en los canales resiníferos y los anula, lo que causa la muerte del ejemplar de forma muy rápida. El ciclo arranca en primavera, cuando el nematodo despierta de su hibernación en la madera donde eclosionan los huevos del coleóptero. Las larvas entran en el tracto respiratorio de los escarabajos inmaduros y estos, al alimentarse de los brotes jóvenes, producen las heridas por las que accede el parásito. Normalmente, el escarabajo deja de volar en octubre y el proceso se aletarga hasta la primavera siguiente.
Los síntomas visibles, como la menor presencia de resina, el amarilleamiento de las hojas del tercio superior de la copa que luego se extiende al resto del árbol o las manchas azules o grises en la madera, no son específicos de la infección. Pueden hacer sospechar de ella, pero solo el laboratorio puede certificarla.
La plaga más dañina para los pinares
Se considera la enfermedad más dañina de los pinares a escala mundial. Según los estudios, procede de Norteamérica y ya está instalada en Japón, Corea, China y Taiwán. Llegó a España desde Portugal y, desde 2008, se ha detectado en localidades gallegas, extremeñas y de Castilla y León cercanas a la frontera lusa, donde sigue habiendo focos activos. En noviembre del año pasado se localizó oficialmente la infestación en Francia.
El Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra trabaja para evitar que el nematodo de la madera del pino (Bursaphelenchus xylophilus) cruce la frontera con Francia y llegue a los pinares navarros. Se trata de un gusano microscópico, inofensivo para las personas pero letal para las coníferas, que destruye los árboles enfermos en un periodo de 30 a 90 días desde la aparición de los primeros síntomas.
El parásito está oficialmente presente en Francia desde hace un año y se extiende entre las masas de coníferas desde Pau hacia la frontera, por las Landas. Desde noviembre de 2025, el país vecino tiene alguna zona formalmente declarada como afectada y sometida a cuarentena, lo que se conoce como zona demarcada. En Portugal, donde entró en 1999, la demarcación afecta hoy a todo el país. Para la Unión Europea, el nematodo es una plaga de cuarentena prioritaria.
Un vector humano que acelera el contagio
El nematodo llega a los árboles a través de un coleóptero del género Monochamus, que traslada las larvas entre ejemplares y facilita su entrada en el tronco. Como este escarabajo solo realiza vuelos de corto recorrido, el principal acelerante del contagio es el tráfico de mercancías: el traslado de madera infectada, pero también de otros productos transportados en palés de madera, que pueden estar afectados. Cuanto mayor es el intercambio comercial entre una zona demarcada y una zona limpia, más probabilidades hay de contagio, y el calor y la sequedad potencian la epidemia.
Navarra cuenta con más de 126.000 hectáreas de masas arboladas de coníferas, entre pino silvestre, pino laricio y pino alepo, además de ejemplares de otras especies con menor presencia. A ellas se suman otras 38.300 hectáreas en las que hay mezcla de coníferas y frondosas.
Controles en carretera y vigilancia en el monte
Según ha explicado el departamento, la única forma de combatir el nematodo es la prevención. La madera infectada puede tratarse con calor, siempre sin sacarla de la zona demarcada, algo que exige empresas especializadas y encarece enormemente los costes. El termotratamiento se acredita en el pasaporte fitosanitario de la carga o, en el caso de palés y similares, mediante un sello de garantía.
La Policía Foral y el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) se encargan de controlar los transportes por carretera. Las cargas de madera deben llevar el pasaporte fitosanitario con su procedencia y, si proceden de una zona demarcada, acreditar que se ha realizado el termotratamiento sobre el terreno. Si en los controles se detecta un incumplimiento, la carga podría acabar destruida o regresar de inmediato a su origen.
En el monte, el personal técnico forestal del departamento, su empresa de gestión ambiental Orekan y Basozainak / Guarderío de Medio Ambiente supervisan las masas de coníferas y las parcelas testigo de la red Fitosanitaria de Navarra, además de inspeccionar las industrias forestales. La Comunidad Foral dispone de un protocolo de sanidad forestal y de un dispositivo específico de prevención.
Los paseantes y excursionistas también pueden colaborar: Medio Ambiente pide no trasladar madera de conífera de un lugar a otro y revisar el equipo de paseo para no portar inadvertidamente un escarabajo vector.
La «seca del pino»
La enfermedad provoca la llamada «seca del pino», el marchitamiento súbito de los pinares, con una importante pérdida de biodiversidad y daños económicos, ya que la presencia del parásito conlleva fuertes restricciones al comercio de madera y material de embalaje.
El nematodo, cuyo nombre procede del griego nema (hilo), se alimenta de los hongos de la madera de la conífera debilitada o de las células vivas del árbol sano. Entra en los canales resiníferos y los anula, lo que causa la muerte del ejemplar de forma muy rápida. El ciclo arranca en primavera, cuando el nematodo despierta de su hibernación en la madera donde eclosionan los huevos del coleóptero. Las larvas entran en el tracto respiratorio de los escarabajos inmaduros y estos, al alimentarse de los brotes jóvenes, producen las heridas por las que accede el parásito. Normalmente, el escarabajo deja de volar en octubre y el proceso se aletarga hasta la primavera siguiente.
Los síntomas visibles, como la menor presencia de resina, el amarilleamiento de las hojas del tercio superior de la copa que luego se extiende al resto del árbol o las manchas azules o grises en la madera, no son específicos de la infección. Pueden hacer sospechar de ella, pero solo el laboratorio puede certificarla.
La plaga más dañina para los pinares
Se considera la enfermedad más dañina de los pinares a escala mundial. Según los estudios, procede de Norteamérica y ya está instalada en Japón, Corea, China y Taiwán. Llegó a España desde Portugal y, desde 2008, se ha detectado en localidades gallegas, extremeñas y de Castilla y León cercanas a la frontera lusa, donde sigue habiendo focos activos. En noviembre del año pasado se localizó oficialmente la infestación en Francia.