El consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, José Mª Aierdi, y la consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco, Amaia Barredo, se reunieron este martes en la sede de la Comisión Europea con el equipo del comisario de Agricultura, Christophe Hansen, para exponerle los posicionamientos de ambas comunidades ante las negociaciones, recién abiertas, sobre la Política Agraria Común (PAC) del periodo 2028-2034.
Aierdi y Barredo acudieron acompañados del director general de Agricultura y Ganadería de Navarra, Ignacio Gil, y del viceconsejero de Alimentación y Desarrollo Rural del Gobierno Vasco, Raúl Pérez Iratxeta. Fueron recibidos por Antonella Rossetti y Marta Caruda, miembros del gabinete del comisario luxemburgués.
Tres prioridades compartidas
Los representantes de ambos gobiernos defendieron tres cuestiones básicas: que la PAC priorice "un modelo de agricultura familiar y las rentas de los y las agricultoras profesionales frente a los llamados derechos históricos"; que fomente estrategias de desarrollo local y dinamización del mundo rural frente a la despoblación; y que otorgue "un mayor papel a las comunidades o regiones en el diseño y gestión de las políticas agrarias y de desarrollo rural de la UE frente a modelos centralizados".
Navarra y Euskadi apuestan por una PAC que oriente sus apoyos hacia quienes ejercen realmente la actividad agraria, refuerce el poder del sector productor en la cadena alimentaria, impulse el relevo generacional y haga más atractivo el sector primario para los jóvenes. También reclaman potenciar los modelos productivos agroambientales y contribuir a modernizar el sector y hacerlo más resiliente.
En el plano sectorial, subrayaron como estratégicos el fortalecimiento de la alianza entre productores e industria agroalimentaria local, la modernización de los regadíos ante la escasez de agua y una mayor intensificación del apoyo a la ganadería extensiva.
Rechazo al recorte del 20%
Como posicionamiento inicial, ambos titulares expresaron su "inquietud y oposición" a la propuesta de la Comisión de deducir en torno a un 20% los fondos que el Marco Financiero Plurianual dedicará a la PAC y a los pagos directos. Una merma que, a su juicio, "no guarda coherencia alguna" con la "Visión para la Agricultura y la Alimentación" que el propio Hansen presentó en febrero de 2025 como hoja de ruta del modelo europeo de producción sostenible.
Aierdi y Barredo advirtieron de que, en un contexto de crisis geopolíticas, con fuertes incrementos de los costes de producción y un impacto creciente del cambio climático, reducir el presupuesto de la PAC "pondría en riesgo la soberanía alimentaria europea frente a terceros países".
Un modelo regionalizado
En materia de gobernanza, los equipos de ambos gobiernos pidieron que la política agraria europea evolucione hacia un modelo "regionalizado, sencillo y flexible en su aplicación territorial", frente a un enfoque centralizado. Sostienen que una PAC "formulada y gestionada con y desde las regiones" responde mejor a la diversidad de la UE y mejora la eficacia de las políticas.
Ambas comunidades coincidieron en reivindicar las competencias de las regiones, en particular en el diseño de los planes de desarrollo rural y en la gestión de los fondos destinados a la dinamización territorial.
El consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, José Mª Aierdi, y la consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco, Amaia Barredo, se reunieron este martes en la sede de la Comisión Europea con el equipo del comisario de Agricultura, Christophe Hansen, para exponerle los posicionamientos de ambas comunidades ante las negociaciones, recién abiertas, sobre la Política Agraria Común (PAC) del periodo 2028-2034.
Aierdi y Barredo acudieron acompañados del director general de Agricultura y Ganadería de Navarra, Ignacio Gil, y del viceconsejero de Alimentación y Desarrollo Rural del Gobierno Vasco, Raúl Pérez Iratxeta. Fueron recibidos por Antonella Rossetti y Marta Caruda, miembros del gabinete del comisario luxemburgués.
Tres prioridades compartidas
Los representantes de ambos gobiernos defendieron tres cuestiones básicas: que la PAC priorice "un modelo de agricultura familiar y las rentas de los y las agricultoras profesionales frente a los llamados derechos históricos"; que fomente estrategias de desarrollo local y dinamización del mundo rural frente a la despoblación; y que otorgue "un mayor papel a las comunidades o regiones en el diseño y gestión de las políticas agrarias y de desarrollo rural de la UE frente a modelos centralizados".
Navarra y Euskadi apuestan por una PAC que oriente sus apoyos hacia quienes ejercen realmente la actividad agraria, refuerce el poder del sector productor en la cadena alimentaria, impulse el relevo generacional y haga más atractivo el sector primario para los jóvenes. También reclaman potenciar los modelos productivos agroambientales y contribuir a modernizar el sector y hacerlo más resiliente.
En el plano sectorial, subrayaron como estratégicos el fortalecimiento de la alianza entre productores e industria agroalimentaria local, la modernización de los regadíos ante la escasez de agua y una mayor intensificación del apoyo a la ganadería extensiva.
Rechazo al recorte del 20%
Como posicionamiento inicial, ambos titulares expresaron su "inquietud y oposición" a la propuesta de la Comisión de deducir en torno a un 20% los fondos que el Marco Financiero Plurianual dedicará a la PAC y a los pagos directos. Una merma que, a su juicio, "no guarda coherencia alguna" con la "Visión para la Agricultura y la Alimentación" que el propio Hansen presentó en febrero de 2025 como hoja de ruta del modelo europeo de producción sostenible.
Aierdi y Barredo advirtieron de que, en un contexto de crisis geopolíticas, con fuertes incrementos de los costes de producción y un impacto creciente del cambio climático, reducir el presupuesto de la PAC "pondría en riesgo la soberanía alimentaria europea frente a terceros países".
Un modelo regionalizado
En materia de gobernanza, los equipos de ambos gobiernos pidieron que la política agraria europea evolucione hacia un modelo "regionalizado, sencillo y flexible en su aplicación territorial", frente a un enfoque centralizado. Sostienen que una PAC "formulada y gestionada con y desde las regiones" responde mejor a la diversidad de la UE y mejora la eficacia de las políticas.
Ambas comunidades coincidieron en reivindicar las competencias de las regiones, en particular en el diseño de los planes de desarrollo rural y en la gestión de los fondos destinados a la dinamización territorial.