Navarra renovará el decreto de habitabilidad de 2004 para facilitar más viviendas sin rebajar la calidad

El Gobierno foral ha enviado el proyecto al Consejo de Navarra e introduce criterios de eficiencia energética, perspectiva de género y un régimen específico para viviendas rurales

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  • Una vivienda -

El Gobierno de Navarra ha acordado este jueves tomar en consideración el proyecto de Decreto Foral que regula las condiciones mínimas de habitabilidad de las viviendas en la Comunidad Foral, para que el Consejo de Navarra emita su dictamen. Es el último trámite antes de la aprobación definitiva de la norma, que sustituirá al Decreto Foral 142/2004, de 22 de marzo.

La vicepresidenta tercera y consejera de Vivienda, Juventud y Políticas Migratorias, Begoña Alfaro, ha explicado en rueda de prensa que el marco vigente, con más de 22 años de recorrido, necesita adaptarse a los cambios legales, técnicos, sociales y urbanísticos de las dos últimas décadas.

El decreto fija las condiciones mínimas que debe reunir cualquier vivienda de Navarra para ser ocupada como alojamiento habitual. También regula los procedimientos de inspección y control de la construcción, reforma, rehabilitación y uso de las viviendas, así como los de solicitud, concesión, control y renovación de la cédula de habitabilidad. Estas condiciones serán mínimas y obligatorias, tanto para las viviendas nuevas como para las ya construidas, una vez entre en vigor la norma.

Equilibrio entre calidad y nueva oferta

Según Alfaro, la actualización busca equilibrar dos objetivos. Por un lado, garantizar que toda vivienda cumpla condiciones adecuadas de bienestar, seguridad y salud. Por otro, facilitar que se incorporen nuevas viviendas al parque residencial, eliminando obstáculos innecesarios que han frenado la regeneración urbana o la transformación de espacios existentes en vivienda, siempre sin renunciar a los estándares esenciales de calidad.

El Ejecutivo foral reconoce que la normativa actual ha contribuido a mantener un alto nivel de calidad en el parque residencial navarro. Sin embargo, sostiene que en los últimos años la aplicación de algunas exigencias ha dificultado en ciertos casos la creación de viviendas sin aportar mejoras relevantes de habitabilidad, lo que ha complicado movilizar el parque edificado y aprovechar el suelo ya urbanizado. Con una oferta de vivienda insuficiente en el mercado, el Gobierno considera necesario revisar los requisitos que puedan ser barreras innecesarias para rehabilitar inmuebles y sumar nuevas viviendas.

Novedades: eficiencia energética, género y mundo rural

El texto incorpora por primera vez exigencias de eficiencia energética y criterios de perspectiva de género en el diseño de edificios y viviendas, aspectos que el Gobierno considera indispensables.

Como novedad, el decreto establece un régimen específico para las viviendas tradicionales y del ámbito rural, con requisitos técnicos más flexibles. «Se flexibilizan determinados requisitos técnicos que faciliten su rehabilitación y la creación de más viviendas que movilice la oferta de alquiler en el ámbito rural», ha subrayado Alfaro.

Además, la Dirección General de Vivienda podrá eximir de manera excepcional del cumplimiento de alguna condición si se justifica la imposibilidad o la desproporcionada dificultad de aplicarla, si el edificio tiene protección histórico-artística que impida la adaptación o si la vivienda es anterior a 1944, entre otros supuestos.

Estructura y contenido

El Ejecutivo defiende la regulación de la habitabilidad como un instrumento esencial para garantizar estándares de seguridad, salubridad, accesibilidad y funcionalidad, y para hacer efectivo el derecho a una vivienda digna y adecuada que reconoce el artículo 47 de la Constitución.

El nuevo decreto consta de 13 artículos, una disposición derogatoria, dos disposiciones finales y dos anexos. El primero recoge las condiciones mínimas de las viviendas existentes y el segundo, los requisitos de las de nueva construcción. La norma detalla las condiciones tanto de las viviendas como del edificio en el que se ubican: servicios e instalaciones, seguridad, accesos, circulaciones interiores, escaleras comunes, patios, garajes y trasteros, entre otros aspectos. También fija mínimos de superficie, altura, iluminación y ventilación y, para las viviendas nuevas, requisitos de estancias como la cocina, la sala de estar, los dormitorios, el baño y el aseo o los tendederos.

