Hay oficios que no se aprenden únicamente delante de un libro. Se llevan viendo desde pequeño, se escuchan en casa, se aprenden mirando unas manos trabajar y, con el paso de los años, terminan formando parte de la propia vida. Es el caso de Alejandra, responsable de Puntadas Perfectas, un nuevo establecimiento de arreglos y trabajos de costura situado en el barrio de Iturrama de Pamplona.
La historia de Puntadas Perfectas apenas acaba de comenzar. El negocio abrió sus puertas después de San Fermín y sus primeros meses han sido, como ocurre con tantos pequeños comercios, una mezcla de ilusión, trabajo, aprendizaje y crecimiento progresivo. Pero detrás de este nuevo proyecto hay una historia mucho más larga: la de una familia vinculada al mundo de la costura desde hace décadas.
Alejandra tiene 30 años y llegó a España en 2023, después de haber vivido anteriormente en Ecuador, país del que procede, y de haber crecido en una familia que ya tenía una relación muy estrecha con el mundo textil.
Una pasión aprendida desde niña
Sus padres emigraron a Venezuela en el año 2000 y allí comenzaron a trabajar en el ámbito de la costura. Una máquina industrial formó parte de aquella etapa y, de alguna manera, también de la infancia de Alejandra.
Entre telas, arreglos, confecciones y trabajos realizados por encargo fue conociendo un oficio que terminaría acompañándola durante toda su vida.
Después, la familia regresó a Ecuador y allí Alejandra continuó estudiando mientras mantenía ese vínculo con la costura. Aprendió a arreglar, confeccionar y crear prendas y fue adquiriendo una experiencia que hoy aplica en su propio negocio.
«Lo hago porque ya lo vengo conociendo desde que soy niña», explica.
Su llegada a España también forma parte de ese recorrido personal. Su marido, Ronal, había llegado unos años antes y, posteriormente, Alejandra se trasladó a España en 2023. Ahora, poco más de tres años después de aquel cambio de país, ha dado un paso más: poner en marcha su propio establecimiento junto a su marido.
Una decisión que no está exenta de valentía, especialmente cuando se trata de abrir un negocio desde cero.
Pero hay algo que para Alejandra resulta fundamental: la pasión por aquello que hace. Porque emprender, explica, requiere seguir adelante incluso cuando las cosas no son sencillas.
Los primeros meses de Puntadas Perfectas
El local comenzó a prepararse durante el verano y contó con un periodo inicial de gracia que permitió ponerlo a punto antes de abrir. Los primeros días fueron tranquilos, algo que Alejandra esperaba teniendo en cuenta las fechas.
Después de San Fermín, Pamplona todavía estaba en plena época estival y buena parte de los vecinos se encontraba fuera.
«La primera semana no llegó nadie», recuerda con naturalidad.
Pero el escenario empezó a cambiar cuando el establecimiento amplió su horario y comenzó a funcionar durante todo el día. Primero llegó una persona, después otra y, poco a poco, el boca a boca empezó a hacer su trabajo.
Septiembre supuso un nuevo impulso y, desde entonces, Puntadas Perfectas ha ido construyendo su propia clientela en el barrio.
Es también una muestra de algo que Alejandra conoce bien: un pequeño comercio necesita tiempo para hacerse un hueco y generar confianza.
Y precisamente la confianza es una parte esencial de un negocio dedicado a trabajar con prendas que, en muchas ocasiones, tienen un valor que va mucho más allá de su precio.
Desde un bajo hasta una prenda que vuelve a quedar como nueva
El abanico de trabajos que ofrece Puntadas Perfectas es amplio. Desde los arreglos más sencillos hasta modificaciones que requieren más trabajo.
Cambios de cremalleras, bajos, estrechar o ensanchar prendas, modificaciones de vestidos, zurcidos y diferentes trabajos de confección forman parte del día a día del establecimiento.
Porque no todas las prendas necesitan ser sustituidas cuando aparece un problema.
A veces basta con una cremallera nueva. O con modificar una medida. O con reparar una pequeña rotura para que esa ropa pueda seguir formando parte del armario durante mucho más tiempo.
Y ahí aparece también una cuestión que Alejandra observa desde su trabajo: el valor sentimental de una prenda no siempre tiene relación con su precio.
