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Puente descarta dimitir: «Lo fácil para mí es salir, pero no es eso lo que va con mi carácter»

El ministro de Transportes asegura que seguirá al frente y que solo daría un paso al lado si su continuidad perjudicara al proyecto de país

  • Óscar Puente, en la rueda de prensa -

El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha asegurado este viernes que no va a dimitir por el accidente ferroviario de Castilla-La Mancha. Lo ha hecho en una rueda de prensa en la que ha detallado la cronología del siniestro y en la que, a preguntas de los periodistas, ha respondido si es asumible su continuidad al frente del ministerio tras dos accidentes graves en un año.

«Lo fácil para mí es salir, pero no es eso lo que va con mi carácter», ha afirmado. Puente ha reconocido que sabe lo que le espera, un «jarabe» en plena campaña electoral, con «insultos, descalificaciones y prejuicios de culpabilidad» que, según ha dicho, ya se le están atribuyendo. «Pasar por esta circunstancia en dos ocasiones en un año no se lo deseo a nadie», ha señalado.

«Yo nunca seré un problema»

El ministro se ha definido como «una persona muy pequeña» frente a un proyecto político que ha calificado de «muy importante» y «de país». Ha asegurado que, si creyera que su continuidad perjudica a ese proyecto, «no tenga ninguna duda de que daría un paso a un lado». También ha contemplado la posibilidad de que quien lo ha puesto al frente del ministerio considere que es un problema, y ha respondido: «Yo nunca seré un problema». Si se diera cualquiera de las dos circunstancias, ha dicho, dejaría el cargo. Mientras tanto, ha concluido, va a «seguir adelante tratando de cumplir con mi deber», que ha resumido en explicar, esclarecer y pensar cómo mejorar el sistema para ofrecer confianza a los viajeros.

Puente ya había abordado las peticiones de dimisión al inicio de su comparecencia. Ha asegurado que las respeta, pero que decisiones de esa naturaleza deben valorarse a partir de los hechos, de las responsabilidades que se determinen y de la respuesta que se dé a la ciudadanía. Ha afirmado que no va a utilizar «a ningún trabajador como escudo» ni a prejuzgar responsabilidades antes de que concluya la investigación, aunque tampoco va a permitir que «se confunda la exigencia de responsabilidades con la necesidad de encontrar rápidamente un culpable». «No me voy a esconder detrás de nadie, entre otros motivos porque tampoco tengo nada que esconder», ha añadido.

La cronología del accidente

El ministro ha explicado que, por el momento, los indicios apuntan a un fallo en el centro de control de Adif. Según su relato, basado en registros visuales y de audio, a las 8:31 horas cayó el sistema de seguridad LZB en un tramo de 63 kilómetros de la línea de alta velocidad por un problema de comunicación entre equipos informáticos. Todos los trenes se detuvieron y la circulación pasó a un protocolo de condiciones degradadas, gestionado desde el centro de control de Adif en Atocha, que exige circular en marcha a la vista, a un máximo de 40 kilómetros por hora.

A las 8:36, el centro de control autorizó a un AVE a reanudar la marcha con normalidad, a una velocidad muy superior a la permitida, pese a que había otro tren detenido por delante. A las 8:41 autorizó también a ese segundo tren, que por motivos que se desconocen no pudo arrancar. A las 8:48 su maquinista avisó al centro de control, que, según Puente, recibió el mensaje pero no tomó ninguna acción. El AVE recorrió unos 25 kilómetros, superó los 160 kilómetros por hora y chocó contra el otro tren hacia las 8:53.

El ministro ha precisado que todavía se desconoce qué provocó el fallo de comunicación entre los equipos informáticos y que hay que esperar al permiso judicial para extraer y analizar los registros, ya que el asunto está judicializado.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha asegurado este viernes que no va a dimitir por el accidente ferroviario de Castilla-La Mancha. Lo ha hecho en una rueda de prensa en la que ha detallado la cronología del siniestro y en la que, a preguntas de los periodistas, ha respondido si es asumible su continuidad al frente del ministerio tras dos accidentes graves en un año.

«Lo fácil para mí es salir, pero no es eso lo que va con mi carácter», ha afirmado. Puente ha reconocido que sabe lo que le espera, un «jarabe» en plena campaña electoral, con «insultos, descalificaciones y prejuicios de culpabilidad» que, según ha dicho, ya se le están atribuyendo. «Pasar por esta circunstancia en dos ocasiones en un año no se lo deseo a nadie», ha señalado.

«Yo nunca seré un problema»

El ministro se ha definido como «una persona muy pequeña» frente a un proyecto político que ha calificado de «muy importante» y «de país». Ha asegurado que, si creyera que su continuidad perjudica a ese proyecto, «no tenga ninguna duda de que daría un paso a un lado». También ha contemplado la posibilidad de que quien lo ha puesto al frente del ministerio considere que es un problema, y ha respondido: «Yo nunca seré un problema». Si se diera cualquiera de las dos circunstancias, ha dicho, dejaría el cargo. Mientras tanto, ha concluido, va a «seguir adelante tratando de cumplir con mi deber», que ha resumido en explicar, esclarecer y pensar cómo mejorar el sistema para ofrecer confianza a los viajeros.

Puente ya había abordado las peticiones de dimisión al inicio de su comparecencia. Ha asegurado que las respeta, pero que decisiones de esa naturaleza deben valorarse a partir de los hechos, de las responsabilidades que se determinen y de la respuesta que se dé a la ciudadanía. Ha afirmado que no va a utilizar «a ningún trabajador como escudo» ni a prejuzgar responsabilidades antes de que concluya la investigación, aunque tampoco va a permitir que «se confunda la exigencia de responsabilidades con la necesidad de encontrar rápidamente un culpable». «No me voy a esconder detrás de nadie, entre otros motivos porque tampoco tengo nada que esconder», ha añadido.

La cronología del accidente

El ministro ha explicado que, por el momento, los indicios apuntan a un fallo en el centro de control de Adif. Según su relato, basado en registros visuales y de audio, a las 8:31 horas cayó el sistema de seguridad LZB en un tramo de 63 kilómetros de la línea de alta velocidad por un problema de comunicación entre equipos informáticos. Todos los trenes se detuvieron y la circulación pasó a un protocolo de condiciones degradadas, gestionado desde el centro de control de Adif en Atocha, que exige circular en marcha a la vista, a un máximo de 40 kilómetros por hora.

A las 8:36, el centro de control autorizó a un AVE a reanudar la marcha con normalidad, a una velocidad muy superior a la permitida, pese a que había otro tren detenido por delante. A las 8:41 autorizó también a ese segundo tren, que por motivos que se desconocen no pudo arrancar. A las 8:48 su maquinista avisó al centro de control, que, según Puente, recibió el mensaje pero no tomó ninguna acción. El AVE recorrió unos 25 kilómetros, superó los 160 kilómetros por hora y chocó contra el otro tren hacia las 8:53.

El ministro ha precisado que todavía se desconoce qué provocó el fallo de comunicación entre los equipos informáticos y que hay que esperar al permiso judicial para extraer y analizar los registros, ya que el asunto está judicializado.

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