El Gobierno de Navarra ha acordado este jueves tomar en consideración el proyecto de Decreto Foral que regula las condiciones mínimas de habitabilidad de las viviendas en la Comunidad Foral, para que el Consejo de Navarra emita su dictamen. Es el último trámite antes de la aprobación definitiva de la norma, que sustituirá al Decreto Foral 142/2004, de 22 de marzo.

La vicepresidenta tercera y consejera de Vivienda, Juventud y Políticas Migratorias, Begoña Alfaro, ha explicado en rueda de prensa que el marco vigente, con más de 22 años de recorrido, necesita adaptarse a los cambios legales, técnicos, sociales y urbanísticos de las dos últimas décadas.

El decreto fija las condiciones mínimas que debe reunir cualquier vivienda de Navarra para ser ocupada como alojamiento habitual. También regula los procedimientos de inspección y control de la construcción, reforma, rehabilitación y uso de las viviendas, así como los de solicitud, concesión, control y renovación de la cédula de habitabilidad. Estas condiciones serán mínimas y obligatorias, tanto para las viviendas nuevas como para las ya construidas, una vez entre en vigor la norma.

Equilibrio entre calidad y nueva oferta

Según Alfaro, la actualización busca equilibrar dos objetivos. Por un lado, garantizar que toda vivienda cumpla condiciones adecuadas de bienestar, seguridad y salud. Por otro, facilitar que se incorporen nuevas viviendas al parque residencial, eliminando obstáculos innecesarios que han frenado la regeneración urbana o la transformación de espacios existentes en vivienda, siempre sin renunciar a los estándares esenciales de calidad.

El Ejecutivo foral reconoce que la normativa actual ha contribuido a mantener un alto nivel de calidad en el parque residencial navarro. Sin embargo, sostiene que en los últimos años la aplicación de algunas exigencias ha dificultado en ciertos casos la creación de viviendas sin aportar mejoras relevantes de habitabilidad, lo que ha complicado movilizar el parque edificado y aprovechar el suelo ya urbanizado. Con una oferta de vivienda insuficiente en el mercado, el Gobierno considera necesario revisar los requisitos que puedan ser barreras innecesarias para rehabilitar inmuebles y sumar nuevas viviendas.

Novedades: eficiencia energética, género y mundo rural

El texto incorpora por primera vez exigencias de eficiencia energética y criterios de perspectiva de género en el diseño de edificios y viviendas, aspectos que el Gobierno considera indispensables.

Como novedad, el decreto establece un régimen específico para las viviendas tradicionales y del ámbito rural, con requisitos técnicos más flexibles. «Se flexibilizan determinados requisitos técnicos que faciliten su rehabilitación y la creación de más viviendas que movilice la oferta de alquiler en el ámbito rural», ha subrayado Alfaro.

Además, la Dirección General de Vivienda podrá eximir de manera excepcional del cumplimiento de alguna condición si se justifica la imposibilidad o la desproporcionada dificultad de aplicarla, si el edificio tiene protección histórico-artística que impida la adaptación o si la vivienda es anterior a 1944, entre otros supuestos.

Estructura y contenido

El Ejecutivo defiende la regulación de la habitabilidad como un instrumento esencial para garantizar estándares de seguridad, salubridad, accesibilidad y funcionalidad, y para hacer efectivo el derecho a una vivienda digna y adecuada que reconoce el artículo 47 de la Constitución.

El nuevo decreto consta de 13 artículos, una disposición derogatoria, dos disposiciones finales y dos anexos. El primero recoge las condiciones mínimas de las viviendas existentes y el segundo, los requisitos de las de nueva construcción. La norma detalla las condiciones tanto de las viviendas como del edificio en el que se ubican: servicios e instalaciones, seguridad, accesos, circulaciones interiores, escaleras comunes, patios, garajes y trasteros, entre otros aspectos. También fija mínimos de superficie, altura, iluminación y ventilación y, para las viviendas nuevas, requisitos de estancias como la cocina, la sala de estar, los dormitorios, el baño y el aseo o los tendederos.