Hay clientes, especialmente entre las personas mayores, que llegan con una pieza de ropa que quizá tiene un pequeño agujero o necesita un arreglo sencillo, pero que para ellos tiene un significado especial.
Puede ser una prenda que llevan muchos años utilizando, un regalo, una pieza relacionada con un recuerdo familiar o simplemente una ropa a la que tienen cariño.
«No es el valor de la prenda, sino el cariño», resume Alejandra.
En un momento en el que la ropa puede adquirirse con facilidad y a precios muy bajos, recuperar una prenda también puede ser una manera de conservar aquello que todavía tiene una historia detrás.
Puntadas Perfectas incorpora ahora el bordado personalizado
A los arreglos se suma ahora una nueva línea de trabajo que puede abrir muchas posibilidades para Puntadas Perfectas: el bordado personalizado.
La nueva máquina permite trasladar diseños a diferentes tipos de prendas y soportes. Camisetas, gorras, pantalones, toallas y otras piezas pueden incorporar nombres, logotipos, dibujos o diseños personalizados, siempre en función de las posibilidades técnicas del bordado.
El proceso tiene una parte artesanal, pero también otra tecnológica.
El cliente puede aportar su diseño y Ronal se encarga de prepararlo mediante el programa específico, adaptándolo para que pueda ser interpretado correctamente por la máquina. Después llega el momento de llevar ese diseño del ordenador al tejido.
Es un trabajo de precisión en el que hay que tener en cuenta el tamaño, la posición, los colores y el tipo de material sobre el que se va a bordar.
Antes de realizar un trabajo definitivo, Alejandra prepara muestras para comprobar el resultado.
Un servicio también pensado para empresas, colegios y colectivos
El bordado abre además una nueva puerta para el negocio.
Ya han comenzado a interesarse por este servicio algunas empresas que necesitan personalizar sus uniformes, así como personas que buscan soluciones para prendas de trabajo o ropa de diferentes colectivos.
También puede resultar útil para colegios, especialmente a la hora de identificar prendas infantiles, o para cualquier persona que quiera personalizar una pieza.
Nombres, logotipos, imágenes o diferentes diseños pueden convertirse en bordados, siempre dependiendo de las características de la prenda y de las posibilidades que permita el trabajo.
También existe la posibilidad de realizar parches personalizados, una solución que puede servir tanto para personalizar una prenda como para cubrir determinados desperfectos.
Es un terreno en el que Alejandra y Ronal ya tenían experiencia. El conocimiento del bordado también forma parte de su entorno familiar y ahora se incorpora a este nuevo proyecto empresarial.
Así, Puntadas Perfectas amplía poco a poco su actividad y pasa de ser únicamente un lugar al que acudir para arreglar una prenda a convertirse también en un espacio donde personalizar, transformar y dar una nueva vida a los tejidos.
Un negocio que quiere crecer puntada a puntada
Puntadas Perfectas acaba de comenzar su historia en Iturrama. Lo hace desde un oficio tradicional, pero incorporando herramientas y servicios que permiten adaptarlo a las necesidades actuales.
Alejandra sabe que todavía queda mucho camino por recorrer. Su proyecto está en una fase inicial, construyendo poco a poco una relación con los vecinos y dando a conocer todo aquello que puede ofrecer.
Pero quizá esa sea precisamente la esencia de los pequeños negocios: crecer sin perder la cercanía, conocer a quienes entran por la puerta y entender que detrás de cada prenda puede haber una necesidad, un recuerdo o una historia diferente.
En Puntadas Perfectas caben desde un sencillo bajo hasta la reparación de una prenda especial. Desde una cremallera hasta el bordado de un nombre. Desde una pequeña modificación hasta la personalización de un uniforme empresarial.
Y detrás de cada puntada está Alejandra, una joven que aprendió el oficio desde niña y que ahora ha decidido convertir aquella experiencia familiar en su propio camino.
Una historia que, como las buenas prendas, acaba de empezar a confeccionarse.
Datos de contacto
Puntadas Perfectas
Ubicación: C/Alfonso el Batallador,16
Horario: de 9:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas
Instagram:@puntadasperfectaspamplona
Servicios: arreglos de ropa, cambios de cremalleras, bajos, modificaciones, estrechar y ensanchar prendas, zurcidos, confección y bordado personalizado.




