Una intérprete de lengua de signos ha traducido este viernes todas las intervenciones de un homenaje que ha puesto el foco en las personas mayores sordas de Pamplona. El acto, celebrado en la Casa Consistorial, se enmarca en el Día Internacional de las Personas Mayores, declarado por la ONU.
Una recepción con nombre propio
El alcalde, Joseba Asiron Saez, junto a integrantes de la Corporación municipal, ha recibido a representantes del Consejo Municipal de Personas Mayores y de las distintas redes del Pacto por las Personas Mayores.
La recepción de este año ha reconocido de manera especial a Isabel Berastegi, delegada del grupo de personas mayores sordas y miembro de la Asociación de Personas Sordas de Navarra (ASORNA). Según el Ayuntamiento, el reconocimiento a una persona con discapacidad auditiva y dificultades de comunicación busca dar voz y visibilidad a este colectivo en los actos públicos y representativos de la ciudad.
La lengua de signos, para participar y no estar solas
En el acto han tomado la palabra el alcalde y la homenajeada. Berastegi ha reivindicado el uso de la lengua de signos para poder participar en las actividades de la vida social, construir comunidad y evitar situaciones de soledad.
Todas las personas asistentes han recibido un pequeño obsequio por la celebración: una bolsa de tela con un llavero con el escudo del Ayuntamiento de Pamplona, una libreta también con el escudo, un bolígrafo y una taza.
Hacia una ciudad más accesible
El Consistorio vincula este homenaje a una de las líneas de trabajo del Plan de la Persona Mayor, que plantea avanzar hacia una ciudad más accesible, inclusiva y adaptada a las necesidades de todas las personas, independientemente de su edad o de sus capacidades.
En esa misma línea, el Ayuntamiento ha puesto en marcha recientemente el Consejo de Accesibilidad. Este espacio de participación y trabajo debe servir, según el Consistorio, para seguir detectando barreras, escuchar las necesidades de la ciudadanía y avanzar hacia una Pamplona en la que todas las personas puedan participar plenamente.
Una intérprete de lengua de signos ha traducido este viernes todas las intervenciones de un homenaje que ha puesto el foco en las personas mayores sordas de Pamplona. El acto, celebrado en la Casa Consistorial, se enmarca en el Día Internacional de las Personas Mayores, declarado por la ONU.
Una recepción con nombre propio
El alcalde, Joseba Asiron Saez, junto a integrantes de la Corporación municipal, ha recibido a representantes del Consejo Municipal de Personas Mayores y de las distintas redes del Pacto por las Personas Mayores.
La recepción de este año ha reconocido de manera especial a Isabel Berastegi, delegada del grupo de personas mayores sordas y miembro de la Asociación de Personas Sordas de Navarra (ASORNA). Según el Ayuntamiento, el reconocimiento a una persona con discapacidad auditiva y dificultades de comunicación busca dar voz y visibilidad a este colectivo en los actos públicos y representativos de la ciudad.
La lengua de signos, para participar y no estar solas
En el acto han tomado la palabra el alcalde y la homenajeada. Berastegi ha reivindicado el uso de la lengua de signos para poder participar en las actividades de la vida social, construir comunidad y evitar situaciones de soledad.
Todas las personas asistentes han recibido un pequeño obsequio por la celebración: una bolsa de tela con un llavero con el escudo del Ayuntamiento de Pamplona, una libreta también con el escudo, un bolígrafo y una taza.
Hacia una ciudad más accesible
El Consistorio vincula este homenaje a una de las líneas de trabajo del Plan de la Persona Mayor, que plantea avanzar hacia una ciudad más accesible, inclusiva y adaptada a las necesidades de todas las personas, independientemente de su edad o de sus capacidades.
En esa misma línea, el Ayuntamiento ha puesto en marcha recientemente el Consejo de Accesibilidad. Este espacio de participación y trabajo debe servir, según el Consistorio, para seguir detectando barreras, escuchar las necesidades de la ciudadanía y avanzar hacia una Pamplona en la que todas las personas puedan participar plenamente.